¿Por qué Partido Único? El cemento de la Revolución
Por LÁZARO BARREDO MEDINA
Cuba nunca ha pretendido complacer a nadie en el exterior, ni cedido ante amenazas, presiones o condicionamientos del mismo origen. Siempre ha obrado en la convicción de que su proyecto nacional solo perdurará en la medida en que perfeccione su sistema político.
Desde el orden constitucional, los cubanos hemos tratado de construir un modelo de sociedad que se ajuste a nuestra historia, idiosincrasia y realidades; en el que sean viables el desarrollo con equidad y la transformación con justicia social, y la armonía entre intereses colectivos e individuales. Un país posible y deseable, donde prevalezca la concertación nacional.
En otras palabras, intentamos un modelo que propicie un ciudadano más productivo en lo económico, más participativo en lo político y más solidario en lo social, y cuyo eje central sea la voluntad de perfeccionar y llevar adelante el sistema político libremente escogido por el pueblo, con nuestras propias ideas y convicciones, única manera de lograr la perdurabilidad de la emancipación del país y la existencia misma de la nacionalidad cubana.
Por supuesto, aunque toda la acción nacional está concebida tratando de evitar cualquier discriminación política, se actúa sin ambages en cuanto al ejercicio de la libertad, solo restringido por los límites ante lo que haga peligrar la independencia y la soberanía, sobre todo, si la verdadera oposición al Programa de la Revolución es del Gobierno de Estados Unidos, principal enemigo de la existencia de Cuba como nación independiente desde hace más de dos siglos, durante los cuales se ha negado a reconocerle el derecho soberano a decidir su propio destino.
No por gusto varias generaciones de cubanos han defendido el principio de Partido único, síntesis de la concepción martiana “con todos y para el bien de todos”, bajo la cual han obrado para, como aspiraba el Apóstol, “aglutinar a todas las fuerzas vivas de la Patria” en la lucha por la independencia nacional, lo cual permite enfrentar no solamente la voracidad yanqui, sino también el anexionismo y el reformismo, entre otras tendencias antinacionales.
Ese fundamento ideado por José Martí a fines del siglo XIX, lo retomó, décadas más tarde, el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.
Como recordó en 2009, en entrevista publicada en el periódico Granma, el compañero Ángel Fernández Vila, coordinador del Movimiento 26 de Julio en La Habana en 1959, en septiembre de ese año, el líder revolucionario lo convocó para plantearle, entre otros aspectos: “Tenemos que crear un órgano político que sea capaz de reunir en él a todas las organizaciones revolucionarias, a todos los que deseen luchar por la Revolución, y, sin exclusión alguna, darles oportunidad de luchar a todos, unidos a nosotros, por el futuro de nuestro pueblo y de su Revolución”.
El Partido no creó a la Revolución, él es el producto más indiscutible surgido de ella para convertirse en la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, tras un proceso de maduración política que tuvo su punto de partida en las arenas de Playa Girón.
Es recurrente el criterio político cubano mayoritario de que la democracia no es la fragmentación de la sociedad. La Revolución Cubana triunfó sobre la dictadura batistiana el 1º de enero de 1959 como fruto de la acción de tres organizaciones políticas, las cuales decidieron en 1963, al cuarto año del proceso revolucionario en el poder, integrarse en un solo Partido, que en aquel momento se denominó Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS), para hacer de la unidad el factor esencial en la resistencia contra la amenaza estadounidense.
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De ahí proviene la convicción íntima en la Revolución Cubana de que, en situaciones de abierta lucha nacional contra la voracidad de un poder extranjero, la pluralidad no la determina siempre el número de partidos, sino el grado de flexibilidad y de tolerancia política que exista en la nación, a la vez que la voluntad de hacer participativa la decisión soberana de sus ciudadanos en los asuntos más importantes de la sociedad.
También es cierto que las libertades formales de competencia política pueden no solo convivir indefinidamente con la injusticia social, sino incluso propiciarla y encubrirla. Eso fue lo que ocurrió en toda la historia republicana cubana anterior a la Revolución, en la cual ni el pluripartidismo ni la teoría de los tres poderes resolvieron jamás el problema de la democracia y la justicia social. Mientras más pluripartidismo hubo en Cuba, más dependiente fue la nación de Estados Unidos y más corrupción, robo, frustración, desempleo, analfabetismo, falta de atención médica, desigualdad, discriminación racial y escepticismo hubo en el país.
El Partido Comunista de Cuba no es un partido electoral. Es, en su esencia, un partido político. Si fuera electoral no tendría esa capacidad de movilización tan amplia, pues su militancia es selectiva –como regla a partir de un proceso de aceptación por parte de los colectivos de trabajadores– y abarca solamente al ocho por ciento de la población en edad electoral. Su influencia reside ante todo en la autoridad moral de su militancia, los aciertos de su política y la voluntad de vincularse con la sociedad.
Como aseguró el actual primer secretario del Partido, general de ejército Raúl Catro Ruz, ante los cuadros y funcionarios del Comité Central del Partido, el 4 de mayo de 1973: “El poder del Partido descansa directamente en su autoridad moral, en la influencia que ejerce sobre las masas, en la claridad con que expresa los intereses y aspiraciones de estas, en la conciencia que les imbuye de sus deberes revolucionarios, económicos y sociales y, en definitiva, en la confianza que las masas ponen en él. De aquí que su acción se base ante todo en el convencimiento, sea con actos, sea con sus posiciones ideológicas y políticas”.
La legitimidad de ese sistema de partido único se acredita, además, por el consenso mayoritario que respalda su actuación como fuerza política representativa de los intereses vitales de la nación y porque ha sido capaz, dentro de un ejercicio crítico y autocrítico, de propiciar un clima en el que, solo en la diversidad y en la posibilidad de la discrepancia, esté la clave para hacer prevalecer en la sociedad una atmósfera de creación política e intelectual favorecedora de la búsqueda de nuevas alternativas de desarrollo del país.
Ha sido constante el principio partidista de revisarse hacia adentro y ello se aprecia en distintos momentos de rectificación (desde la batalla campal contra el sectarismo en 1962) dentro del proceso revolucionario. Cualquiera que revise la historia de nuestro Partido comprobará que siempre ha tenido en su brújula la búsqueda de una solución real del problema de la democracia política para favorecer a la mayoría de los actores sociales. Su dirección política se ha preocupado siempre por establecer vínculos permanentes con el conjunto de la población, de modo que los problemas que lo aquejan y sus criterios lleguen con la mayor rapidez y fidelidad a las instancias dirigentes y puedan ser enfrentados con diligencia
Por ese método de mayor vinculación política, el Partido cubano, como fuerza dirigente de la sociedad, ha librado en su interior una tenaz lucha por rectificar a tiempo la idea errónea de pretender gobernar desde el Partido, como ocurrió fallidamente en Europa del Este, y ha sido capaz de estructurar un estilo de trabajo por el cual solo puede dirigir y comunicarse con la nación, sin menoscabo de su carácter práctico y ejecutivo, en la medida en que cada vez más se convierta en un foro de análisis, busque el consenso por medio del debate y propicie que cada sector de la población, y cada ciudadano, tengan el derecho de ser atendidos y escuchados en sus planteamientos.
Es clara la convicción de que si se confunden el Partido y el Estado, ello resulta, en primer lugar, en daño para la acción de convencimiento político e ideológico de las masas, y para la labor que ha de realizar y solo puede realizar el Partido, y daño, en segundo lugar, para las actividades del Estado, cuyos funcionarios dejan de ser responsables de sus decisiones y actividades. Como también subrayó Raúl: “El Partido dirige al Estado, controla su funcionamiento y el cumplimiento por el mismo de las directivas y planes trazados; estimula, impulsa y contribuye al mejor trabajo de todo el mecanismo estatal, pero en ningún caso el Partido debe sustituir al Estado”.
De igual modo, es prioridad del Partido asegurar derechos y libertades reales dentro de un programa de justicia social que abarca a toda la nación. No se trata de un ejercicio teórico, sino de un estilo de trabajo puesto a prueba constantemente. Desde las concentraciones populares para discutir las principales decisiones del Gobierno Revolucionario y –a partir del Primer Congreso del Partido en 1975– para someter a debate su propia gestión ante la población, y discutir con absoluta libertad de opinión, por muy espinoso o complicado que fuera el tema o planteamiento ciudadano, las principales proyecciones, dígase proyecto de Constitución, Lineamientos de la Política Económica y Social, actualización del Modelo Económico, entre otros.
Cientos de temas de interés político, económico y social, de gran trascendencia, fueron analizados por la población en el transcurso de todos estos años, y los resultados de los análisis fueron considerados en las tesis y otros documentos de los congresos del Partido, vitales para las proyecciones del país.
Eso es posible, porque la organización partidista ha tenido la capacidad de transformarse en un movimiento político nacional que requiere de la unidad en la diversidad y no puede resultar confesionario o sectario cuando pretende aglutinar a toda la nación sobre principios y valores éticos más que doctrinarios, para defender la independencia y la soberanía nacional.
Eso no tiene que ver solo con la necesidad de un nivel superior de democracia intrapartidista, sino también con el funcionamiento autónomo de las organizaciones sociales, acorde con su personalidad jurídica propia, que no está reñido con el principio de la dirección política del Partido; el deslinde cada vez más amplio entre las funciones del Estado y del Gobierno, y la disposición a erradicar formalidades que atentan contra la autenticidad de los marcos institucionales en que transcurre la vida política de la nación.
Dada la naturaleza del intenso conflicto nacional con Estados Unidos, dentro de Cuba no hay una real oposición a la Revolución ni corriente política alternativa al Programa Nacional, que se sustenta básicamente en pilares como la independencia, el derecho al desarrollo y la justicia social. Por la esencia y los valores históricos de la nacionalidad cubana, por el contenido y la expresión de la lucha nacional ante la permanente pretensión anexionista estadounidense, ninguna fuerza patriótica, aun cuando discrepara de cómo se lleve adelante ese Programa Político, se aliaría con Estados Unidos.
Por todas estas razones, el artículo 5 del proyecto de Constitución que se debate hoy en todo el país, define claramente que: “El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado eb su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado” en la organización y orientación de los esfuerzos comunes hacia la construcción del socialismo, y por preservar y fortalecer la unidad patriótica de los cubanos, y desarrollar valores éticos, morales y cívicos.
Para Fidel, artífice de la creación y desarrollo de esta vanguardia política a partir del método de consulta con las masas, para que siempre fuera una organización de selección y no de elección, la definición más precisa, como expresó el 22 de octubre de 1964, se resume en que “nuestro Partido es el cemento de la Revolución, es decir lo que une, lo que aglutina, lo que resuelve…”.

























Gracias por esta Conferencia
Mas bien se debía dar como una Conferencia
Magistral en la Universidad de la Habana.
Mi esposa y mis hijos estábamos analizando esta
noche un poco ya fría en nuestra casa a muchas
millas de las Costas de Cuba pero mas cerca que
nunca en estos momentos.
Señor Lázaro Barredo Medina
Nosotros pues hoy hablo en colectivo si es verdad
lo de las arenas de Playa Girón pero lo cierto que
ya al Proclamarse la Revolución Socialista en 23 y 12
y al levantarse los fusiles para combatir al adversario
en Bahía de Cochinos (que incluye las dos Playas Girón
y Playa Larga) se sabia que había que aplicar los sueños
del Apóstol de la Independencia que usted señala.
