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Publicado el 7 Junio, 2017 por Nestor Nuñez en Opinión
 
 

Venezuela: una derecha indeseable

Por Nestor Nuñez

Ciertamente Venezuela vive días complicados a partir de haberse convertido en uno de los blancos preferenciales de los fuerzas retrógradas en los últimos tiempos.

Hay un esquema golpista en marcha que quiere forzar la restitución del país a las manos de la oligarquía local, representante obscena de los intereses hegemónicos que pretenden hacerse con el control global.

De manera que lo que acontece en esa nación sudamericana no puede deslindarse de los episodios violentos que ya tuvieron lugar en Oriente Medio, Asia Central o Ucrania, y que generalmente han terminado con la imposición de modelos afines a las tendencias de derechización.

Y el gran cómplice interno, la casta reaccionaria venezolana, recurre a todos los métodos para promover su “cambio”: las guerras mediáticas, económicas y violentas.

Observadores hacen notar para el caso de Venezuela, que ciertamente la pretendida y permanente ofensiva derechista no logra ganar terreno, y es evidente que su comportamiento brutal, desmedido e irracional, lejos de agenciarle ganancias, le está proporcionando mayor descrédito y rechazo ante la opinión pública nacional.

Efectos contraproducentes

De hecho, parecería incluso que esas tendencias agresivas han desbordado todo control, e imponen el caos y los temores en los propios predios donde residen los oligarcas.

Por demás, la derecha ya no guarda las apariencias de lucha política, por lo que no pocos de sus seguidores empiezan a mirar con recelo la opción del desorden y la inseguridad. Mientras el gobierno popular insiste en la paz con firmeza, y lo confirma en sus planes políticos cotidianos.  (Radio Reloj)


Nestor Nuñez

 
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