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Publicado el 13 Octubre, 2018 por Prensa Latina en Opinión
 
 

Con más incógnitas que certezas, EEUU mira a noviembre

Por Martha Andrés Román

Estados Unidos mira hoy hacia noviembre, pues las elecciones de medio término se acercan y cada evento del país parece estar vinculado de algún modo con esta nueva cita en las urnas.

Los comicios que se celebran dos años después de los presidenciales no suelen generar la misma atención ni tienen igual convocatoria que los realizados cuando se elige al jefe de la Casa Blanca, pero en momentos de grandes enfrentamientos partidistas las expectativas están acrecentadas.

Aunque el nombre del presidente Donald Trump no aparecerá en las boletas del próximo 6 de noviembre, la figura del mandatario republicano es central de cara a unas elecciones que son vistas también como un referendo sobre su labor en casi dos años de gobierno.

No en vano el jefe de Estado realiza desde hace meses numerosos mítines en diversos puntos del país para mostrar su apoyo a los candidatos del partido rojo, que según indican muchos sondeos va camino a perder la mayoría en la Cámara de Representantes.

Según el diario The Washington Post, solo en los últimos cuatro meses Trump realizó una veintena de actos de ese tipo, bautizados con el eslogan de su campaña, Make American Great Again (Hacer a Estados Unidos grande otra vez).

Minnesota, Mississippi, Florida, Pensilvania, Tennessee, Nevada, Virginia Occidental, Kansas, Iowa, Montana, Carolina del Sur, Indiana, Dakota del Norte y Ohio -a donde regresará este viernes- han sido los escenarios donde el presidente incita a sus seguidores a acudir a las urnas.

Durante sus intervenciones en esos mítines Trump puede abordar algún tema nuevo a partir de los hechos que acaparen en ese momento la atención del país, pero hay algunos puntos que se mantienen invariables.

Las exigencias de leyes más fuertes de inmigración, las críticas a los medios, la celebración de los logros de su administración o la justificación de medidas controvertidas son habituales en esos espacios, pero, sobre todo, el ataque a los demócratas.

Al resaltar cualquier paso dado por su Gobierno, algún indicador positivo o alguna medida aplaudida por sus partidarios, el jefe de la Casa Blanca suele realizar una advertencia: si los demócratas logran avanzar en el Congreso, revertirán lo que él ha conseguido.

Del lado contrario, el partido que resultó derrotado de forma aplastante hace dos años apuesta ahora a todo el rechazo que el presidente genera en una parte importante de la población para lograr ganancias el mes próximo y quedar mejor posicionado de cara a las presidenciales de 2020.

La frase ‘Noviembre está llegando’ se ha convertido desde hace tiempo en un mantra de los votantes demócratas, que miran a los comicios de medio término como el momento en el cual los políticos que apoyan la agenda de Trump pagarán el saldo de tal postura.

La frase ‘Noviembre está llegando’ se ha convertido desde hace tiempo en un mantra de los votantes demócratas, que miran a los comicios de medio término como el momento en el cual los políticos que apoyan la agenda de Trump pagarán el saldo de tal postura

En este sufragio de medio término estarán en disputa los 435 asientos de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 escaños del Senado, al tiempo que también se elegirán 36 gobernadores, numerosos alcaldes y otros cargos a nivel estatal y local.

Los miembros de la Cámara Baja, que sirven a ciudadanos de un distrito electoral específico, tienen mandatos de dos años, de ahí que en cada convocatoria a las urnas hay lucha por todos los puestos de ese órgano legislativo.

En cambio, los senadores permanecen en sus asientos por periodos superpuestos de seis años, y a diferencia de los representantes, el número de esos legisladores no es proporcional a la cantidad de habitantes, sino que cada estado cuenta con dos sin importar el tamaño de su población.

Actualmente los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras, pero los demócratas, en lo que se ha dado en llamar una ‘ola azul’, esperan alcanzar la superioridad al menos en una de ellas, lo cual les daría más influencia para frenar legislaciones de la fuerza roja o para avanzar las propias.

Eso significa que de los resultados del 6 de noviembre ayudarán a definir el resto de la presidencia de Trump, cuya labor, según el más reciente promedio de encuestas del portal digital Real Clear Politics, es desaprobada por el 53 por ciento de los votantes, frente a un 43,2 por ciento que la ve de forma positiva.

los resultados del 6 de noviembre ayudarán a definir el resto de la presidencia de Trump, cuya labor, según el más reciente promedio de encuestas del portal digital Real Clear Politics, es desaprobada por el 53 por ciento de los votantes, frente a un 43,2 por ciento que la ve de forma positiva

A su vez, el sitio web FiveThirtyEight calcula que los demócratas tienen una probabilidad de siete en nueve (78,2 por ciento) de hacerse con el control de la Cámara Baja.

Pero no puede pensarse que el camino está despejado para el avance demócrata, pues se recuerdan aún los fallos de los sondeos en 2016, cuando prácticamente todos daban como favorita a la derrotada candidata presidencial de esa formación política, Hillary Clinton.

Además, queda por ver, entre otros temas, el efecto que tendrá en los comicios lo sucedido en torno a la confirmación del nuevo juez de la Corte Suprema, Brett Kavanaugh, ratificado por el Senado pese a una fuerte oposición demócrata y a recibir acusaciones de acoso sexual.

Durante el controvertido proceso de ratificación del magistrado, los sectores conservadores y liberales se enfrentaron dentro del Capitolio, en las calles y en las redes sociales, como reflejo de las cada vez más marcadas divisiones partidistas de la nación.


Prensa Latina

 
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