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Publicado el 20 Octubre, 2017 por Marta Sojo en Opinión
 
 

CUBA-EEUU

Hostilidad y no concordia

 

Por MARTA G. SOJO

Desde que la administración de Donald Trump comenzó con la expansión informativa acerca de un supuesto ataque acústico a funcionarios en sus dependencias en Cuba, hasta que, sin pruebas, y en medio de una investigación todavía inconclusa, decidió disminuir el personal de su sede en La Habana y hacer que los cubanos retiraran a 15 de los suyos en Washington, disímiles figuras de la sociedad norteamericana mantienen la fe de que sea un asunto cambiante para el bien de ambos países, a pesar que el Ejecutivo norteamericano, además, recomendó a sus ciudadanos que no visitaran a la mayor de las Antillas.

En medio de tan impreciso horizonte, hay quienes, desde Estados Unidos, como se señaló en un comentario del diario La Jornada: “apuestan por el futuro trazado por la administración de Barack Obama, con cierta esperanza de que, en algún momento, se haga reversible la gélida ruta que actualmente rige a dos naciones históricamente enfrentadas”.

Pocos días después de que esta atmosfera dañina se desatara, se efectuó un intercambio, al recibir, en La Habana, al titular del Consejo de Administración del Puerto de Cleveland, Darrell McNair, quien encabezó una delegación para suscribir un memorando de entendimiento con la Administración Marítima de Cuba.

Aunque es oportuno señalar que estos memorándums no son efectivos con inmediatez, sino con vistas al futuro en que no exista el bloqueo económico estadounidense contra nuestra nación. Por eso, McNair reconoció a medios estadounidenses, que las oportunidades comerciales a corto plazo estarán limitadas por el cambio de rumbo adoptado por la actual administración de su país.

A pesar del escenario presente, otra delegación también llegó a nuestra capital. Miembros de los consejos de las ciudades estadounidenses de Tampa y San Petersburgo, acompañados por empresarios y otras autoridades portuarias. El grupo intercambió sentires con representantes de los ministerios de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), Transporte y Biotecnología, entre otras entidades cubanas. Por su parte, la presidenta del Consejo de la Ciudad de Tampa, Ivonne Yolie Capin, recordó que su metrópolis y La Habana tienen una historia muy antigua de la cual dio constancia en el siglo XIX el Apóstol de Cuba, José Martí, a quien se le dedica un parque allá.

La delegación manifestó en esos encuentros su interés de continuar los programas de intercambio con Cuba, en esferas como la económica, cultural, académica y científica.

Una reflexión válida que se puede sacar de este contexto es que aún hay muestras de quienes consideran razonable estar preparados para cuando pase esta marisma. Si bien no se puede olvidar la política de bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla por parte de los Estados Unidos, la cual sigue afectando al pueblo cubano y siendo una traba para el desarrollo del país, aparte de ser repudiada por la mayoría de las naciones.

no se puede olvidar la política de bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla por parte de los EEUU

Pero el enrarecido ambiente creado desde la Casa Blanca continúa su saga con acentos amplificados, ya que, en nuevas y recientes declaraciones, el presidente Donald Trump, durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, dijo que: “Cuba es responsable. Es un ataque muy inusual, como saben, pero creo que Cuba es responsable, sí”. Y eso que su propio Departamento de Estado no ha formulado tal acusación.

Sin embargo, la AP publicó una información en la cual entrevistó a personas en diferentes lugares y constató que en Cuba, pocas personas creen que sean ciertos los 22 casos de los raros episodios.

La verdad es obstinada y termina por imponerse, pero la tendencia que parece marcar la conducta de la actual administración estadounidense es de hostilidad y no concordia.

 


Marta Sojo

 
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