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Publicado el 5 Junio, 2019 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Tránsito: un asunto muy serio

Los accidentes en la vía constituyen la quinta causa de muerte en Cuba como resultado de la imprudencia y la insensatez, pero también por la falta de exigencia
Lázaro Barredo Medina

Lázaro Barredo Medina

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Cuba está conmocionada por la cantidad de accidentes fatales de tránsito, que constituyen la quinta causa de muerte en el país, al perder la vida dos personas cada 24 horas, y otras 21 resultar lesionadas en ese lapso.

Las razones son diversas, pero en casi todas está presente el factor humano. Una buena parte de la responsabilidad la tienen los propios componentes sociales, que actúan con imprudencia e insensatez, y otra corresponde a las autoridades, por la falta de exigencia y control.

Recuerdo que durante un debate en la Asamblea Nacional sobre temas de violaciones a partir de indisciplinas sociales generalizadas, Fidel reaccionó críticamente: “Nos hemos hecho nosotros la ilusión de que en forma espontánea todo va a marchar perfectamente bien y en una forma espontánea todo puede marchar perfectamente mal. Creemos mucho en la espontaneidad o en los mecanismos automáticos y no nos damos cuenta de que tenemos que librar una lucha diaria incesante y que la palabra número uno, fundamental en esa lucha, es la exigencia”.

La accidentalidad que está ocurriendo en nuestras calles y carreteras se debe en gran medida a la indisciplina de los peatones y de los conductores.

Una rápida radiografía a los principales fenómenos:

“Nos hemos hecho nosotros la ilusión de que en forma espontánea todo va a marchar perfectamente bien y en una forma espontánea todo puede marchar perfectamente mal. Creemos mucho en la espontaneidad o en los mecanismos automáticos y no nos damos cuenta de que tenemos que librar una lucha diaria incesante y que la palabra número uno, fundamental en esa lucha, es la exigencia”, Fidel 

LOS PEATONES-.  Se ha hecho una moda, y es bastante masiva, que las personas ya no caminan por las aceras, aun cuando estén en mejores condiciones que las propias vías. Pero es que tampoco deambulan por las orillas de las calles, sino que como nadie los multa ni los requiere ya lo hacen casi por el centro y no respetan el derecho vial para el tránsito de los vehículos. Es más, se ponen bravos, reaccionan con molestia ante los conductores, no se les puede ni tan siquiera avisar con el claxon, porque se ofenden. Otros caminan distraídos con auriculares en los oídos y el celular en mano, cruzan las arterias por delante de los autos. En fin, un relajo muy peligroso.

LAS MOTOS-. Otro fenómeno muy delicado son las motos, que andan en gran medida a exceso de velocidad, no respetan los derechos de circulación, y ni hablar de las nuevos equipos eléctricos, cuyos conductores en su mayoría no tienen licencia, no conocen la Ley del Tránsito y son una amenaza potencial en las calles.

LA TRANSPORTACIÓN DE PASAJEROS-. Sin lugar a dudas, es este uno de los mayores causantes de accidentalidad, por la circulación a exceso de velocidad de los taxis, el estado técnico muchas veces deficiente sobre todo de los llamados “almendrones”, las paradas improvisadas, las distracciones al volante, los excesos de pasajeros para tratar de ganar más dinero.  Ahora, al menos en la capital, se suman los ruteros, las nuevas guagüitas amarillas MT, cuyos choferes tal parece tienen una norma, porque andas raudos, emulando con los autos de alquiler particulares y con los conductores de ómnibus, que suelen operar como si poseyeran “una patente de corso” (porque transportan a la mayoría) y obstruyen el paso de vías, se detienen en cualquier lugar, no miran antes de salir. Hay muchas violaciones.

LOS “FANGIO”-. No pocos siniestros ocurren en nuestras calles, avenidas y carreteras por la imprudencia de quienes conducen a excesos de velocidad.

en muchas partes se dice con frecuencia “a ese Fangio le gusta correr” o “te estás pareciendo a Fangio”; sin embargo,  no me gusta correr en la ciudad. Para mí es una cuestión moral que un chofer no tenga accidentes (Juan Manuel Fangio)

En 1981, veintitrés años después del famoso secuestro, donde intimó por simpatía con los jóvenes revolucionarios captores, Juan Manuel Fangio regresó a La Habana. Tuve el privilegio de acompañar al comandante Faustino Pérez y a Arnold Rodríguez al encuentro del cinco veces campeón mundial de carreras automovilísticas en el hotel Riviera, donde le hice una entrevista para el periódico Juventud Rebelde.

El as reconoció que en muchas partes se dice con frecuencia “a ese Fangio le gusta correr” o “te estás pareciendo a Fangio”; sin embargo, dijo: “No me gusta correr en la ciudad. Para mí es una cuestión moral que un chofer no tenga accidentes, pero la gente no tiene noción de la velocidad, es imprudente. Para manejar no hace falta coraje, sino confianza y seguridad en sí mismo y en lo que uno tiene en la mano si sigues bien las reglas…  A mí, repito, no me gusta manejar en la ciudad, porque hay muchos locos conduciendo y muchos peatones que se largan por donde no deben cruzar y manejar así no es un placer, es un trabajo peligroso”.

EL ESTADO DE LAS CALLES Y CARRETERAS-. Cierto que estos elementos son proclives a favorecer la accidentalidad en Cuba, directa o indirectamente, por lo perjudicial que resulta al daño técnico de los vehículos. Es verdad también que hoy tenemos una situación muy compleja desde el punto de vista económico y no podremos hacerle frente hasta las últimas consecuencias a la solución que demanda, pero no puede negarse que este ha sido un problema recurrente desde mucho antes del período especial. No hemos tenido un programa sistemático para el mantenimiento y reparación, e incluso, al menos en la capital, me parece que en algún momento habrá que analizar la conveniencia de buscar una integralidad en la conducción de los procesos de mejoramiento del acueducto y alcantarillado, porque Aguas de La Habana está resolviendo muchos problemas pero está creando otro: las calles están desbaratándose, con huecos en muchas partes. Lo otro es lo elemental de mantenimiento. Cuando se crearon los Consejos Populares en La Habana, a principios de los 90, Fidel se preocupó por esto y orientó la entrega a cada uno de un equipamiento modesto para afrontar el bacheo, aunque después, por diferentesrazones, eso se abandonó. Hoy el trabajo de bacheo es muy deficiente y no se controla la calidad de lo que se hace, lo que trae consigo muchas críticas de la población, al no entender que el resultado de esos trabajos no dure nada y se derrochen tantos recursos.

EXIGENCIA Y CONTROL-. Cualquier sondeo de opinión hoy en la población encontrará muchas críticas sobre todo a los órganos  territoriales competentes. Que actúen con mayor energía y no se convierta el asunto vial en una campaña, sino en una sistemática exigencia que eduque por una parte e impida, por la otra, que prosiga la indisciplina social que tanto daño nos hace.


Lázaro Barredo Medina

 
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