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Publicado el 4 Marzo, 2019 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Trump en tres y dos

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Donald Trump regresó de su fracasada negociación con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y no es menos angustiada la situación que debió afrontar en la vida doméstica estadounidense, donde el rechazo a sus políticas y los escándalos anuncian graves tensiones.

Todos los poderes hoy están en bronca en materia constitucional por la decisión de Trump, a contrapelo del Congreso, de declarar estado de emergencia nacional para transferir unos 6 600 millones de dólares de los departamentos de Defensa y del Tesoro y así financiar su proyecto de muro en los lindes con México.

El mandatario insiste en que hay una “invasión de drogas y de personas” que han desatado una crisis en la frontera sur que merece ser tratada como una emergencia nacional, a pesar de que los datos de las mismas agencias del Gobierno muestran que los cruces ilegales están en los niveles más bajos de las últimas décadas, y de declaraciones como las del general Terrence O’Shaughnessy, comandante del Comando Norte y del Comando de Defensa Aeroespacial, quien aseguró ante una comisión senatorial que no hay ninguna amenaza militar en el lugar aludido por el mandatario.

La Cámara de Representantes aprobó por mayoría de votos la negativa, incluidos varios republicanos que rechazan la medida de Trump, porque consideran que el presidente está actuando de manera irresponsable, pues es una crisis inventada y se exagera lo que pasa en la frontera.

El Senado también podría aprobar la resolución, cosa probable pues, aunque en su seno los demócratas son minoría, se vaticinaba que por lo menos cerca de una decena de republicanos se unirían en la votación contra la disposición de Trump, por la preocupación del precedente que establecería la Casa Blanca.

Como los congresistas no tienen más de dos tercios, sino mayoría, el gobernante puede ejercer el derecho de veto a esa legislación que lo limita. Ya anunció con absoluta seguridad que ganará en la Corte Suprema de Justicia cualquier interpelación jurídica a su decisión, como, por ejemplo, la demanda presentada por 16 estados ante tribunales bajo el alegato de inconstitucionalidad en esta disposición de la Oficina Oval.

Junto a ello está el escándalo  que provocó una comparecencia de siete horas ante un comité congresional, televisada a todo el país, de Michael Cohen, el abogado personal de Donald Trump durante más de 10 años, cuyo testimonio implica a su excliente en posibles delitos. “Es un racista, estafador y tramposo”, dijo bajo juramento.

Todo este conflicto en medio de un evidente y desembozado ejercicio electoral está polarizando aún más a la sociedad estadounidense. Como afirmó Paul Krugman, economista que publica columnas de opinión en The New York Times, la percepción del público es  que el Gobierno de Donald Trump es caótico e incompetente, mientras que el presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, el demócrata Jerrold Nadler, aseveró que representa la mayor amenaza para Estados Unidos desde la Guerra de Secesión (1861-1865), y denunció las amenazas del mandatario contra los medios de prensa y los tribunales, así como sus acusaciones de traidores a quienes lo cuestionan.

La cosa para Trump, en términos beisboleros, está en tres y dos.

Trump niño peligroso/ CARICATURA: Damien González

(CARICATURA: Damien González)


Lázaro Barredo Medina

 
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