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Publicado el 22 Mayo, 2018 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Otra victoria bolivariana

Lázaro BarredoPor LÁZARO BARREDO MEDINA

La noticia es de una realidad incuestionable: el pueblo patriótico de Venezuela, en apoyo a la Revolución Bolivariana, reeligió al presidente Nicolás Maduro Moros por una abrumadora mayoría de votantes, en una jornada electoral pacífica y donde la oposición escuálida y lacayuna cumplió estrictamente las orientaciones de los Estados Unidos de boicotear el proceso y no someterse a la prueba del voto para evitar la vergüenza de la derrota.

Nada pudo impedir que Maduro resultara reelegido con el voto del 67,8 por ciento de los participantes en las elecciones. Ni el chantaje amenazante y confabulado que, a partir de las declaraciones de los voceros de la administración estadounidense, repitieron como un estribillo los líderes opositores, con el acompañamiento infame de varios aliados europeos, del llamado Grupo de Lima, que, desde la OEA y alentados por su secretario general, Luis Almagro, repitieron casi los mismos términos usados por Washington para referirse a Venezuela y sus elecciones democráticas. Tampoco lo impidió el boicot que hicieron al transporte público para disminuir la asistencia a las urnas.

Igualmente no pudieron disuadir a los bolivarianos la turbulencia de las violentas guarimbas, ni los choques de poderes con los escuálidos. Ni los diálogos fallidos para entorpecer el bienestar de la nación, donde no se logran acuerdos o se logran y luego son rechazados por los dirigentes entreguistas. Ni la asfixia económica que ha provocado una tremenda crisis por el criminal bloqueo de tantas medidas coercitivas impulsadas por Washington para incrementar el sufrimiento hasta que el Gobierno sea derrocado por fuerzas internas, así como los precios especulativos de productos y servicios que agobian la vida cotidiana.

Es risible que durante meses, la oposición y algunos gobiernos reclamaran elecciones en Venezuela. Pero cuando fueron convocadas y el chavismo arrasó, tanto en los comicios de gobernadores de octubre, en las municipales de diciembre, y ahora en las presidenciales, la oposición y toda la campaña internacional decidieron boicotearlas.

Ahora vuelven a la cantaleta de siempre. Desde que el chavismo llegó al poder y durante las 23 elecciones precedentes, casi sin excepción, la estrategia para demeritar los resultados democráticos fue tildarlas de “fraudulentas”. En estos comicios del 20 de mayo ha sido peor, porque todavía no se había emitido un voto y ya los tacharon de farsa y fraude, pese a los criterios y evaluaciones de unos 400 observadores internacionales de 60 países que visualizaron el sufragio venezolano.

Por eso es plausible que sin vacilación el presidente Maduro anunciara que solicitó al Consejo Nacional Electoral (CNE) la auditoría del ciento por ciento de las mesas de votación de los comicios de este 20 de mayo, además de ratificar que lo primero que hará en su segundo mandato es llamar a una nueva ronda de diálogo con la oposición y con todos los sectores del país.

El mandatario bolivariano prometió asumir el tema económico con prioridad. “Ustedes me verán por todo el país para activar los motores de la economía”, señaló Maduro; y con transparencia reconoció públicamente los errores de su Gobierno, y dijo que “hay muchas cosas que están mal y hay que rectificarlas. Hay mucha corrupción por ahí regada que hay que enfrentar. Hay mucho burocratismo y muchos burócratas que se olvidan del pueblo”.

Al llamar a un nuevo comienzo señaló que “los burócratas le hacen tanto daño a la patria como el imperialismo” y puntualizó que hay que aprender dónde y cuándo golpear al enemigo para favorecer al pueblo

Emocionado por el respaldo popular a su gestión, Maduro recordó que el chavismo ha demostrado ser la fuerza de la historia enfrentada a todos los retos y todos los desafíos.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina