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Publicado el 7 Agosto, 2019 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

La antipolítica de Trump

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Al parecer, Donald Trump quiere imitar en su presidencia al cowboy Theodore Roosevelt, quien a principios del siglo pasado emitió su famoso corolario para la interpretación de la Doctrina Monroe, es decir, la política del Gran Garrote o Big Stick, por la cual reivindicaba la potestad de Estados Unidos de intervenir preventivamente y ocupar una nación latinoamericana o caribeña si consideraba que amenazaba o ponía en peligro sus derechos.

Cualquier análisis que se haga del momento actual de las relaciones entre Cuba y el vecino imperio encontrará este absurdo comportamiento del Gobierno norteamericano hacia nuestro país, caracterizado por una avalancha de presiones, sanciones y hostilidad que hacen legítimas nuestras preocupaciones como para pensar que habrá nuevos retos y peligros para nuestra seguridad nacional.

Las decisiones del equipo de Trump se han caracterizado por un reforzamiento de la dimensión extraterritorial del bloqueo al insistir, como lo hicieron sus antecesores, en considerar esa desprestigiada e ilegal política, instrumento valioso para imponer cambios internos a Cuba, que no solo hace mucho daño por la falta de relaciones económicas con la gigantesca y principal economía del hemisferio, y del mundo, sino también porque impide y dificulta los nexos de ese tipo de la Isla con terceros Estados, especialmente en el ámbito financiero y ahora el petrolero.

Ante la gloriosa resistencia de nuestro pueblo frente ante tantas medidas coercitivas, se ufanan con total desparpajo de que continuarán incrementándolas con vistas a cerrar el cerco y asfixiar al país, a la vez que fortalecen las acciones de subversión interna para ver si logran replicar aquí la guarimba venezolana. Como las catalogó el canciller Bruno Rodríguez, son acciones de piratería económica como parte del plan genocida que abusa de la familia cubana.

No pocos sectores de la sociedad estadounidense han reaccionado ante tantas torpezas con abierto rechazo a la mencionada línea. Numerosas y reiteradas declaraciones de altas personalidades, organizaciones y sondeos de opinión lo confirman, así como determinadas acciones, sobre todo por parte de un grupo amplio de congresistas en ambas cámaras, que continúan considerando desfasadas estas acciones trumpistas y reiteran la necesidad de cambiar y retornar a los intercambios bilaterales.

Eso se aprecia en las propuestas de varios proyectos de leyes con el fin de eliminar las restricciones de viajes a Cuba, tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, u otras normativas, como la Ley de Libertad para Exportar a Cuba de 2019, la Ley de Normalización de Relaciones Estados Unidos-Cuba o la Ley de exportaciones agrícolas a Cuba.

Pero lo inobjetable es que esa fallida antipolítica de Trump no debilita sino fortalece el sentido de orgullo nacional de los patriotas cubanos. Como escribió en Twitter el presidente Miguel Díaz-Canel, “Cuba no cede ante presiones ni amenazas. “Eternamente defenderemos nuestra soberanía e independencia”.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina