1
Publicado el 5 Noviembre, 2018 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Derrotada la prepotencia y la soberbia

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Posiblemente nunca en la historia de las Naciones Unidas un asunto haya suscitado tanto consenso en la comunidad internacional año tras año, durante poco más de un cuarto de siglo, como la condena del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, el más prolongado que ha existido jamás, y que en esta vigesimoséptima votación volvió a recibir una oposición contundente.

Desde el mismo triunfo de 1959 los estrategas de Washington consideraron que bastarían unos cuantos golpes para que la Revolución en Cuba se derrumbase y el país retornara a su completa dependencia. Tanta arrogancia transformó en necia e ignorante una política que durante casi 60 años se ha intensificado en las 12 administraciones que han pasado por la Casa Blanca, con elementos más y más agresivos para rendir por hambre y enfermedades al pueblo cubano, mientras se fueron extralimitando con la adopción de decisiones coercitivas extraterritoriales para presionar y penalizar a naciones, empresas y entidades no norteamericanas.

Por ello, el andamiaje en el que se sustenta el bloqueo, oficialmente institucionalizado por el presidente John F. Kennedy, en febrero de 1962, califica como un acto de genocidio, en virtud de la Convención de Ginebra de 1948, y como uno de guerra económica, de conformidad con la Declaración relativa al Derecho de la Guerra Marítima adoptada por la Conferencia Naval de Londres de 1909.

Para varios analistas y políticos se hizo evidente que la discusión de la resolución cubana en la ONU iba a convertirse en un escenario muy controvertido. Eso se veía venir con el incremento de la hostilidad hacia la Isla por el equipo de Donald Trump, las diversas maniobras y expresiones agresivas de algunos de los principales personeros de su administración, sobre todo, después del agresivo discurso del mandatario estadounidense en el segmento de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas, cuando amenazó sin tapujos que EE.UU. no daría ayuda a los países que no apoyaran sus posiciones, y más tarde la escandalosa estratagema de usar los salones de la organización mundial dos semanas antes para armar un “show” anticubano.

Al desnudo la artimaña deshonesta

En esta ocasión, como ya previamente había denunciado el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, el Gobierno de Trump se propuso añadir varias enmiendas al documento presentado por Cuba, con el objetivo de distraer el pronunciamiento en contra del bloqueo. Como las describió en su discurso ante la Asamblea General eran artimañas deshonestas para crear confusión, abusar del tiempo y producir cansancio.

En su intervención, nuestro ministro de Relaciones Exteriores hizo un pormenorizado relato de denuncia de los daños que provoca sobre el pueblo cubano esa política, cuyas acciones constituyen el obstáculo principal para el desarrollo, y destacó que en el último año el bloqueo ha causado a la Isla pérdidas en el orden de más de cuatro mil millones de dólares.

“El bloqueo constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de las cubanas y los cubanos y ha sido y es un impedimento esencial a las aspiraciones de bienestar y prosperidad de varias generaciones”, expresó, y añadió que también es una represalia para los derechos de los cubanoamericanos y los ciudadanos estadounidenses.

El canciller denunció ante la comunidad internacional que el Gobierno norteamericano manipula y politiza vulgarmente el deseo universal de garantizar los derechos humanos a todas las personas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en las enmiendas presentadas, con el fin de adulterar la naturaleza y el foco de la Resolución contra el bloqueo, aprobada en 26 ocasiones en la Asamblea General de la ONU.

Calificó de desvergonzado el memorando circulado a los diplomáticos de la ONU anteriormente por el Departamento de Estado, a la vez que explicó que el documento utiliza el engañoso recurso de presentar el texto de las enmiendas como “lenguaje previamente acordado”, para introducir disimuladamente contenidos referidos a otro tema, por otra instancia y sobre otro país.

Luego, destacó que si Estados Unidos quiere debatir y votar iniciativas sobre derechos humanos o los Objetivos de Desarrollo Sostenible, “estamos prestos a hacerlo de inmediato en cualquier órgano, momento y bajo cualquier tema pertinente de la agenda”.

