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Publicado el 28 Julio, 2017 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Prueba de ejercicio democrático

Lázaro Barredo Medina

Lázaro Barredo Medina

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Es un desparpajo que la reacción internacional quiera negarle a la República Bolivariana de Venezuela el crédito de haber sido en la historia de América Latina el proceso donde el ejercicio democrático se convirtió en uno de los valores más practicados por la ciudadanía y que alegue mediáticamente que la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente es un acto inconstitucional.

Como preguntaba hace unos días un analista chavista: ¿qué tendrá de bueno la Asamblea Nacional Constituyente que la canalla internacional y local hace filas en contra de ella? Porque es llamativo que se hayan alineado junto a Estados Unidos, gobiernos de América Latina, la Unión Europa y el cipayo secretario general de la OEA, Luis Almagro, para plantearle de manera insolente e injerencista al gobierno venezolano que suspenda el proceso electoral constituyente so pena de imponerle al país fuertes medidas económicas y políticas.

Nadie sabe si es por soberbia o por la desesperación de ver que con los resultados de la participación popular del 30 de julio se esfuman los argumentos para justificar las acciones violentas y terroristas de sus protegidos de la MUD que han pretendido llevar adelante un río de sangre con actos atroces, como quemar vivas a personas, matar a sus mismos “guarimberos”, disparar a civiles desarmados, o agredir en grupo a los miembros de la policía o la guardia nacional para escalar el conflicto y proveer la justificación para la intervención.

La elección de la Constituyente es una iniciativa que se halla contemplada en los artículos 347, 348 y 349 de la Constitución venezolana y su intención es favorecer la participación popular. Se inscribieron más de 52 000 candidatos a nivel sectorial (trabajadores, campesinos, empresarios, indígena, etcétera) y a nivel territorial, por municipios con el propósito de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Carta Magna con base a las experiencias de la vigente, así como las exigencias del desarrollo social, económico y político del país en estos 18 años de revolución.

Esa derecha trasnochada está perdiendo el contacto hasta con la realidad de sus propios seguidores decepcionados de la falta de capacidad para buscar soluciones y volver a la normalidad

Hace unos días el destacado periodista venezolano Eleazar Díaz Rangel, en la columna del diario Ultimas Noticias que dirige, destacó en un análisis sobre el proceso que “esta Asamblea que se va a elegir no es que podrá resolver los más importantes problemas del país, pero será un valioso instrumento para solucionar muchos de esos problemas”.

Es risible que mientras amenazan para tratar de coyundear la decisión viril del gobierno bolivariano, esa propia reacción estadunidense, europea y de la servidumbre política de algunos gobernantes latinoamericanos no haya hecho ni el más mínimo atisbo de crítica a las acciones inconstitucionales y antidemocráticas de sus prohijados “escuálidos”, como el “plebiscito”, una consulta interna llena de ilícitos, donde no se respetaron las reglas electorales, y se negó la revisión de pruebas porque los cuadernos electorales fueron quemados, donde nadie sabe a ciencia cierta la realidad de cuántos ejercieron el sufragio (como alguien dijo pusieron a votar hasta a el gato) ni cómo se manifestaron las personas en las tres preguntas indagatorias.

Esa derecha trasnochada está perdiendo el contacto hasta con la realidad de sus propios seguidores decepcionados de la falta de capacidad para buscar soluciones y volver a la normalidad, porque aprecian que no tienen límites con la sumisión al imperio del norte. Fueron capaces de hacer fiesta con la amenaza de Donald Trump de aplicarle sanciones al pueblo venezolano, y para intensificar el conflicto quieren bajo la invocación de la Constitución que irrespetan, hacer la formación inconstitucional de un gobierno paralelo y echarle más fuego al proyecto de Guerra no convencional que Estados Unidos tiene diseñado contra la Patria de Bolívar.

Pero no advierten que nada podrá doblegar la capacidad de resistencia de un pueblo cuando está decidido a perseverar en lo más precioso: la independencia y la libertad.


Lázaro Barredo Medina

 
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