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Publicado el 30 Junio, 2019 por Sahily Tabares en Opinión
 
 

Antídoto de salvación

Por Sahily Tabares

En la memoria de los cubanos y de las cubanas y las esencias de la cultura está presente la trascendencia de los intercambios sostenidos los días 15, 23 y 30 de junio de 1961, en la habanera Biblioteca Nacional José Martí, entre la dirección de la Revolución Cubana, en especial su líder histórico Fidel Castro y un grupo de escritores y artistas.

Aquellas reuniones marcaron el destino de la política cultural de la Revolución Cubana. El alcance de las Palabras a los Intelectuales expresadas por Fidel el 30 de junio de 1961 confirmó que en la historia de Cuba la vanguardia política y la vanguardia intelectual constituyen una presencia participativa en nuestra nación.

En esa oportunidad, Fidel expresó múltiples ideas en beneficio de los artistas y escritores cubanos para estimular que su espíritu creador se desarrollara en mejores condiciones.

También se refirió a la promoción del arte y la literatura entre las grandes masas y precisó: “la Revolución significa, precisamente, más cultura y más arte”.
Plena vigencia han tenido sus palabras en todos los órdenes de la vida del pueblo y en la membresía de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

En el noveno congreso los delegados reunidos en seis comisiones en el capitalino Palacio de las Convenciones abordaron temas y preocupaciones medulares de los artistas e intelectuales y de la sociedad cubana.

Sin duda, la enseñanza artística y la relación con los jóvenes creadores forman parte esencial del acontecer, de las prioridades de la cultura y la defensa de la identidad nacional.

Los miembros de la comisión que estudiaron acuciosamente el tema y sus aristas, destacaron: “Es imprescindible elevar el respeto al magisterio, dignificar a los profesores, mejorar sus condiciones de trabajo y remuneración, estableciendo jerarquías. Al propio tiempo, para una enseñanza tan especializada se debe revisar la capacidad académica de los docentes, analizar su idoneidad también desde los resultados creativos. La escuela tiene que convertirse en un espacio que dote a los estudiantes de los saberes y recursos necesarios para enfrentar la profesión y desarrollar las habilidades artísticas”.

¿Cómo llevar a cabo una campaña de apreciación de los valores culturales heredados por la tradición? Urge fortalecer los equipos mutidisciplinarios de científicos de las artes, creadores y otros expertos que lleven adelante las estrategias para formar a la niñez y la juventud, los públicos diversos?

La defensa del imaginario cubano y universal exige la colaboración de todos mediante un programa de acción liderado por artistas e intelectuales, maestros, y especialistas de diversas disciplinas que valoren lo genuino, los valores éticos y estéticos y combatan la mediocridad, la seudocultura y lo banal.

El antídoto de salvación está en entender la cultura como un instrumento de liberación de la ignorancia, la mentalidad colonizada y la mediocridad que lastran la inteligencia y el pensamiento propio, imprescindibles en estos y todos los tiempos.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares