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Publicado el 21 Septiembre, 2018 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Hipótesis de ciencia ficción

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Un sabio dijo con toda razón que solo dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana. La política de Estados Unidos contra Cuba es un ejemplo fehaciente de esto último, en razón de los pretextos y absurdos que se arguyen para justificar una fallida estrategia de agresión que dura ya 60 años. Aferrados a la mentira de presentar a diplomáticos afectados por misteriosos incidentes de salud en La Habana, tal parece, como alguien dijo, que la ciencia ficción se ha apoderado de la Casa Blanca en múltiples y variadas hipótesis que van desde las armas sónicas y virus, pasando por emisiones de microondas o neuroarmas.

Todo eso ha sido cuestionado por no pocos especialistas, de varias nacionalidades, como los que publicaron una carta en el diario británico The Guardian hace unas semanas y aseguran: “Como neurocientíficos y físicos no tenemos ninguna razón para dudar de que diplomáticos estadounidenses que vivían en Cuba escucharan ruidos fuertes o que informaran sentirse enfermos después. Algunos políticos estadounidenses se han aprovechado de estos informes para construir teorías de conspiración en las que imaginan una misteriosa “pistola de rayos de sonido” que causa enfermedades, algo que no es posible con la tecnología actual.

Y añadían que una “comunicación preliminar” de la Universidad de Pensilvania, con el apoyo del Gobierno de EE.UU., publicada en la prestigiosa revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA), se ha utilizado para reforzar con la ciencia esta supuesta idea de “ataque acústico”. De hecho, “ese trabajo tiene muchas imperfecciones y no sirve en lo absoluto para apoyar la teoría del ataque”.

Como manifestó el director general de Estados Unidos en el Minrex, Carlos Fernández de Cossío, “lo que sí se ha demostrado es lo que científicos de Cuba, Estados Unidos y otros países sostienen y que el Gobierno de la Isla está diciendo desde el principio, es que es falsa la existencia de ataques y eso lo sabe perfectamente el Gobierno norteamericano, porque ha tenido múltiples maneras de comprobarlo”

Recientemente, durante una reunión en Washington entre expertos de ambos países, los cubanos aseguraron que las evidencias médicas presentadas tienen serias limitaciones, puesto que la mayoría de los casos descritos presentan síntomas como dolores de cabeza, náuseas, mareos, problemas del equilibrio y del sueño, producidos por trastornos funcionales y enfermedades como la hipertensión, el estrés, y muchas otras de alta prevalencia en los Estados Unidos y el mundo.

La ciencia no se basa en especulaciones, sino en datos, hemos recibido muy pocos, expresó Mitchell Valdés-Sosa, director general del Centro de Neurociencias de Cuba.

Los peritos cubanos lamentaron en la capital estadounidense no haber podido tener acceso a datos médicos ni clínicos ni a las personas que reportaron los síntomas, y que ni siquiera pudieron dialogar con los especialistas de la Universidad de Pensilvania.

La elucubración para politizar el asunto y tratar de justificar la marcha atrás en las relaciones bilaterales llega a conjeturas inauditas, propias de Washington y Miami, por lo que ahora resulta que según ellos existe alguna facción conservadora dentro del Gobierno de la Isla interesada en sabotear el proceso de normalización de las relaciones y deben de haber colaborado de algún modo con los rusos para causar el daño.

Tanta tontería no resiste el más elemental análisis. La pregunta que han formulado varios observadores y que no han podido responder esos aberrados es bien simple: ¿qué ganaría Cuba con eso, si se tiene en cuenta que una y otra vez la Isla se ha pronunciado por abrir caminos a la normalización de los nexos y dar pasos constructivos en la buena vecindad?

Obvian que el Buró Federal de Investigaciones no ha encontrado evidencia de un complot, como tampoco en las búsquedas en la embajada de los Estados Unidos y otros lugares en La Habana halló ninguna señal de arma, lo cual han reconocido medios de prensa de la norteña nación.

Como manifestó el director general de Estados Unidos en el Minrex, Carlos Fernández de Cossío, “lo que sí se ha demostrado es lo que científicos de Cuba, Estados Unidos y otros países sostienen y que el Gobierno de la Isla está diciendo desde el principio, es que es falsa la existencia de ataques y eso lo sabe perfectamente el Gobierno norteamericano, porque ha tenido múltiples maneras de comprobarlo”.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina