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Publicado el 6 Abril, 2018 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

Sin comunidad de intereses

 

Lázaro Barredo Medina

Lázaro Barredo Medina

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Ni la pregunta que le hicieron en la Universidad de Texas en el mes de febrero, ni la respuesta que ofreció el entonces secretario de Estado, Rex Tillerson, antes de iniciar su periplo por varios países de América Latina y el Caribe, fueron improvisadas: “En ocasiones nos hemos olvidado de la Doctrina Monroe y lo que significó para el hemisferio. Es tan relevante hoy como lo fue entonces”, dijo sin disimulo el que también fuera director ejecutivo de la transnacional petrolera ExxonMobil.

Esa es la puja histórica del panamericanismo contra el latinoamericanismo y tiene mucho que ver ahora, en un contexto donde se registra un fuerte intento por echar atrás las expectativas conquistadas en la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Argentina, en 2005, cuando la región latinoamericana y caribeña, encabezada por hombres como Néstor Kirchner, Hugo Chávez, José Inacio Lula da Silva, entre otros, se opuso a la continuidad de las negociaciones de la Alianza de Libre Comercio de América (ALCA) y sus políticas neoliberales, mientras consideró la integración como una necesidad de defensa de la autonomía de la zona.

es la puja histórica del panamericanismo contra el latinoamericanismo

Sin embargo, los principales personeros de la administración de Trump han dicho sin ambages que vuelven a los tiempos en que los Estados Unidos se atribuían el derecho de intervenir en los Estados latinoamericanos cuando consideren amenazados sus intereses, y van a intentar cercenar todo esfuerzo del área por buscar soluciones propias a sus problemas, creando organizaciones que establezcan alianzas con países que están más allá de la órbita de Washington.

No puede olvidarse que, en su retórica, Trump ha defendido claramente como principios de su gestión los mensajes de “EE.UU. primero” y de “recuperar la grandeza” de EE.UU. (Make America Great Again), y así ha puesto el énfasis en su populista promesa de hacer avanzar los intereses de los estadounidenses a como dé lugar, mientras su mandato se ha caracterizado por no ser un socio fiable, porque ha sido capaz de dar un giro en contra de sus aliados.

Quizás sea esa una de las razones por la que algunos gobiernos latinoamericanos, que tienen acuerdos comerciales con Estados Unidos, mantienen subordinación política ante tantas presionantes incertidumbres y se acogen a supuestas cobijas protectoras ofrecidas por los yanquis en torno a la Alianza del Pacífico y el llamado Grupo de Lima.

Una agenda controvertida

La octava Cumbre de jefes de Estado o Gobierno de la región se desarrolla en Lima el 13 y el l4 de abril. La presidencia peruana propuso deliberaciones sobre los efectos de la corrupción en la institucionalidad democrática, la gobernabilidad y los objetivos de desarrollo sostenible adoptados por la comunidad internacional en la Agenda 2030, bajo ciertos eufemismos, como la importancia de la participación ciudadana para la gobernabilidad y la capacidad que tienen los Ejecutivos de asegurar que sus políticas públicas estén debidamente dirigidas hacia la satisfacción de las necesidades de su población.

No pocas organizaciones no gubernamentales aseguran que la corrupción en la región está en aumento

No pocas organizaciones no gubernamentales aseguran que la corrupción en la región está en aumento entre los partidos políticos, los representantes electos, la Policía, jueces y magistrados, empleados públicos, empresarios y hasta algún líder religioso, que los gabinetes no las combaten con determinación y que muchos de quienes las denuncian sufren represalias.

Llama la atención la manera en que diversas fuentes del Departamento de Estado advierten sobre las prioridades estadounidenses de cara a la Cumbre de Lima. “Los objetivos de Estados Unidos para la Cumbre son, primero, resguardar la seguridad de nuestros ciudadanos. Segundo, mejorar la gobernanza y el combate a la corrupción, y tercero el fortalecimiento de nuestras economías”, apuntó a medios de prensa un alto funcionario, que solicitó el anonimato. En esta primera visita a América Latina, Trump también “buscará hacer progresos en nivelar el terreno para las empresas estadounidenses” y agregó que  pedirá a los gobiernos de la región “mantener el compromiso colectivo con la  democracia”, (claro que se trata de su democracia).

Por esos objetivos se verifica lo espinoso que resulta sustentar el argumento de una comunidad de intereses, pues el mundo político norteamericano no ha estado excesivamente interesado en promover mecanismos de cooperación e integración económica con los países de América Latina y en el actual ámbito de visiones mutuas negativas, como se ha apreciado en las últimas semanas con algunos de sus socios, serán más difíciles.

En Lima van a ocurrir procesos muy interesantes y bien contrapuestos no solo por las protestas, sino también por la amplias discusiones participativas que tendrán varias de las temáticas

En Lima van a ocurrir procesos muy interesantes y bien contrapuestos no solo por las protestas, sino también por la amplias discusiones participativas que tendrán varias de las temáticas bajo el lema “por la articulación social de Nuestra América, dentro de la Cumbre de los Pueblos, en paralelo a la Cumbre de los mandatarios”.

El foco venezolano

Pero el foco principal de enfrentamiento será sin duda el capítulo venezolano. Como dijo un anónimo alto funcionario de la administración de Trump, la delegación estadounidense también pretende analizar los “asuntos más apremiantes” de la región, como “la crisis política, económica y humanitaria” en Venezuela.

Toda la gestión yanqui de los últimos meses en la zona, como los recorridos del vicepresidente Mike Pence, del entonces secretario Rex Tillerson, del subsecretario Thomas Shanon, del almirante Kird como jefe del Comando Sur y de otros altos funcionarios de la administración, han tenido la intención de asegurar la política de Trump al situar a Venezuela como punto central de su política latinoamericana. Cualquier dirección acometida por la Revolución bolivariana ha hecho que la Casa Blanca aplique sanciones de todo tipo y ya es virtualmente un bloqueo económico y financiero lo que ha impuesto contra la hermana nación, tal como pasó con Cuba desde el mismo año 1959, cuando esta desafió la política hegemónica del vecino del norte.

ya es virtualmente un bloqueo económico y financiero lo que ha impuesto contra la hermana nación venezolana, tal como pasó con Cuba desde el mismo año 1959

Es vergonzosa la manera en que algunos países de la región se han plegado y acuden a Lima empeñados en complacer el deseo de Trump de seguir tomando acciones sobre el Gobierno constitucional de Venezuela, en abierta injerencia que abre cauces para que prolifere la ambición intervencionista de Estados Unidos.

Una gran cantidad de expertos, al comentar las maniobras antibolivarianas, argumentan que si Nicolás Maduro se presenta en Lima sería difícil de eludir, pues no se trata de una visita al Perú, sino de la asistencia a un evento internacional, para lo cual tiene plenos derechos, sin contar también el hecho de que los movimientos sociales lo han invitado a participar en la Cumbre de los Pueblos.

Lo que está sucediendo recuerda la plena vigencia del pensamiento del Apóstol José Martí 

Lo que está sucediendo recuerda la plena vigencia del pensamiento del Apóstol José Martí cuando, en 1889, advirtió en el diario La Nación de Buenos Aires el peligro del deslumbramiento de algunas repúblicas de Nuestra América ante la influencia de los Estados Unidos como para hacer traición a la libertad y poner en riesgo el necesario frente común por la independencia política ante “la tentativa de predominio, confirmada por los hechos coetáneos, de un pueblo criado en la esperanza de la dominación continental, a la hora en que se pintan, en apogeo común, el ansia de mercados de sus industrias pletóricas”.


Lázaro Barredo Medina

 
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