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Publicado el 17 Septiembre, 2019 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

¿Se ha ido de verdad el capitán Araña?

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

El despido abrupto de John Bolton del equipo de Donald Trump
significa la salida de la visión más radical, pero no necesariamente cambiará
los signos fundamentales de la política exterior de la actual administración en
contra del multilateralismo y del derecho internacional.

Lo que sí
es cierto es que el mundo va a respirar con un poco más de alivio, al hacer
mutis los sobresaltos retóricos y guerreristas de un halcón que hasta el propio
Trump calificó de “tipo duro”, aunque en realidad el defenestrado asesor de
Seguridad Nacional hizo todo cuanto hizo en representación de una línea de
poder ultraconservadora que lo puso a pujar en la cuerda “libertaria” no solo
contra el mundo, sino también contra varios de los principales personajes, e
incluso trató de manipular determinadas criterios y decisiones del propio
Donald Trump.

En otras
palabras, “se le fue la mano”. Mientras “jugó con la cadena” no pasó mucho,
pero “se metió con el mono” y ahí sí cambiaron las cosas. John Bolton “cometió
algunos errores muy grandes”, dijo el mandatario, y enumeró varios de ellos
públicamente, casi todos vinculados con los principales conflictos que preocupan
a la comunidad internacional y donde el asesor realizó una tremenda presión
beligerante en contra de concesiones a los adversarios de los Estados Unidos,
menospreciando la búsqueda del diálogo diplomático.

“Se pasó
de la raya”, comentó Trump sobre las manejos de Bolton con el tema Venezuela,
aunque después “recogió pita” por el fenómeno electoral en Florida, y aseguró que
sus opiniones sobre la  nación sudamericana
y Cuba son mucho más fuertes que las del exasesor.

Pero lo
que más ha llamado la atención es el reconocimiento por Trump de los
desacuerdos y enfrentamientos con otros actores de la Casa Blanca para monopolizar
poder, lo que muchos ya comentaban como luchas intestinas o especie de
“zancadillas palaciegas”. Una fuente cercana al Gobierno en Washington comentaba
a la prensa que el problema era que Bolton no juega bajo las reglas, “es un
operador deshonesto”. Otra opinión subraya el llamado a apreciar una foto del
momento en que se anunció el despido de Bolton donde se aprecia a Mike Pompeo,
secretario de Estado, y a Steve Mnuchin, secretario del Tesoro, prácticamente
riéndose a carcajadas.

Algo
grande pasó para que de manera intempestiva, incluso sin aviso previo a su
gabinete, Trump lanzara el tuit donde anunciaba que ya no eran necesarios los
servicios de Bolton en la Casa Blanca, mientras que el halcón bigotudo publicó
más tarde otro tuit desafiante, en el que afirmaba que él mismo había ofrecido
la renuncia y que el mandatario supuestamente le propuso discutirlo al día
siguiente.

La
pregunta o suspense en el propio Washington es si de veras se habrá ido este
capitán Araña del escenario político, porque desde la Administración de Ronald
Reagan lo han botado, pero es como el ave Fénix y ha flotado como un corcho.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina