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Publicado el 21 Diciembre, 2018 por Liset García Rodríguez en Opinión
 
 

Oído al pueblo

Por LISET GARCÍA

El pueblo sabe, es el que más sabe. Lo dijo así más de un diputado a la Asamblea Nacional durante el debate apasionado, comprometido, crítico y aportador del proyecto de Constitución, analizado por los parlamentarios los dos días previos a la sesión ordinaria de ese órgano supremo del poder estatal cubano, reunido en el Palacio de Convenciones de La Habana desde el 16 de diciembre.

Al presentar nuevamente el texto del proyecto de Carta Magna, ahora robustecido con las opiniones del pueblo, Homero Acosta Álvarez, secretario del Consejo de Estado, destacó los datos –publicados hace unos días– de la cantidad de reuniones (más de 133 mil) realizadas como parte de la consulta popular (con la asistencia de más de ocho millones de cubanos), que entre el 13 de agosto y el 15 de noviembre pasados mantuvo movilizado al país.

“Son cifras sin precedentes en el mundo, resultado de un proceso también sin precedentes, que solo puede tener lugar en un país organizado como Cuba, gracias a la preparación cultural y política de su pueblo. Ha sido una construcción colectiva, ese es su mayor valor”. El propio Homero Acosta lo aseveró así a BOHEMIA.

Entrevistada también, la vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Ani María Mari Machado, con palabras similares resaltó la contribución excepcional del pueblo durante la consulta, el valor de sus aportes y reflexiones, la atención responsable con que las personas estudiaron el texto y lo enriquecieron. “Casi dos millones de opiniones quedaron recogidas. Los equipos de procesamiento hicieron una labor minuciosa ejemplar, detalle a detalle, al igual que la comisión redactora, la cual entregó un texto bastante acabado, sometido otra vez a consideración de los diputados. Proceso más democrático y participativo habría que buscarlo”, dijo.

En la sesión de julio pasado, cuando el anteproyecto fue dado a conocer y los diputados iniciaron el debate de su letra, se enfrentaban a un texto constitucional moderno, signado por el tiempo que vive Cuba hoy, que a la par de guiar el país al desarrollo, reafirma el objetivo fundacional de la Revolución: la lucha por la igualdad en todos los ámbitos, la equidad, el humanismo, la solidaridad, la inclusión, y abrir espacio a la sensibilidad de la ciudadanía para el entendimiento de la urgencia de desterrar prejuicios, eliminar desigualdades, discriminaciones.

De por sí, su contenido se consideró entonces de avanzada, cuya redacción estuvo a cargo de un grupo heterogéneo de especialistas, presididos por el general de Ejército y primer secretario del Partido, Raúl Castro Ruz. Su larga experiencia como revolucionario y como estratega era garantía para que la nueva Constitución diseñada tuviera el sello de los nuevos tiempos y trazara la Cuba del futuro. Pero el propio Raúl consideró necesario dejar al pueblo la última palabra, y que fuera en el debate nacional donde se enriqueciera el texto y se alcanzara el consenso.

Según los datos aportados, la participación popular superó las expectativas. Asímismo, la calidad y la transparencia de la consulta. Se evidenció, además, total libertad para exponer el parecer de cada cual, incluso algunas críticas de no aceptación de los principios que apoya la mayoría del pueblo. Para el procesamiento de la información se capacitaron varios equipos de trabajo, quienes realizaron la clasificación y el procesamiento de las opiniones, párrafo a párrafo, las que fueron agrupadas por temas o propuestas tipo cuando se trataba de propuestas similares.

En total se contabilizaron 783 174 propuestas específicas (666 995 modificaciones, 32 149 adiciones, 45 548 eliminaciones y 38 482 dudas). Se evaluaron unas dos mil propuestas presentadas por el Minrex, recibidas de los cubanos residentes en el exterior, y diversas opiniones llegadas mediante las redes sociales, cartas de la población y otras vías. Especial significación, según detalla el informe presentado por Homero Acosta, tuvieron los análisis del texto constitucional en facultades de Derecho, centros científicos, Academia de Ciencias de Cuba y sociedades de la Unión Nacional de Juristas.

De las 9 595 propuestas tipo clasificadas por el equipo de procesamiento y entregadas a la comisión redactora, se aceptaron 4 809, para un 50,1 por ciento del total. El 49.9 por ciento no se aceptó, en mayor medida por ser improcedentes desde el punto de vista jurídico o porque no aportaban al texto o refieren aspectos puntuales o de redacción no relevantes. Un número considerable ya estaban contempladas de alguna manera en el proyecto, aunque con formas diferentes, y otro número serán tenidas en cuenta a la hora de redactar leyes y decretos-leyes posteriormente.

La nueva versión del texto elaborada por los redactores encabezados por Raúl, entre el 16 y el 21 de noviembre pasados, y que es analizada en la Asamblea Nacional, incluye unos 760 cambios, entre adiciones y eliminaciones de artículos, frases, palabras… De los 224 artículos que contenía se sugiere modificar 134, el 59.8 por ciento, muestra del alcance de las propuestas del pueblo. Ahora, el proyecto incluye 229 artículos. De ellos, ocho son nuevos. Se mantuvieron sin cambios 87, el 38.8 por ciento.

Este 20 diciembre, los diputados reunidos por comisiones en tres salas de trabajo, volvieron a aportar ideas, en diálogo constante con los miembros de la comisión redactora. Se ha previsto que el debate continúe durante la sesión ordinaria los dos días posteriores, hasta ser aprobado definitivamente.

El presidente de la Asamblea, Esteban Lazo Hernández, quien presidió el debate en una de las salas, con la presencia de varios miembros del Consejo de Estado y algunos ministros, valoró positivamente la intensidad y calidad del trabajo de redactores y procesadores, y el esfuerzo y responsabilidad de los diputados en el estudio del nuevo texto. Pero, apuntó que el pueblo fue quien dio el verdadero valor al proyecto, que es, al propio tiempo, su verdadero destinatario y garante.

Explicó que la labor legislativa a partir de ahora será ardua. En varios apartados del texto constitucional se anuncian las leyes que asegurarán su implementación, las que deberán ser elaboradas y discutidas, para que no se convierta en letra muerta lo incluido en la Ley de Leyes. Una vez aprobada en la actual sesión, será sometida a referendo popular. “Otra vez será el pueblo quien decida. Esa es nuestra democracia participativa, la de todos los cubanos y las cubanas”.


Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez