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Publicado el 28 Febrero, 2018 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Hostilidad gratuita

Lázaro Barredo Medina

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El Canciller de la Dignidad, Raúl Roa, no solo sobresalió por su personalidad y pensamiento político, sino se distinguió también por su agudeza verbal y su ingeniosidad tan criolla. Un hecho simpático ocurrió en los primeros años revolucionarios cuando Cuba era acorralada por los yanquis y sus lacayos latinoamericanos. Roa acompañó al entonces presidente Osvaldo Dorticós  a una reunión internacional. Estaban parados ambos en un balcón del hotel donde se hospedaban cuando pasó por la calle el secretario general de la OEA de turno, un lamebotas del imperialismo, y Roa le gritó: ¡!!hijodeputa!!!! e inmediatamente se agachó, con lo cual le gastó también una broma a Dorticós.

Habría que ver cómo calificaría ahora a Luis Almagro, el más cipayo de los cipayos que recuerde la historia latinoamericana de los últimos años. Este otro travesti de la política ha venido mostrando una y otra vez su catadura cínica en el acompañamiento que ha hecho a sus mandantes de Washington en operaciones contra Venezuela y en los últimos tiempos contra Cuba.

Cuando lo nombraron secretario general de la OEA vino a nuestro país proponiendo una agenda positiva “para ver si es posible curar las heridas que la OEA le ha ocasionado a Cuba durante varias décadas”, como expresó. En Washington sufrió una metamorfosis y ahora recién fue a Miami a codearse con personajes vinculados a muchas agresiones contra nuestro pueblo, quienes le agradecieron por apoyar las campañas estadounidenses para subvertir el orden interno de la Isla.

Indudablemente que la derecha del Partido Republicano de los Estados Unidos tiene un disciplinado y efectivo militante en Almagro, que les viene muy bien en estos tiempos de retórica hostil e irrespetuosa contra Cuba, donde se evidencian procesos muy contradictorios en la élite de poder en Estados Unidos.

Por un lado, los ataques gratuitos de Donald Trump. Recientemente en un discurso durante el Desayuno Nacional de Oración, acusó a nuestro país de persecución religiosa, desconociendo la manera armónica en que se desenvuelve en la Isla el ecumenismo heterogéneo dentro del más profundo respeto a la pluralidad, evidenciado en el disfrute de libertades de las siete religiones establecidas, y sus varias decenas de denominaciones e instituciones.

De otro, sigue la danza de los millones en los presupuestos para revivir los programas subversivos y otras propuestas de medidas que proponen voceros de la mafia miamense para tratar de “trancar el dominó” e impedir cualquier acercamiento futuro, buscando presionar los procesos post 19 de abril, cuando se constituye la Novena Legislatura de la Asamblea Nacional.

Pero no deja de llamar la atención que en el marco del diálogo sobre aplicación de la ley entre las dos naciones, se valore como positivo por ambas partes los intercambios que han tenido lugar en áreas muy sensibles, como lo fueron recientemente, por ejemplo, las reuniones sobre la prevención y el enfrentamiento al lavado de activos, así como sobre la trata de personas, donde se trataron bases de cooperación en el enfrentamiento.

Por eso cobra fuerza lo dicho por el senador Ron Wyden hace unos días en La Habana: “Es importante que la administración Trump deje de caer en las políticas de la Guerra Fría que no tenían sentido hace décadas y tienen menos sentido ahora”.


Lázaro Barredo Medina

 
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