1
Publicado el 8 Junio, 2019 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

El legado de Trump serán las sanciones

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Donald Trump es consecuente con su política exterior de “América First” (primero Estados Unidos). Se enajena cada vez más del escenario mundial, pone por encima la soberanía al Derecho Internacional, por lo que a veces ni siquiera se entiende con sus aliados y lo peor es que utiliza el poder económico como un arma en su estrategia de coerción.

Ningún presidente estadounidense ejerció en tan corto tiempo tantas medidas coercitivas. Para muchos analistas dejará como legado las sanciones para lograr sus objetivos, que ya alcanzan a una veintena de naciones y amenazas a  otras tantas,  además de las guerras comerciales y el gran desbarajuste internacional  que crea al hacer uso del enorme poder económico norteamericano que constituye el 22 por ciento del Producto Interno Bruto mundial y el chantaje con el dólar que es hoy el patrón financiero para la realización de más dos tercios de las transacciones planetarias.

En los últimos días llueven las críticas indirectas o directas sobre el inquilino de la Casa Blanca en Washington. Para el Papa Francisco “un político jamás debe sembrar odio y miedo, tan solo esperanza”. El alcalde de Londres, Sandiq Khan, le reprocha el uso del mismo lenguaje que los fascistas del siglo XX, mientras que el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, escribió en el New York Times que las decisiones de aplicar sanciones e imponer aranceles a productos extranjeros “vuelve irresponsable a Estados Unidos otra vez”, y resultará contraproducente para todos.

Por doquier el magnate deja una huella de desastre, como “el elefante en una cristalería”, y una sensación amarga del clásico abusador que se deleita en chantajear a los demás.

Por doquier el magnate deja una huella de desastre, como “el elefante en una cristalería”, y una sensación amarga del clásico abusador que se deleita en chantajear a los demás.

En su visita a Londres, por ejemplo, Trump fue criticado por importantes políticos y comentaristas políticos por su “interferencia de mal gusto” en la política británica al expresar desacertados comentarios sobre quién debe sustituir a la actual Primer Ministro, mientras que el príncipe Carlos de Inglaterra fracasó en su intento de convencer al magnate sobre el peligro del calentamiento global. Por muchos argumentos que le ofreció durante casi hora y media de conversación, el estadounidense negó que exista ese fenómeno, sino que prefiere hablar de ‘clima extremo’, que llevan según el caso, a más calor o más frío .

Pero lo más preocupante son las tensiones comerciales que ha provocado hasta con sus más cercanos aliados con su guerra de aranceles y que implican riesgos contra la inversión, la productividad y en el crecimiento económico a nivel planetario.

Según la prensa internacional, como el Financial Times, las amenazas de imponer los aranceles contra China y México, por ejemplo, podían constituir impactos muy negativos para la economía global al causar “una interrupción significativa del mercado económico y financiero”, pero también para Estados Unidos, pues esas dos naciones son los mayores exportadores de bienes hacia su territorio.

Pero lo más preocupante son las tensiones comerciales que ha provocado hasta con sus más cercanos aliados con su guerra de aranceles y que implican riesgos contra la inversión, la productividad y en el crecimiento económico a nivel planetario.

Como expresión de las barbaridades trumpistas, no pocos análisis señalaron que los aranceles contra China y México podrían ascender a 190.000 millones en nuevos impuestos que tendrían que ser pagados por importadores estadounidenses y que podrían ser traspasados al consumidor. Para el estadounidense común, esto significaría precios más altos de frutas y vegetales, vehículos, componentes electrónicos y otras necesidades. Aparte de eso, los exportadores, particularmente los agricultores, posiblemente sufrirán el efecto de los aranceles que China y México impondrían a Estados Unidos como represalia.

Las amenazas de sanciones a México por el tema migratorio, donde vuelve a resurgir ese fatalismo de “tan lejos de Dios, pero tan cerca de Estados Unidos”, no convencían ni siquiera  a muchos políticos republicanos. Varios senadores del Partido que eligió a Trump, cuyos estados sufrirían las consecuencias, alzaron su voz contra esa decisión y amenazaron con bloquear la medida. Para tener una idea, si el inquilino de la Casa Blanca hubiera sostenido esa acción contra la hermana nación azteca  hubiera perjudicado  a varios estados, como Arizona, porque el 40 por ciento de sus importaciones totales provienen de allí, seguido por Michigan (38 por ciento), Texas (35 por ciento) y Nuevo México (31 por ciento).

Con firmeza, pero con mucha sabiduría, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) le escribió una misiva a Trump proponiéndole profundizar el dialogo, buscar alternativas de fondo al problema migratorio, pues “los seres humanos no abandonan sus pueblos por gusto, sino por necesidad” y le recordó que por ello “desde el principio de mi gobierno le propuse optar por la cooperación para el desarrollo.

AMLO le subrayó a Trump en esa carta que “creo en la política que, entre otras cosas, se inventó para evitar la confrontación y la guerra… los problemas sociales no se resuelven con impuestos o medidas coercitivas…”.

AMLO le subrayó a Trump en esa carta que “creo en la política que, entre otras cosas, se inventó para evitar la confrontación y la guerra… los problemas sociales no se resuelven con impuestos o medidas coercitivas…”.

Esa serena y firme resolución del presidente mexicano prevaleció y el mandatario estadounidense se echó atrás, aunque la líder de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos, Nancy Pelosi, denunció ante la prensa que el presidente Donald Trump trata a México ‘como un enemigo’ y su decisión de aplicar aranceles buscaba desviar la atención del reporte de Robert Mueller, el fiscal especial que al anunciar su renuncia al cargo y su retirada del servicio público dijo que, tras detallar al menos 10 posibles actos de obstrucción de la justicia por parte de Trump, no era posible asegurar que el mandatario no cometiera ningún delito. Y echó más leña al fuego al aclarar que había actuado obligado por las políticas del Departamento de Justicia de que a un presidente en ejercicio no se le puede acusar de un delito, sin importar cuán sólidas sean las pruebas.

La propia Pelosi, se ha negado por ahora a iniciar un proceso de impugnación pese a que cada vez más legisladores, incluyendo algunos de los aspirantes presidenciales para 2020, piden hacerlo, pues considera que sería empezar un debate políticamente divisivo. Ella cree que eso socavaría la agenda política de la cámara baja y las promesas de campaña electoral, que ya comienza de lleno frente a una personalidad abrasiva, con tácticas muy provocadoras y dominio de los medios que han calado entre millones de estadounidenses, aunque solo le interese gobernar para sus adeptos.

  • – – – – – – – – –
Durante las protestas en Londres se exhibió el "Trump Dumper", un muñeco robot que representa al presi-dente estadounidense sentado en un inodoro mientras envía mensajes en su teléfono celular. También habla repitiendo los controvertidos tuits del mandatario de Estados Unidos. (Foto bbc.com)

Durante las protestas en Londres se exhibió el “Trump Dumper”, un muñeco robot que representa al presidente estadounidense sentado en un inodoro mientras envía mensajes en su teléfono celular. También habla repitiendo los controvertidos tuits del mandatario de Estados Unidos. (Foto bbc.com)


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina