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Publicado el 13 Mayo, 2019 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

El fantasma del TIAR

Lázaro Barredo Medina

Lázaro Barredo Medina

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Las bravuconadas del equipo de Donald Trump han encontrado fuertes escollos en la resistencia bolivariana. Y la última ahora, nada más y nada menos, es la intención de revivir el fantasma del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), que se firmó en Rio de Janeiro, Brasil, en 1947.

El fantoche “presidente encargado”, que está loquísimo porque lo metan preso ya que no sabe que más hacer para contentar a sus mandantes en Washington, está jugando a la cuenta de pedir a la OEA la reinserción de Venezuela al TIAR, una especie de OTAN latinoamericana,  que se concibió como defensa colectiva regional en caso de peligro.

El TIAR, que fue invocado contra Cuba en 1962 y Santo Domingo en 1965, nunca fue un instrumento que respondiera a los intereses latinoamericanos, sino más bien a los de Estados Unidos. Por eso dejó de existir cuando el grave episodio de la Guerra de las Malvinas en 1982, que envolvió en un conflicto a Argentina y Gran Bretaña, donde Estados Unidos prefirió servir como miembro de la OTAN y se puso al lado de la nación europea.

El fantoche “presidente encargado”, que está loquísimo porque lo metan preso ya que no sabe que más hacer para contentar a sus mandantes en Washington, está jugando a la cuenta de pedir a la OEA la reinserción de Venezuela al TIAR, una especie de OTAN latinoamericana,  que se concibió como defensa colectiva regional en caso de peligro.

Algunos reportes de prensa norteamericanos han filtrado discusiones privadas en la OEA para invocar el TIAR, a la vez que se han hecho públicas declaraciones del enviado especial de Trump para Venezuela, Elliott Abrams, quien comentó que el TIAR es mucho más amplio que un tratado militar.

Lo real e incontrovertible es que los jinetes del Apocalipsis en la Casa Blanca y el Departamento de Estado necesitan hacer algo más tras el estrepitoso fracaso de la asonada del 30 de abril, donde la oposición escuálida volvió a embarcarlos. La impotencia se aprecia en la cipaya respuesta de Juan Guaidó, al diario The Washington Post, al ser preguntado si aceptaría la propuesta de Bolton de una intervención en Venezuela: “Querido amigo, embajador John Bolton, gracias por toda la ayuda que ha prestado a esta justa causa. Gracias por la opción, la evaluaremos y probablemente la Asamblea la tenga en cuenta para resolver esta crisis. En caso de ser necesaria, tal vez la aprobemos”. Ahora también han pedido coordinar acciones con el Comando Sur del Ejército norteamericano.

Pero aunque la rebelión de Guaidó duró lo que un merengue a la puerta de un colegio, no pocos expertos y medios estadunidenses consideran un error la insistencia belicosa del equipo trumpista ante la evidente realidad de que han subestimado la fuerza del chavismo.

El diario estadounidense New York Times (NYT) aseveró que el momento cumbre de este caos llegó tras el fracaso del golpe de Estado del 30 de abril, en el que se evidenciaron las sucesivas respuestas y posiciones contradictorias de los funcionarios de la Administración del presidente norteamericano, Donald Trump, al respecto. Los críticos consideran que ha sido  aleatoria y caótica a medida que la crisis se prolonga, señaló un artículo del diario, mientras recalca que la ausencia de personas para manifestarse en favor de la acción militar golpista destapan la existencia de un importante apoyo al presidente venezolano Nicolás Maduro.

Para el NYT, el fracaso puso de relieve también el desespero de estos destacados funcionarios al contradecir a la misma Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA) que ha concluido que Cuba está mucho menos involucrada y su apoyo ha sido mucho menos importante de lo que creen los altos funcionarios de la Administración.

Mientras, el diario The Washington Post publicó otro artículo donde da cuenta que el presidente Donald Trump se encuentra frustrado por los pocos avances logrados con la estrategia para derrocar al gobernante de Venezuela, mediante el reconocimiento de una joven figura de la oposición como presidente en funciones. El rotativo, que cita como fuentes a funcionarios del Gobierno y asesores de la Casa Blanca, que no identifica, aseguró que Trump se encuentra insatisfecho en concreto con la estrategia agresiva encabezada por su asesor de seguridad nacional, John Bolton.

Para el NYT, el fracaso puso de relieve también el desespero de estos destacados funcionarios al contradecir a la misma Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA) que ha concluido que Cuba está mucho menos involucrada y su apoyo ha sido mucho menos importante de lo que creen los altos funcionarios de la Administración.

Trump habló posteriormente en una entrevista con la cadena televisiva Fox Business, y dijo que su gobierno aún cuenta con un amplio arsenal que puede ser usado contra el régimen venezolano antes de llegar a la intervención militar, y de manera increíble nos incluyó al anunciar que haría más fuerte la aplicación del “embargo” a Cuba.

El mandatario, en sus contradicciones, agregó que su administración está realmente preocupada por la gravedad de la situación en Venezuela, cuyos habitantes no tienen suficientes alimentos para comer, no tienen acceso a la medicina para atender a sus enfermos y donde el agua que sale por las cañerías es sucia, como si no fuera Estados Unidos el responsable de una política genocida que está provocando luto y sufrimientos en el pueblo venezolano.

Entre tanto, siguen las andanadas de coacciones. Ya no hay día en que hablen Pence, Pompeo o Bolton y no amenacen con sanciones y más sanciones contra militares, políticos chavistas, jueces, y represalias económicas que dañan a la población, en el intento de lograr al fin que se produzca el estallido social que tanto necesitan, porque en la Casa Blanca hay quienes temen que Trump deje de ser tomado en serio si no aplica medidas de fuerza para derrocar al Gobierno Bolivariano.

El embajador de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada, difundió un mensaje acompañado de una imagen correspondiente a un artículo de una revista estadounidense que contabiliza cómo las sanciones y medidas coercitivas emitidas por Trump en su administración, como arma de agresión mundial, ya llegan hoy a 7 967.

De igual forma el diplomático denunció la formación de un ejército mercenario con 5 000 asesinos en Colombia para generar una guerra con Venezuela. Ese sería el ‘evento dinámico’ que iniciaría la guerra. El costo: 40 millones de dólares, a sufragar con dinero de Citgo, petrolera venezolana robada por EE.UU.

Vamos a ver qué hay de nuevo desde Washington. Es evidente que se agotan las tácticas y estrategias del uso de la fuerza, que ignoran lo que siempre ha dicho el chavismo: la única vía posible de solución al conflicto es el dialogo político sin injerencias.

El desparpajo intervencionista en Washington es tan grande que después del fracaso de Guaidó, el secretario de Defensa, Patrick Shanahan, anunció la cancelación a último minuto de un viaje a Europa debido a la situación en Venezuela. Informó a la prensa que se reunió de inmediato con el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo; el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, y el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur. Estados Unidos maneja opciones militares para Venezuela “adaptadas” a las circunstancias en el terreno, anunció el jefe del Pentágono.

Vamos a ver qué hay de nuevo desde Washington. Es evidente que se agotan las tácticas y estrategias del uso de la fuerza, que ignoran lo que siempre ha dicho el chavismo: la única vía posible de solución al conflicto es el dialogo político sin injerencias.

                                                    (mundo.sputniknews.com)

 

 

 


Lázaro Barredo Medina

 
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