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Publicado el 17 Julio, 2018 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

AMLO y los sueños del cambio

Lázaro Barredo Medina

Lázaro Barredo Medina

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Andrés Manuel López Obrador, al que todos los mexicanos llaman AMLO por las siglas de su nombre, recorrió casi todo México durante estos años y compartió con buena parte de las comunidades y ciudades, prometiendo una política de cambio y austeridad para producir las alternativas necesarias hacia lo que ha llamado la “cuarta transformación histórica del país”, después de la independencia de España, la guerra de la reforma que separó a la Iglesia católica del Estado, en el siglo XIX, y la revolución de principios del siglo XX.

Son grandes las expectativas de la mayoría de la población, que votó en las elecciones del 1ro de julio contra la política que durante décadas convirtió a los partidos tradicionales en formuladores de promesas reiteradamente incumplidas.

AMLO se enfrenta a grandes retos para honrar su compromiso nacionalista de que el Estado deje de ser un comité al servicio de una minoría, pues, como destacan los medios, es México la decimoquinta economía a nivel mundial y la segunda más grande de América Latina, después de Brasil, pero más de 53 millones de ciudadanos viven en situación de pobreza, mientras el salario mínimo promedio está entre los más bajos de la región.

Asume López Obrador el mandato en un país donde la violencia y la inseguridad, la impunidad, los problemas de la economía y los casos de corrupción han generado una crisis de dimensiones históricas. Por ello, una constante de sus discursos ha sido el compromiso de enfrentar la corrupción como la causa fundamental de la desigualdad social y económica, también de la violencia imperante en el país, y no permitir la impunidad venga de donde venga. Ha dicho que cortará los privilegios en las áreas en que ha habido abuso de la función pública.

México se ubica entre los países más corruptos del mundo, mientras cada año se incrementan los índices de delitos de alto impacto, como asesinatos, que sobrepasan los 200 mil en los dos últimos gobiernos, secuestros o desapariciones de personas, además de las transgresiones del fuero común, como robo y asalto. De acuerdo con el índice global de impunidad, solo siete de cada 100 delitos se denuncian y solamente uno de cada 10 concluye con una sentencia. El nuevo mandatario ha dicho que organizará, antes de asumir, el 1ro de diciembre, foros con la sociedad, especialistas y líderes religiosos sobre estrategias para reducir la violencia.

Otros de los principales desafíos es la economía, pues la deuda pública mexicana es actualmente el equivalente a casi el 50 por ciento del producto interno bruto, así como la revisión de todos los contratos asignados a empresas privadas en el sector energético. Según analistas, PEMEX, la empresa estatal que en los últimos años había aportado alrededor del 30 por ciento del presupuesto público, está prácticamente en quiebra, y México es ahora un importador de hidrocarburos.

Junto a ello está la cancelación y sustitución de la reforma educativa actual y el aumento de los apoyos económicos a jóvenes y ancianos, la reducción a la mitad de los salarios de altos funcionarios, además de la generación de condiciones para evitar el grave asunto de la emigración.

Habrá cambios sustanciales en la política exterior. AMLO y su equipo han dicho que serán amigos de todos los pueblos y gobiernos del mundo, y se volverán a aplicar los principios de no intervención, respeto a la autodeterminación y la solución pacífica de las controversias. Propone una relación de amistad y cooperación para el desarrollo con los Estados Unidos, fijada “en el respeto mutuo” y en la defensa de los mexicanos que viven y trabajan en ese país, pero eso sí: “ni México, ni su gente serán tratados como una piñata por ningún Gobierno extranjero”.


Lázaro Barredo Medina

 
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