Aglutinar a todas estas fuerzas revolucionarias que
existían y así se hizo hasta llegar a una Organización
Selectiva donde se encuentran lo mas avanzado de
la sociedad cubana en todos los aspectos.
Las fuerzas reaccionarias en el mundo que vivimos
jamas comprenderán esta situación pues también de
acuerdo a sus intereses no les conviene.
Por eso vuelvo a dar mi Opinión pues hay personas
que quieren copiar a la Revolución Cubana y después
están en una profundidad que ya no son varas sino
miles de metros. La Revolución Cubana fue un proceso
largo de muchos años de lucha de generaciones de cubanos
y no de golpecitos de estado ni de luchas en el monte de unos
días ni de estar negociando para adueñarse del poder.
Los combates que comenzaron los Indios con Arcos y Flechas
culminaron el Primero de Enero de 1959 con la entrada de
los Barbudos y el Invicto sellando la Partida de más de 100
años de combates.
Pero Sr. Barredo Historia es Historia
Yo no iba a escribir nada pero siempre pienso en las nuevas
Generaciones que soy uno de lo que no quiero que se
equivoquen en nada y en cada cosa hay que decir la verdad
y los actos que sucedieron en ese momento.
Hay veces que la Juventud expone,si parece que eso es
así pero fíjate yo no estaba, dime que sucedió?
Yo c reo en los dobles agentes pues la historia del mundo
ha dado muchos pero hay veces que estos también
le han hecho daño a los países que representan y el
mundo esta lleno de estos.
Por lo que con las generaciones de cubanos que son los
llamados a coger la antorcha hay que hablarles claros
y no como los muñequitos aquellos del”Halcón Negro”
Hoy la Prensa Cloaca ( como expresa el Duende) y otros
Diarios afines dan a conocer la famosa reunión que hubo
entre la señora Payá (hija) y nada menos que “Ramoncito”
del Movimiento Democracia.
Objetivo de la Reunión ; Precisamente la Nueva Constitución
que ellos quieren hacer una votación para crear un Presbicito
y claro Elecciones con muchos Partidos.
Hasta Cuando vamos a permitir que la Payá (hija)se este riendo
de los cubanos.
Sabes es que la Paya parece que no quiere saber quien es
Ramón Saúl Sánchez Rizo alias “Ramoncito”
Ramón Saúl Sánchez Rizo. Connotado terrorista de origen cubano, vinculado al desarrollo de las organizaciones más terroristas y anticubanas de Miami. Se ha vinculado a una decena de organizaciones terroristas, entre ellas la Organización para la liberación de Cuba en el año 1982, Omega 7, CORU, Alpha 66, Frente Nacional de Liberación de Cuba, Jóvenes de la Estrella y Movimiento Democracia.
En febrero de 1995 forma parte de las flotillas navales de la organización “Cuba Independiente y Democrática”, CID. Desde ese año realiza provocaciones con el apoyo de la extrema derecha radicada en Miami. El 13 de julio de 1995 viola las aguas juridiscionales cubanas,[1] sin que las autoridades cubanas respondieran como él esperaba a tal provocación.
Medios de prensa locales de Miami aseguraron que el jueves 2 de noviembre del 2011 tuvo lugar una reunión entre el Director del Buró Cuba en el Departamento de Estado, Peter Bremman y Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia. Según los organizadores, se aprobó una provocación, supuestamente siempre desde aguas internacionales, entre el 9 hasta el 11 de diciembre de 2011, con el objetivo de crear tensiones entre Estados Unidos y Cuba y apoyar a los grupúsculos mercenarios internos.[2]
El llamado Movimiento Democracia ha sido promotor de las llamadas flotillas, que en 17 ocasiones han violado las aguas territoriales de Cuba
Nació en Cuba en el año 1954. Abandonó Cuba a los 13 años para radicarse en los Estados Unidos, enrolándose con apenas 16 años en las organizaciones de carácter terrorista Frente de Liberación Nacional Cubano (FLCN) y Alpha 66. Con esta última organización, que era dirigida por Andrés Nazario Sargén, participó en más de 20 actos terroristas, principalmente contra contra embarcaciones y misiones diplomáticas cubanas.
Su primera actividad terrorista fue participar activamente en el hundimiento de los barcos pesqueros Plataforma I y IV cerca de Bahamas, causándole heridas a dos pescadores, así como la promoción de secuestros de personas en Venezuela, México y Estados Unidos.
Fue arrestado por posesión de armamento de combate, pero solo fue condenado a cumplir un año de detención bajo palabra.
Al cumplir la sanción se convierte en el líder de la organización terrorista Jóvenes de la Estrella, grupo con el que perpetra un atentado dinamitero al aeropuerto de Miami el 17 de octubre de 1975.
Luego de constituida la llamada Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), en 1979, el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) identifica a Ramón Saúl Sánchez Rizo como el segundo jefe al mando de este grupo. Un informe de ese mismo Buró lo había responsabilizado como uno de los autores de la voladura en pleno vuelo de una avioneta con cuatro turistas norteamericanos que viajaban hacia Cuba en 1978.[3]
El CORU realizó más de 90 ataques terroristas contra instalaciones cubanas en varios países, incluso dentro de los propios Estados Unidos, siendo la más connotada la voladura del avión de Cubana de Aviación sobre Barbados, donde murieron 73 personas.
Documentos fechados entre 1979 y 1982 vinculan a Ramón Saúl con el atentado a la Sección de Intereses de Cuba en Washington y los reiterados intentos de matar al entonces embajador cubano en la ONU, Raúl Roa Kourí.
Entrenador de varios elementos contrarrevolucionarios en en un campamento en Nicaragua con el objetivo de realizar acciones contra buques mercantes cubanos, familiares y amigos de Carlos Muñiz Varela, un joven activista independentista y luchador por la unificación de la familia cubana dentro y fuera de Cuba, señalan a Sánchez Rizo como uno de los responsables de su asesinato
En los primeros meses de 1980 Ramón Saúl funda y dirige el grupo terrorista Organización para la Liberación de Cuba (OPLC), al tiempo que se afilia como especialista en explosivos al grupo terrorista anticubano Omega-7.
Varios informes desclasificados del FBI dan cuenta de que en diciembre de 1980, horas después de la explosión de una bomba en el consulado cubano de Montreal, Ramón Saúl es detenido en la frontera entre Canadá y los Estados Unidos junto al otro presunto autor, Pedro Crispín Remón Hernández.
Otro informe del FBI emitido el 25 de septiembre de 1982, trata sobre otro intento de atentado contra el embajador de Cuba en la ONU, detonando una bomba en su auto.
En 1984 Ramón Saúl se negó a presentarse ante el Gran Jurado de Nueva York, que pretendía esclarecer las actividades terroristas de las organizaciones anticubanas,en especial Omega-7, que llegó a ser considerada por el FBI como “la organización terrorista más peligrosa en Estados Unidos”. Fue sancionado por desacato a cuatro años de cárcel, siendo perdonado por el presidente Reagan en 1986.
En 1992 dirige la Comisión Nacional Cubana, la que, a partir de julio de 1995, se identificaría como el llamado Movimiento Democracia, que ejecutara infiltraciones armadas contra Cuba.
El 2 de mayo de 1995, fue detenido momentáneamente por encabezar disturbios en Miami en protesta por la firma de los Acuerdos Migratorios entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos.
En su condición de cabecilla de la terrorista Comisión Nacional Cubana, organiza la flotilla anticubana del 13 de julio de 1995 y planifica violar nuestras aguas jurisdiccionales en abierta y peligrosa provocación. La organización contrarrevolucionaria Hermanos al Rescate, se vincula estrechamente a la preparación de las “flotillas”.
