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Publicado el 16 Julio, 2018 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Miedo a que conozcan la realidad

Lázaro Barredo Medina

Lázaro Barredo Medina

Por LAZARO BARREDO MEDINA

Un influyente senador republicano, Jeff Flake, apuntó en declaraciones a la prensa nacional y extranjera en La Habana, que pretende que los estadounidenses sepan que es seguro viajar a Cuba.

Una veintena de empresas de aerolíneas norteamericanas, compañías de cruceros y turoperadores se congregaron en un evento impulsado por la compañía Insight Cuba para lanzar un mensaje de respaldo a la seguridad del país caribeño como destino e hicieron hincapié en que la Isla “es uno de los destinos más seguros del mundo” y mencionaron que de los casi 620 000 ciudadanos de ese país que viajaron a territorio cubano en 2017, ninguno experimentó problemas de salud durante el viaje, como tampoco los más de 550 000 cubanos residentes en Estados Unidos.

Pero los actuales arquitectos de la política yanqui tienen miedo a que los ciudadanos estadounidenses intercambien con los cubanos, conozcan la realidad de Cuba, aprecien la “mentirología” de su gobierno que los ha engañado sobre cómo es la vida en la nación vecina, y continúan emitiendo “alertas de viaje” como si la Isla fuera una amenaza para la seguridad de los estadounidenses. Infunden temor basados en la manipulación política vinculada a las supuestas afectaciones sónicas a su cuerpo diplomático.

La verdad, sin embargo, sale a flote una y otra vez, porque son huérfanos de argumentos. Así lo expresó el comunicado del Minrex al finalizar la reciente IV reunión del diálogo entre autoridades de ambas naciones sobre aplicación y cumplimiento de la ley respecto al terrorismo, tráfico ilícito de drogas y personas, ciber-delitos, entre otros temas jurídicos: “Tras más de un año de investigaciones por parte de agencias especializadas y expertos de ambos países, se confirmó que no hay evidencias, ni hipótesis creíbles, ni conclusiones apegadas a la ciencia que justifiquen las acciones tomadas por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba en detrimento de las relaciones bilaterales”.

Desde ese contrasentido, que no tiene ni pies ni cabeza, la administración Trump, para favorecer a una élite minoritaria de la comunidad de origen cubano, volvió a precipitar los marcos regulatorios como forma absurda de aislar más a la Isla, y arreció sus medidas con represalias contra aquellos ciudadanos que viajen sin autorización o fuera de las normas, o asistan a determinados centros de servicios o consuman algunos productos cubanos.

Como dijo un analista al evaluar este dale para adelante y dale para atrás: “los sinsentidos de la política actual tienen pocos paralelos en la historia contemporánea. Se ha instalado la idea…de que es posible “defender la libertad” de los cubanos, imponiendo restricciones a la libertad en Estados Unidos”.

Esta administración constituida por los sectores más derechistas de su oligarquía política, con predominio de neoconservadores, y con el apoyo de los sectores más extremistas de Miami, venían diseñando la preparación de “un expediente o un caso sobre Cuba”, que eventualmente le sirviese para justificar un endurecimiento de la política agresiva, tal y como se apreció en los debates y proyecciones de la Convención Republicana en Cleveland en el año 2016.

Restringir los viajes de los ciudadanos estadounidenses busca en realidad evitar el “boomerang” de que se conviertan en agentes de cambio y que a lo interno de la sociedad norteamericana, ofrezcan una visión muy diferente sobre la Isla y se muestren a favor de una mayor flexibilización de las relaciones bilaterales. Esto era mucho más grave que el dinero que podía representar estos viajes para Cuba, porque los visitantes se convirtieron en elementos que socavaban la política que la administración Trump quería imponer tras la cierta “apertura” de Barak Obama.

En realidad, como sustentan varios analistas en sus valoraciones –incluso estadounidenses–, la perfidia lleva a la ignorancia, puesto que con esas “alertas” y regulaciones prohibitivas, Estados Unidos vuelve a quedar sin mecanismos para conocer objetivamente la realidad cubana, en momentos en que en la Isla están sucediendo importantes procesos para perfeccionar la sociedad.


Lázaro Barredo Medina

 
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