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Publicado el 29 Agosto, 2019 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

PALESTINA: Terrorismo “sospechoso”

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Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

María Victoria Valdés Rodda

Un nuevo, y no para bien, escenario pudiera irse imponiendo en la Franja de Gaza: Ahora ya no solo deberá estar atenta a la agresividad imperial de Israel, desde su condición de entidad ocupante, sino que el pueblo palestino tendrá que vérselas con infiltraciones en su territorio de elementos del terrorismo islámico desplazados desde Siria.

El reciente doble atentado con bomba que mató a tres policías palestinos, debe ser analizado en el marco amplio del contexto regional y no únicamente a la luz de una noticia local. Esta reportera sostiene que Israel paga otro tipo de estrategia para hacer imposible la creación de un Estado palestino independiente.

La ingenuidad se paga caro por eso es importante que el suceso, ocurrido este 27 de agosto, sea asumido como una alerta para el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), de gran prestigio interno pero que es considerado por Occidente y por Israel, un grupo terrorista.

También debe estar sobre aviso el Movimiento de Liberación Nacional Palestino Al Fatah, que junto con Hamas conforman el gobierno de unidad nacional que rige en la franja árabe, conformado en meses pasados en aras de limar la desunión para enfocarse en el objetivo esencial que es la soberanía.

Es muy sospechoso que miembros de las organizaciones beligerantes del Estado Islámico (DAESH en árabe) y de Al Nusra hayan logrado cruzar la barrera israelí sin detección alguna. No hay que ser demasiado suspicaz para advertir que el régimen sionista, empeñado en derrocar a Irán y a Siria, continúa brindando apoyo a grupos terroristas esta vez para desarticular desde adentro a la resistencia tanto de Cisjordania como de Gaza.

Los palestinos han ido dando pasos para democratizar sus instituciones al gusto de Occidente con la mira puesta en articular mayores apoyos internacionales dada la lamentable desidia de la comunidad mundial, al parecer “apaciguada” por las bravuconadas de Benjamín Netanyahu y Donald Trump.

En el caso israelo-palestino puede aplicarse la frase de “el cuartico está igualito” porque Israel no ha modificado su hostilidad ni sus apetitos coloniales, por el contrario, prosigue con la construcción de asentamientos de colonos israelíes en tierras que no le pertenecen, encarcela niños, niega los más elementales derechos humanos, como el acceso a servicios de salud al otro lado de la franja de Gaza, porque allí destruyó toda la infraestructura sanitaria. Así hasta el infinito: sus crímenes son muchos. De igual manera se mantiene el apoyo incondicional de los Estados Unidos.

Es cierto que los elementos terroristas pudieran haber penetrado desde Egipto, donde a veces logran moverse con relativa facilidad, pero existen demasiadas evidencias que demuestran que ciudadanos israelíes se han enrolado en DAESH para luego regresar a su país, en un aparente ejercicio de arrepentimiento. Muy publicitado ha sido el caso de Sayyaf Sharif Daoud, quien en entrevista, este 2 de agosto, con la cadena saudí Al-Arabiya pidió ser repatriado a Israel, más específicamente a Kfar Bara, a unos 28 kilómetros al este de Tel Aviv.

Se trata de un combatiente del Estado Islámico, capturado en el antiguo bastión de esa agrupación terrorista en la provincia siria de Deir Ezzor. Se enroló en sus filas en 2015. O sea, llevaba operativo cuatro años. ¿Sin vínculos con Israel? ¿Por qué de pronto desea que Netanyahu le tienda mano?

Conocida es la enorme capacidad de infiltración del Mosad, una de las agencias de inteligencia israelí, maestra en la recopilación de información de inteligencia, acción encubierta, espionaje y “contraterrorismo” en todo el mundo. Según el excontratista Edward Snowden, DAESH nació del esfuerzo conjunto de la agencia de seguridad de EE.UU y del régimen israelí.

Hay además otra circunstancia que avala la tesis de este comentario: desde 2011, a raíz del conflicto sirio, Tel Aviv brinda servicios médicos a los terroristas heridos al otro lado de los Altos del Golán, limítrofe entre Siria e Israel. Y que en consideración del gobierno sionista le pertenecen, con el beneplácito de Trump, en contravención del derecho internacional, por cuanto la zona ocupada y en disputa es asunto pendiente de solución por la ONU.

Aquí ocurre lo que algunos llaman paradoja y que yo califico de oportunismo político: Israel y los Estados Unidos, en particular la actual Casa Blanca, aúpa a unos terroristas para que ataquen a “otros”. Y esos “otros” son patriotas que luchan por la independencia y por sus inalienables derechos, que esperan justicia desde hace más de 70 años.

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María Victoria Valdés Rodda

 
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