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Publicado el 8 Mayo, 2018 por Leidys Hernández Lima en Opinión
 
 

En defensa del consumidor

Por Leidys Hernández Lima

El comercio depende de una cadena productiva para que se pueda realizar; para ello tiene que existir un productor, un proveedor y un vendedor, pero no es hasta que el producto o servicio llega al consumidor que se cierra el ciclo, todo lo anterior se realiza para satisfacer las demandas de un público o cliente. Pero si el objetivo final es provocar disfrute y sosiego en ese consumidor, por qué se trabaja tan mal?

Hoy el Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), rector de los organismos y entidades encargadas del comercio en el país, se enfoca en fortalecer las acciones preventivas entre las que se encuentran la preparación de consumidores, cuadros y demás trabajadores de la actividad, el debido control, la exigencia permanente, la adopción de medidas organizativas y las sanciones administrativas y penales contra los violadores.

Por esta razón se aprobó por la Ministra del MINCIN, Mary Blanca Ortega Barredo, el Reglamento Disciplinario Ramal para los trabajadores de las actividades rectoradas por este ministerio, y para hacerlo contar se publicó este 4 de mayo en la Gaceta Oficial de Cuba. A partir de 30 días naturales después de la fecha de publicación el reglamento entrará en vigor.

Conocido es por las entidades involucradas que entre las principales irregularidades que afectan de forma directa al consumidor están la alteración de precios, mercancía sin programar en caja registradora, visor de la caja registradora no visible al cliente, desabastecimiento de productos de primera necesidad, existencia de productos con precios manuscritos, existencia de productos sin representar, incorrecta o no aplicación de las etapas de rebajas por caducidad del producto, no se entrega el comprobante al cliente, mercancía sin exhibir al cliente, precios no visibles al cliente, tablilla informativa desactualizada, no está expuesto  al público el horario de prestación de servicios, mercancía que no corresponde al inventario, entre otras muchas.

Y para eliminar estas irregularidades, se define en el Reglamento Disciplinario los deberes y derechos del consumidor, entre los que sobresalen recibir productos y servicios que cumplan con los requisitos de calidad, insumos del servicio  y de seguridad establecidos; recibir protección contra la publicidad comercial falsa o engañosa y práctica desleal de los proveedores;    satisfacer sus necesidades con un adecuado y oportuno abastecimiento de bienes y servicios de primera necesidad, con especial atención a los grupos vulnerables; disponer de vías y mecanismos para la solución de cualquier insatisfacción, así como conflictos entre consumidores y proveedores, por daños, individuales o colectivos, tanto por la vía administrativa como judicial.

Ahora toca esperar a que se cumplan las medidas, porque al final es el consumidor el que paga las consecuencias del mal trabajo de organismos e entidades diseñadas para servir.


Leidys Hernández Lima

 
Leidys Hernández Lima