Rodríguez Parrilla reiteró que Cuba continuará alentando el diálogo y la cooperación como la única forma de favorecer el progreso en el ejercicio de los derechos humanos, y que mantendrá la activa participación en el Consejo de Derechos Humanos, “en su ejercicio de Revisión Periódica Universal y en la cooperación con todos, absolutamente todos, sus mecanismos universales”.

Sobre la maniobra de usar politizadamente el tema para intentar desvirtuar la discusión de la denuncia sobre el bloqueo, Rodríguez Parrilla subrayó que el Gobierno de Estados Unidos no tiene la menor autoridad para criticar a Cuba o a nadie en temas de derechos humanos, por los dobles raseros que le caracterizan.

Recordó, entre otras cosas, que es este el Gobierno responsable de crímenes contra la humanidad. Fue el que usó el arma nuclear contra la población civil. Es el que desarrolla armas de exterminio en masa, inicia ahora una nueva carrera armamentista, perfecciona las armas nucleares, las convencionales de gran letalidad, las autónomas, y es el que militariza el ciberespacio y el espacio ultraterrestre.

De igual modo, es el que estableció dictaduras militares y organizó sangrientos golpes de Estado. Con las guerras que ha lanzado en los últimos años ha ocasionado millones de muertes, muchas de ellas de personas inocentes, y oleadas de refugiados con el consiguiente sufrimiento humano.

También rememoró que Estados Unidos ha utilizado las ejecuciones extrajudiciales, el secuestro y la tortura. Mantiene hoy presos indefinidamente en un limbo jurídico, sin defensa, ni tribunales, ni debido proceso en la prisión de la Base Naval de Guantánamo, que usurpa ilegalmente a nuestro territorio, mientras que es autor de violaciones de derechos humanos de sus propios ciudadanos, especialmente afroamericanos e hispanos, de las minorías, los refugiados y los migrantes.

El canciller cubano destacó que, en medio de la opulencia de ese país, 40 millones de estadounidenses viven en condiciones de pobreza y 52 millones en comunidades empobrecidas. Más de medio millón de sus ciudadanos duermen en las calles. Carece de seguro médico el 12 por ciento, y se privará de este a millones con bajos ingresos. La educación de calidad no está al acceso de las mayorías y la igualdad de oportunidades en Estados Unidos es una quimera.

Otros elementos destacados por Rodríguez Parrilla es que en EUA las mujeres reciben, por igual trabajo, el 82 por ciento del salario de los hombres; si son afroamericanas, el 64, y si son latinas el 62. Las denuncias por acoso sexual son generalizadas. Asimismo, la riqueza media de las familias blancas es siete veces mayor que la de las familias afrodescendientes. Muere el doble de niños afroamericanos menores de un año que los niños blancos. Las madres afroamericanas tienen entre tres y cuatro veces más la probabilidad de fallecer en el parto que las madres blancas, y la mitad de ellas podría salvarse con mejores atenciones, que el Departamento de Estado jamás reclama.

En materia de derechos humanos hay, igualmente, un patrón racial diferenciado en la población penitenciaria, en la duración de las sanciones de privación de libertad, en la ejecución de la pena capital, aplicable a menores y discapacitados mentales, y en las muertes atroces por disparos de la Policía. La administración de Trump construye muros, separa de sus padres emigrantes a menores, incluso a niños pequeños, que ha encerrado en jaulas.

Más adelante remarcó que el Gobierno estadounidense interviene sin escrúpulos en los procesos electorales y en los asuntos internos de la mayoría de los Estados del planeta y lleva adelante una política de agresión contra Venezuela, Nicaragua y Bolivia, mientras invoca nuevamente la vetusta, agresiva y peligrosa Doctrina Monroe y la “diplomacia de las cañoneras”.

Muchos apoyos y una rabieta

A pesar de los métodos de chantaje y presiones que los representantes norteamericanos en las Naciones Unidas emplearon para tratar de influir en los criterios y en el voto de las naciones soberanas, más de una treintena de representantes de países y grupos regionales  hicieron uso de la palabra en el plenario.

En sus intervenciones presentaron ejemplos del impacto del bloqueo en los derechos humanos y el desarrollo del pueblo cubano, así como la violación que supone a las normas del Derecho Internacional. Entre los principales argumentos manifestados estuvieron: la prolongación del cerco impuesto a Cuba es injustificable y no se corresponde con nuestro tiempo histórico; el levantamiento de este ayudaría a mejorar la calidad de vida de los cubanos y permitiría desarrollar más la economía de la nación antillana: el impacto de la ilegal política en el desarrollo de la Isla causa daños cuantiosos e injustificables, y es contraria al deseo de los pueblos latinoamericanos y caribeños; la perpetuación de esa estrategia constituye un recuerdo anacrónico de la Guerra Fría.

Olvidándose del principio de que no preocuparse en absoluto de lo que la gente opina de uno mismo no solo es arrogancia, sino también desvergüenza, la representante de EE.UU. en la ONU, Nikki Haley, sostuvo que es casi la totalidad del orbe la que está errada en este tema.

Es irónico que la señora “sheriff” pretendiera presentar el bloqueo como un acto de apoyo al pueblo cubano y volviera a justificar la permanencia de la criminal política por supuestas violaciones de los derechos humanos, aun cuando Naciones Unidas reconoce al bloqueo como la principal violación de estos con respecto a los cubanos.

Nuevamente la embajadora se refugió en el arraigado desprecio contra la comunidad internacional, al calificar de pérdida de tiempo que se lleve a votación desde 1992 el documento de condena a la línea de Washington. “La ONU no tiene la habilidad o la autoridad de terminar el bloqueo”, manifestó la representante yanqui. Al mismo tiempo, llamó a los Estados miembros a votar a favor de ocho enmiendas propuestas por su país a la Resolución cubana, al parecer porque creía que las presiones surtirían el efecto deseado por ellos.

Derrota en toda la línea

Pero todo fue como un bumerán. El primer revés tuvo lugar cuando el plenario decidió que las enmiendas fueran aprobadas por dos tercios de los votos y no por mayoría simple, como deseaba la delegación estadounidense. Y le siguió la debacle cuando, una tras otra, las ocho enmiendas fueron derrotadas por entre 113 y 115 países frente a tres a favor (Estados Unidos, Israel y Ucrania) y el resto, incluidos sus principales aliados, por abstención.

El resultado final de rechazo al bloqueo fue demoledor. La Asamblea General aprobó el texto de la Resolución cubana por 189 votos a favor frente a dos en contra (Estados Unidos e Israel), dos votos menos que hace un año dado que Ucrania y Moldavia estuvieron ausentes a la votación.

El sonoro aplauso que sacudió la inmensa sala circular de la ONU tras el resultado de los votos puso a la “sheriff” Haley furiosa, “como una cafetera”, para decirlo en buen cubano. “Siempre me desconcierto cuando escucho aplausos en esta sala en momentos como este. Porque no hay ganadores hoy. Solo hay perdedores. La ONU perdió. Ha rechazado la oportunidad de hablar en nombre de los derechos humanos”, se lamentó.

“No tenemos problema con estar solos”, rezongó, quizás vanagloriándose de que prácticamente cuando concluía la Asamblea de la ONU reunida en Nueva York, desde Miami el “chistoso” John Bolton, reunido con la claque rancia de la mafia, anunciaba más presión y sanciones contra Cuba.

Esta gente tiene mal las entendederas, pero Bruno Rodríguez Parrilla dejó fuerte y claro dos mensajes: “En Cuba no hay ni habrá espacio para la intromisión de una potencia extranjera”. Las cubanas y los cubanos de todas las generaciones guardaremos invariable lealtad al ejemplo de José Martí para proclamar con igual convicción: “Antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la Patria, primero se unirá el mar del sur al mar del norte y nacerá una serpiente de un huevo de águila”.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina