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Publicado el 29 Julio, 2019 por Prensa Latina en Opinión
 
 

¿Adiós a los Acuerdos de Oslo?

Nicholas Valdes, periodista PL /Linkedin

Por Nicholas Valdes *

El Cairo, (Prensa Latina) Motivado por las recientes demoliciones de propiedades palestinas que la ocupación israelí inició en Jerusalén, el conflicto entre las partes vive otro episodio de tensiones.

Esta nueva ofensiva de Tel Aviv comenzó el 17 de julio, cuando el personal de la municipalidad demolió dos estructuras palestinas en Jerusalén bajo el pretexto de que se trataban de edificaciones erigidas sin licencia de construcción.

De acuerdo con las autoridades palestinas locales, la municipalidad y la policía israelíes escoltaron una excavadora hasta la entrada del barrio de Sur Baher, al sureste de Jerusalén, donde la maquinaria pesada demolió un lavado de autos.

Una operación similar se realizó en el barrio de Beit Hanina, también en la denominada Ciudad Santa, donde derribaron una estructura comercial.

Como ha ocurrido en situaciones anteriores, la medida fue fuertemente condenada tanto por la Autoridad Palestina (AP) como por diversos actores de la comunidad internacional.

La representación de la Unión Europea (UE) en Palestina ya había expresado desde el día anterior al inicio de las demoliciones, su preocupación por las órdenes de Israel de destruir hogares palestinos en Sur Baher.

Las misiones de la UE en Jerusalén y Ramallah observan con preocupación la intención declarada de las autoridades israelíes de proceder a la demolición de 10 edificios palestinos, que contienen unos 70 apartamentos, advirtió el bloque en un comunicado.

La Unión Europea también condenó el desalojo de una familia palestina de su hogar en el barrio de Silwan, igualmente en Jerusalén, en beneficio de los colonos israelíes.

En los días sucesivos varios jefes de Estado y gobierno, además de funcionarios de las Naciones Unidas, reprobaron las acciones de Israel; sin embargo, fue la Autoridad Palestina quien puso la situación al rojo vivo tras advertir el 25 de julio que abandonaría todos los pactos firmados con Tel Aviv, incluidos los Acuerdos de Oslo.

Esos tratados firmados en 1993 dividieron la región palestina de Cisjordania en tres sectores administrativos, denominados áreas A, B y C; esta medida sería solo de manera provisional hasta que se alcanzara un acuerdo definitivo, lo cual aún no ocurre 26 años después.

El área A está exclusivamente bajo la jurisdicción de la AP; el área B es administrada igualmente por la Autoridad Palestina pero se encuentra bajo control militar israelí; mientras el área C -que abarca cerca del 70 por ciento de toda Cisjordania- se halla bajo pleno control civil y militar de Israel.

Aun así, en el último cuarto de siglo Tel Aviv ha impuesto sus medidas sin importar estas divisiones. Por ejemplo, las detenciones de palestinos por parte de Israel se llevan a cabo casi a diario y no solo en los sectores B y C, sino en todos los distritos de la ocupada Cisjordania, incluyendo el área A, bajo administración total del liderazgo palestino.

De hecho, el comunicado de la Unión Europea señala que la mayoría de los edificios marcados para demolición están ubicados en las áreas A y B de Cisjordania; mientras que solo dos inmuebles se erigen en el área C.

Según los reportes, Israel tiene como plan derrumbar 16 edificios, que comprenden 100 apartamentos en Wadi al-Hummus, Jerusalén.

En respuesta el presidente palestino, Mahmoud Abbas, anunció su decisión de dejar de implementar los acuerdos con Israel en medio del empeoramiento de las relaciones entre las dos partes.

En un discurso en la ciudad de Ramallah, de la región central de Cisjordania y sede del gobierno palestino, el mandatario incluso adelantó que se conformaría inmediatamente un comité para estudiar cómo llevar a cabo esa decisión.

Aunque no es un secreto que las relaciones entre el gobierno de Abbas y su contraparte israelí empeoraron en los últimos meses, ambas administraciones trabajan juntas en asuntos que van desde el agua hasta la seguridad, por lo que el retiro de los acuerdos podría afectar aún más la situación de los territorios palestinos ocupados.

De todas formas el primer ministro de Palestina, Mohammad Shtayyeh, advirtió que la división de los territorios de este pueblo árabe en las áreas A, B y C podría perder ese status.

La presidencia afirmó que el gobierno israelí es totalmente responsable de esta grave escalada contra un pueblo indefenso y consideró esta acción como parte del plan para implementar el llamado Acuerdo del Siglo, que promueve Estados Unidos y apunta a liquidar la cuestión palestina.

También la presidencia resaltó la postura del pueblo palestino en todas las regiones ocupadas, particularmente en Jerusalén, por su firmeza ante la represión e injusticia israelíes.

La declaración concluyó reiterando que el único camino para lograr la paz es el establecimiento de un Estado palestino independiente con Jerusalén Este como su capital, e instó a otros a asumir sus responsabilidades al respecto.

*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Egipto.

(Foto: prensa-latina.cu)

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