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Publicado el 26 Marzo, 2018 por Delia Reyes Garcia en Opinión
 
 

Con oídos y pies en la tierra

Por DELIA REYES GARCÍA

Las conferencias municipales, iniciadas en Cruces y Ranchuelo, en el mes de marzo, dieron continuidad al proceso orgánico del XXI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) que se efectúa en todo el país y culminará con las sesiones finales de trabajo el venidero enero.

Deficiencias en el funcionamiento sindical, necesidad de fortalecer la vinculación con los trabajadores, en particular con los más bisoños; enfrentar con acciones concretas el delito; inconformidades con los sistemas de pago, entre otros temas, centraron la atención de los delegados en el cienfueguero territorio de Cruces, donde también fueron elegidos los asistentes a la conferencia provincial y los integrantes del nuevo comité.

Por su parte, los villaclareños en Ranchuelo pasaron revista a las difíciles condiciones de la actual zafra azucarera, la mala calidad de las producciones, el importante aporte de los aniristas a la industria, y los atrasos de las materias primas que afectan la planificación y la retribución salarial de los trabajadores.

Según el cronograma de la Central obrera, estos balances municipales se realizarán hasta el mes de junio, y al detalle se siguen los planteamientos de los trabajadores en todos los colectivos laborales. Asimismo, entre los meses de junio y octubre se efectuarán las conferencias provinciales.

En el documento base del anterior proceso orgánico de la CTC llevado a cabo en 2015, se instaba a favorecer la participación activa y consciente de los trabajadores en la gestión económica, como objetivo estratégico para materializar los acuerdos del Congreso y de la Primera Conferencia Nacional del Partido. Para ello, se señalaba la necesidad de incentivar y fortalecer los espacios de participación para fomentar la conciencia de dueños colectivos de los medios de producción. Pero tanto entonces, como en la actualidad, aún resta un buen tramo para que se pueda materializar este propósito.

Por solo citar algunos ejemplos, persisten en no pocos colectivos del país las indisciplinas, robo de recursos, despilfarro de materias primas, apatía y desinterés hacia el trabajo. Como telón de fondo de tales actitudes, y sin ánimo de justificarlas, pero sí escudriñando en los porqués, persisten problemas estructurales dentro del modelo económico y social cubano que forman el caldo de cultivo para que, en múltiples lugares, la participación en la gestión económica sea solo una quimera.

En el documento Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista se señalan muchas de esas deformaciones. La no correspondencia entre el trabajo aportado y su retribución; insuficiente oferta de bienes y servicios; negativo impacto de la dualidad monetaria y cambiaria; falta de organización, disciplina, exigencia y control, son realidades que no pueden perderse de vista.

A cambiar todo lo que debe ser cambiado, nos convoca permanentemente Fidel. Para ser consecuente con su legado, la CTC y sus sindicatos deberán desterrar inercias y formalismos, echar pie en tierra para que los trabajadores, más allá de los enunciados, realmente se sientan protagonistas de lo que hacen.

En este camino, un paso de avance es la participación del sindicato en la elaboración de los planes y presupuestos durante el proceso de preparación, antes de que se aprueben las cifras en las organizaciones superiores de dirección ya sea a nivel de empresas o país. Donde no suceda así, sencillamente se está violando el derecho de los trabajadores y pierde credibilidad el sindicato.

Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la CTC, insistió en la conferencia municipal de Ranchuelo en lo decisivo de accionar en la base, porque el combate se da en cada fábrica, en los talleres. El éxito está en las discusiones, la reflexión, el debate y la participación colectiva. Con oídos y pies en la tierra, como exhortara Raúl en tantas ocasiones.


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia