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Publicado el 9 Febrero, 2017 por Caridad Carro Bello en Opinión
 
 

Conocer del Presupuesto

Caridad Carrobello

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Por CARIDAD CARROBELLO

No todos los cubanos conocen la trascendencia del accionar de la Asamblea Nacional ni lo relacionan con el día a día de sus vidas. En el sexto período ordinario de sesiones de diciembre último, por ejemplo, fue aprobada la Ley No. 120 del Presupuesto del Estado para el actual ejercicio fiscal. Se habla del tema, pero poco se abunda en cuánto y cómo incidirá esa decisión en la vida de los cubanos, en su alimentación, las construcciones, el transporte, la salud, la educación y otros servicios públicos que en Cuba se brindan.

El presupuesto del Estado atañe a todos los ciudadanos, de manera individual y colectiva, pues considera el financiamiento para las inversiones materiales previstas en el Plan de la Economía de cada año. Es decir, que asegura, pongamos por caso, el programa de viviendas y obras de infraestructura y desarrollo en la actividad cultural, deportiva, la salud, la atención al adulto mayor, la defensa de la patria y el orden interior, entre otras.

También permite dar cobertura financiera a las situaciones que se puedan presentar con los fenómenos atmosféricos y climáticos como huracanes y sequías, o si los rendimientos agrícolas y la producción material industrial decaen por factores tecnológicos u organizativos, entre otras causas.

Gracias a los fondos del Presupuesto, el pasado año pudieron respaldarse en las provincias orientales los gastos para la recuperación tras el azote del huracán Matthew: viales, electricidad, comunicaciones y obras sociales. También fue posible destinar fondos para subsidiar el 50 por ciento de los materiales de construcción vendidos a los damnificados que necesitaron arreglar sus viviendas, así como para la disminución de los precios de productos alimenticios y de aseo durante tres meses y otros beneficios fiscales.

Existen distintas fuentes de ingresos al Presupuesto. Los tributarios –que para 2017 se proponen crecer un 4.5 por ciento–, constituyen la vía principal; y en ello se contempla tanto el aporte de las formas de gestión estatales como las no estatales, además de las contribuciones personales por distintos conceptos.

Entre estos ingresos se encuentra el Impuesto sobre los Ingresos Personales y la Contribución Especial a la Seguridad Social en el sistema empresarial. Antes de aplicarlo, la Central de Trabajadores de Cuba y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social realizaron a mediados de 2016 una explicación a los implicados, y se logró su comprensión y apoyo.

Para 2017 se planifica crecer en un tres por ciento los ingresos presupuestarios con respecto a 2016. A la vez, comparado con el período precedente, está previsto aumentar los gastos en un 11 por ciento.

Es racional invertir solo en aquellos sectores que repercutan significativamente en el desarrollo, las exportaciones y sustitución de importaciones. Por ejemplo, el aumento de capacidades en hoteles y restaurantes para el Turismo, producción de alimentos y materiales de la construcción, transporte, almacenamiento y comunicaciones, fuentes renovables de energía, pesca e industria manufacturera, suministro de electricidad, gas y agua, básicamente.

La economía cubana se ajusta el cinturón para erradicar gastos innecesarios en la actividad presupuestada. En este campo, los que sustentan las conquistas alcanzadas en Salud, Educación y Asistencia Social, representan el 51 por ciento.

Queda claro que aunque sean difíciles las condiciones económicas para la Isla en el actual año, como consecuencia del mantenido bloqueo estadounidense o la disponibilidad de divisas y otras restricciones, el Estado cubano seguirá respaldando los programas sociales, y la ayuda a las personas necesitadas.


Caridad Carro Bello

 
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