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Publicado el 22 Agosto, 2017 por Delia Reyes Garcia en Opinión
 
 

Cuando las mujeres baten sus alas

Por DELIA REYES GARCÍA

El androcentrismo social pululaba en la Isla antes de 1959. Creencias patriarcales imponían la reclusión de la mujer en el espacio doméstico. Las que por necesidad acudían al mercado de trabajo encontraban empleos duros y peor pagados. Solo el 17 por ciento de la fuerza laboral era femenino. No pocas se prostituían para escapar de la miseria.

Entre las mayores de 10 años, el 23 por ciento era analfabeto, el 73 por ciento subescolarizada y un exiguo por ciento había terminado la enseñanza media o superior.

El movimiento feminista había alcanzado tres importantes conquistas con el derecho al voto y las posibilidades de acceder a todos los niveles educacionales y al mercado de trabajo. En 1917 se aprobó la Ley del Divorcio y luego fue despenalizado el aborto. La Constitución de 1940 enarboló la no discriminación de la mujer. Pero tales logros eran letra muerta, pues la realidad socio-económica reproducía una notoria diferencia de géneros.

Adelantándose a los movimientos feministas en Estados Unidos, Francia e Inglaterra, la patriota Ana Betancourt Agramonte, en la Asamblea de Guáimaro, en 1869, había reclamado una revolución justa que rompiera el yugo y desatara las alas de la mujer cubana.

El sueño de esta visionaria, y de otras muchas, comenzó a hacerse tangible a partir del triunfo del Ejército Rebelde el 1o de enero de 1959. La Revolución apenas comenzaba a dar sus primeros pasos cuando el 23 de agosto de 1960 se crea la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), dirigida por Vilma Espín Guillois, bajo el lema “toda la fuerza de la mujer al servicio de la Revolución”.

Fidel fue un verdadero gladiador en el difícil camino de empoderar a las cubanas. Al calor del proceso revolucionario, ellas abrieron sus alas y comenzaron una cruzada contra visiones patriarcales. Dejaron el oscuro rincón del hogar e hicieron suya cada medida revolucionaria: la campaña de alfabetización, las batallas por el 6o y 9o grados, la defensa de la patria, las investigaciones científicas, el trabajo agrícola e industrial, por solo citar algunos ejemplos.

De una posición mayoritariamente pasiva e invisible, pasaron a ser protagonistas del quehacer social. Hoy representan alrededor del 46 por ciento de las personas empleadas en el sector estatal civil y el 33 por ciento en el trabajo por cuenta propia; superan el 66 por ciento de los profesionales y técnicos y constituyen el 39 por ciento de los dirigentes en la Isla.

El Estado revolucionario ha emitido un conjunto de normativas que respaldan la igualdad plena de la mujer y la protección por maternidad o discapacidad de los hijos.

En estos años fueron construidos círculos infantiles, seminternados e internados escolares, casas de atención a ancianos; y se implementaron nuevos servicios, los cuales han ayudado a ir rompiendo con la tradición patriarcal que veía mayormente a la mujer vinculada con el cuidado y atención de la familia.

La actual presidente de la FMC Teresa Marelle Boué, ha insistido en la necesidad de consolidar una sociedad más inclusiva, fortalecer el trabajo en las comunidades y ampliar los espacios de diálogo para elevar el protagonismo femenino en la construcción de un proyecto social más justo y equitativo.

En tal sentido, un importante papel juegan las 175 Casas de Orientación a la Mujer y la Familia existentes en el país, en donde grupos especializados brindan ayuda a núcleos con problemas de alcoholismo, drogadicción u otras disfuncionalidades. A pesar de todo lo alcanzado, en no pocos hogares persisten rezagos patriarcales y la violencia psicológica golpea en el día a día.

La organización llega a su cumpleaños este 23 de agosto con alrededor de cuatro millones de afiliadas, agrupadas en más de 135 000 bloques y una cifra superior a las 79 800 delegaciones de base. En el primer semestre del actual año se incorporaron unas 35 000 jóvenes.

La firmeza y abnegación de las cubanas fueron reconocidas por Fidel en el II Congreso de la FMC: “La revolución tiene en las mujeres cubanas hoy día un verdadero ejército, una impresionante fuerza política”. Con esa inspiradora frase celebrarán las federadas en Camagüey, sede de las actividades centrales, y en toda Cuba, el aniversario 57 de su organización.


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia