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Publicado el 6 Octubre, 2018 por Prensa Latina en Opinión
 
 

¿Temor en EEUU por sistemas coheteriles rusos en Siria e India?

Por Roberto García Hernández
Los anuncios de la entrega de los sistemas antiaéreos S-300 y S-400 por parte de Rusia a Siria y la India, respectivamente, provocaron una reacción negativa inmediata del Gobierno de Estados Unidos.
Para algunos especialistas, esta es una señal de que en Washington le temen a las capacidades operativas de esos armamentos, porque les restan posibilidades a su aviación y medios coheteriles que actúan en ambos teatros de operaciones.

Sin ocultar sus temores por la ubicación de dichos equipamientos en Siria, el general Joseph Votel, jefe del Comando Central, órgano del Pentágono a cargo de las fuerzas norteamericanas en el Medio Oriente, dijo el 4 de octubre que el despliegue del S-300 forma parte de una ‘escalada innecesaria’.El jefe militar se negó a aclarar a la prensa si tenía datos acerca de la ubicación exacta de estos complejos misilísticos.

En el caso de Siria, destacan expertos consultados por Prensa Latina, el posicionamiento de los S-300 pone serios obstáculos a la actuación -para algunos con rasgos de impunidad- de la fuerza aérea israelí en el Medio Oriente, en particular contra objetivos del Ejército Árabe Sirio (EAS) y sus aliados.

El 2 de octubre terminó el traspaso de 49 componentes asociados al S-300, incluyendo radares, vehículos de control y cuatro plataformas de lanzamiento. Expertos de diversas latitudes aseguran que esos complejos son considerados como unos de los más potentes y precisos del mundo.

Se prevé que para el 20 de octubre próximo estaría totalmente listo el nuevo sistema unificado de control de la defensa antiaérea conformado por Rusia y Siria en este último país.

Los 300, Israel y los F-22 Raptor

De hecho estos complejos pondrán en jaque al mando militar israelí, cuya aviación ha lanzado más de 200 ataques en Siria en los últimos 18 meses, de acuerdo con informes de la cadena británica BBC. En ese período, según la misma fuente, solo fue derribado en el área un F-16 del estado sionista.

Tel Aviv intentó persuadir por medios diplomáticos a Moscú que no entregara estos sistemas de misiles a Damasco, pues de hecho su puesta en funcionamiento constituye un golpe a sus planes en el área. En ese sentido, el vicecanciller sirio Faisal Mekdad dijo que su país debió tener en sus arsenales el S-300 hace mucho tiempo, y señaló que Israel, acostumbrado a lanzar bombardeos con diferentes pretextos, a partir de ahora tendrá que hacer cálculos más precisos si piensa atacar a Siria otra vez.

Por otra parte, dicho armamento es capaz de detectar a los cazas norteamericanos F-22 Raptor que comenzaron a operar contra objetivos del Estado Islámico (EI) en suelo sirio a finales de septiembre de 2014 y que ahora vuelven a reactivarse.

Con su puesta en funcionamiento, el Kremlin responde a las acciones de la aviación militar de Israel que provocaron el derribo del avión ruso de exploración IL-20, el pasado 17 de septiembre, con un saldo de 15 militares muertos.

El aparato cumplía misiones en interés del EAS y de las unidades de la nación euroasiática ubicadas en la zona.

De hecho, los componentes del S-300 en suelo sirio conformarán un sofisticado sistema de defensa antiaérea único, escalonado en profundidad, que de acuerdo con declaraciones de funcionarios rusos puede llegar a cubrir no solo el espacio aéreo de Siria, sino también de El Líbano.

Los nuevos dispositivos instalados deben ser capaces de combinar los datos de exploración de los radares de todos los tipos de armas destinados a la lucha contra la aviación y los cohetes del adversario, actualmente operacionales en el EAS.

En respuesta a este despliegue en suelo sirio, Estados Unidos anunció que empleará nuevamente los F-22 Raptor, cazas de tecnología Stealth, denominados de forma convencional como ‘invisibles’ debido a su bajo nivel de detectabilidad por los radares. Sin embargo, su supuesta invisibilidad cada vez es menor.

El S-300, que la OTAN codifica como SA-10 Grumble, está constituido por sistemas de misiles tierra-aire de largo alcance que comenzaron a producirse en la era soviética y luego por Rusia, manufacturados por la compañía NPO Almaz, sobre la base de la versión inicial del S-300P.

Entró en servicio por primera vez en la Unión Soviética en 1978, y fue desarrollado para la defensa de las fuerzas armadas de ese país contra los aviones y los misiles crucero adversarios.

El sistema actual es capaz de lanzar dos cohetes verticalmente en apenas tres segundos, lo que según sus fabricantes lo hace muy versátil y preciso. Estos cohetes tienen un alcance superior a los 150 kilómetros, a una altura máxima de 30 kilómetros.

Sus medios electrónicos pueden descartar los objetivos falsos, una tarea difícil a distancias tan grandes.

S-400 para la India

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, arribó a la India el 4 de octubre con el fin de firmar una veintena de acuerdos de alcance estratégico con el primer ministro Narendra Modi, en diferentes sectores.

Los convenios incluyen la adquisición por esa nación asiática de los sistemas S-400 Triumf, armamento que podría llegar al país asiático en un plazo de dos años. Esta es una variante modernizada del sistema S-300, denominado SA-21 Growler por la OTAN, que entró en servicio de forma limitada en 2004.

A pesar de las fuertes críticas y de las amenazas de represalias por parte del Gobierno norteamericano, las autoridades de Nueva Delhi reiteraron que mantienen sus planes de adquirir estos sistemas sofisticados rusos a un costo de más de cinco mil millones de dólares.

De prosperar el contrato, India se convertirá en el tercer comprador de los equipos S-400, después de China, que adquirió cuatro agrupaciones por valor de mil 900 millones de dólares, y de Turquía, que compró una cantidad similar por dos mil 500 millones de dólares pese a la oposición de Estados Unidos.

Mike Kofman, científico investigador especializado en asuntos militares rusos en CNA Corporation resaltó recientemente a periodistas del sitio digital The National Interest la labor de las compañías rusas de armamentos para establecer defensas aéreas viables contra aviones de tecnología Stealth.

Los radares avanzados de Rusia, la variedad de misiles y sistemas capaces de integrar grandes cantidades de datos para una defensa aérea más potente, segregarán cada vez más las fuerzas aéreas occidentales en dos bandos.

En el primero están las que puedan penetrar y sobrevivir contra las defensas aéreas avanzadas en una lucha de alto nivel, y aquellas cuyo trabajo podría limitarse a bombardear al Estado Islámico u organizaciones similares.

Kofman señala que las defensas aéreas avanzadas construidas en Rusia, como la S-300, la S-400 y la próxima familia S-500, vienen con eficientes sistemas diseñados para detectar y rastrear la presencia de aeronaves de baja observabilidad (LO) como el F-22 Raptor y el F-35.

De hecho, la algarabía por la instalación de los S-300 en Siria y la venta de los S-400 a la India se debe a que estos sistemas de armamentos constituyen un obstáculo importante a los planes operacionales de Washington y sus aliados en ambas regiones.

Los nexos militares entre Moscú y Nueva Delhi son interpretados por la Casa Blanca como un desafío a sus afanes hegemónicos en Asia Pacífico y un virtual paso de avance en la influencia del Kremlin en la zona.

En el Medio Oriente, estos medios coheteriles ponen en peligro la actuación virtualmente impune de la aviación israelí en determinados países y obstaculizan los continuos ataques que llevan a cabo Washington y sus aliados en suelo sirio.

De acuerdo con cifras del Departamento de Defensa de Estados Unidos desde 2014 la coalición liderada por Washington ha lanzado más de 11 mil 500 bombardeos contra objetivos en suelo sirio, como parte de la operación Inherent Resolve con el pretexto de atacar a objetivos del Estado Islámico, sin la anuencia de las autoridades de Damasco.

En realidad, una parte considerable de estas incursiones de Washington y sus aliados se realizan contra fuerzas y medios del EAS, con el fin de neutralizar los avances de las tropas leales al presidente Bashar Al Assad frente a las agrupaciones terroristas.

Entonces, ¿habrá o no razones para infundir temores en EEUU?


Prensa Latina

 
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