Ese día tres embarcaciones violaron las aguas jurisdiccionales cubanas, mientras cinco aeronaves, junto a una avioneta de otra organización terrorista y un helicóptero penetraron también en el espacio aéreo, donde realizaron peligrosos vuelos rasantes sobre unidades navales cubanas, mientras que dos aeronaves de Hermanos al Rescate sobrevolaron la ciudad de La Habana e hicieron filmaciones que se transmitieron en la televisión de Miami.[2]
El 2 de septiembre de ese propio año organiza otra flotilla, ocasión en la que se hunde uno de los barcos, muriendo en el accidente una persona. En octubre, designa al terrorista Mario Fernández para organizar una nueva flotilla, que se efectúa el 21 de ese mes en el Isriver de New York, como supuesto rechazo a la presencia de Fidel Castro en los festejos por el 50 aniversario de Naciones Unidas.
En noviembre fue detenido por interrumpir las actividades de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington. En esa ocasión fue remitido por las autoridades norteamericanas para la realización de un examen psicológico.
De 1995 a 1998 organiza varias flotillas, incluso con amenazas de violar las aguas territoriales de Cuba. En enero de 1998, en ocasión de la visita del Papa a Cuba, pretendió provocar disturbios y realizó una flotilla provocativa con dos embarcaciones.
El 9 de julio de 2003 el gobierno de Estados Unidos negó autorización a la provocadora flotilla para salir de la zona de seguridad y entrar en aguas de Cuba, entonces argumentó que “perturbaría” las relaciones internacionales.[2]
Medios de prensa locales de Miami aseguraron que el jueves 2 de noviembre del 2011 tuvo lugar una reunión entre el Director del Buró Cuba en el Departamento de Estado, Peter Bremman y Ramón Saúl Sánchez. Según los organizadores, se aprobó una provocación, supuestamente siempre desde aguas internacionales, entre el 9 hasta el 11 de diciembre de 2011, con el objetivo de crear tensiones entre Estados Unidos y Cuba y apoyar a los grupúsculos mercenarios internos
Participación en el caso de Elián
Tuvo una destacada participación en las manifestaciones que se realizaron frente a la casa de la parentela de Elián González en Miami para apoyar el secuestro del niño. Criticó fuertemente la postura asumida por el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) norteamericano.
Por tal motivo, agosto del 2000 fue citado ante el juez de la Florida por los cargos de reunión ilícita y obstrucción de la vía, luego de los disturbios en que participara en Miami por la devolución del niño secuestrado a su padre.
Apoyo a Posada Carriles
Fue un elemento muy activo entre los que promovieron la recaudación de fondos para ayudar a Luis Posada Carriles y al resto de los terroristas detenidos en Panamá por planear un atentado contra el presidente cubano durante la X Cumbre Iberoamericana.
Como decía usted cuando la visita del papa a Cuba Sr. Barredo en un
articulo suyo;
Otra vez aparece en escena «Ramoncito», buscando el protagonismo como un “gran demócrata” y dice que va a hacer un ‘ayuno de conciencia’ para pedir al Papa que ayude a dar voz al pueblo cubano y a acabar con la división de las familias”, según la agencia DPA.
Quiero imaginar que su “ayuno de conciencia” será como arrepentimiento de haberse pasado 40 años poniendo bombas y realizando actos violentos con total impunidad, como más de una vez he publicado con elementos y pruebas en los medios cubanos y en un libro sobre los terroristas titulado Welcome home”.
Conclusiones de Mi Modesta Opinión;
Nuevas Generaciones de Cubanos vigilen a cada persona de estas
y sepan quienes son. La Paya (hija) a lo mejor dice como otros,no
sabemos nada claro cuando hay dinero por delante para un
mercenario eso es lo que dicen.
Los Cubanos todos queremos la Unión que expreso el Apóstol
de la Independencia José Martí por eso hay un Solo Partido.
Gracias
JK