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Publicado el 13 Abril, 2019 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Venezuela. El tiempo se agota

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

En Venezuela solo quedan hoy dos disyuntivas: intentar un diálogo y construir una agenda pacífica de solución al conflicto originado por Estados Unidos, como ha reiterado el presidente Nicolás Maduro, o seguir el enfrentamiento al pretendido estallido social mediante la asfixia económica y tener el pretexto de la intervención militar, como continuamente señalan personeros de la administración de Trump.

El mandatario constitucional bolivariano solicitó a las naciones garantes del Acuerdo de Montevideo reactivar el acompañamiento para las negociaciones internacionales, como mecanismo para dirimir las diferencias políticas con los sectores de la derecha política que no han caído en la locura terrorista, e impedir que continúen las agresiones.

En contraste, el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, fue ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (que se celebró en circuito cerrado, porque Estados Unidos quiso evitar el rechazo de una gran mayoría de países que querían expresarse en contra de su intervencionista política), aseguró que mantendrán la presión diplomática para lograr “una transición” en el Gobierno de Caracas y subrayó que EUA sigue “barajando todas las opciones”.

Agregó: “Si no intervenimos, ellos seguirán haciéndose fuertes”, lo cual demuestra ante los ojos de cualquier persona con sentido común que Washington no ha podido conseguir sus propósitos estratégicos. Está ahora en un limbo que se agudiza mucho más cuando hay un cuestionamiento de que el equipo de Trump impida a la nación sudamericana acceder a sus recursos en el exterior, los cuales pasan de una incautación superior a los 30 000 millones de dólares, y, a su vez, que patrocine unos exiguos fondos de “ayuda humanitaria”. Ese cuestionamiento tiene mayor asidero tras el acuerdo del Ejecutivo de Madurocon la Cruz Roja Internacional para ingresar ayuda humanitaria con respeto a la soberanía del país, sin politización de ningún tipo y cumpliendo los protocolos establecidos.

El mayor de los obstáculos de aquellos que claman por un desenlace militar en Venezuela es la cohesión en la unidad cívico-militar y el reforzado carácter defensivo popular, cuando más de dos millones de milicianos están organizados en unas 50 000 unidades en todo el territorio nacional. Eso explica la ira de Marco Rubio al pedir al Departamento de Estado que incluya al Gobierno de Maduro en la lista de organizaciones terroristas extranjeras: “Acabo de pedir al Departamento de Estado y al Tesoro que designen al régimen como una Organización Criminal Transnacional y que designen tanto al régimen como a las pandillas colectivas armadas que controla como Organizaciones Terroristas Extranjeras”, dijo en un tuit el senador. También Pence acusó en la ONU a Cuba de ser causante de ese sentimiento patriótico de buena parte de la población venezolana, movilizada en aras de su independencia nacional, y lanzó nuevas amenazas contra nuestro país.

En el discurso del compañero Raúl tiene la respuesta.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina