Trump, el embustero en jefe
Por LÁZARO BARREDO MEDINA
A veces no se sabe si uno está escuchando al mandatario de la superpotencia o al actor que improvisa sobre un escenario y de manera calculadora manipula los hechos con afirmaciones falsas para intentar convencer a sus interlocutores de que él es el mejor de los mejores. Donald Trump lo hace con tanta frecuencia, que muchos lo califican como el embustero en jefe.
Es tan patológico el cúmulo de falsedades que una investigación del diario The Washington Post hizo un metódico recuento durante 828 días para probar que el inquilino de la Casa Blanca faltó a la verdad en público en 10 111 ocasiones, es decir, unas 12 veces al día, 85 veces a la semana y 370 al mes, en ámbitos como discursos oficiales, mítines y tuits.
En las Naciones Unidas nunca un presidente estadounidense ha sido objeto de tantas burlas. Hay quienes comentan que cuando el personaje entre otra vez en el simbólico edificio deberá ponerse un “pinochómetro” para saber cuando expresa verdad y cuando mentira.
Allí, ante los jefes de Estado y de Gobierno, ha aseverado que “respeto el derecho de cada nación en esta sala a seguir sus propias costumbres, creencias y tradiciones. Los Estados Unidos no le dirán cómo vivir, trabajar o rendir culto. Solo te pedimos que honres nuestra soberanía a cambio”. Sin embargo, no deja de mostrar en su propio discurso la constante injerencia en los asuntos internos de varios países.
O dar fe del odio visceral que destila contra naciones que no entran dentro del modelo de “democracia” de Washington ni aceptan las presiones de su Gobierno, tales como Irán, Cuba, Nicaragua y Venezuela. Lo justifica con falsedades que ya no provocan asombro, por el cinismo con que las pronuncia, como que Cuba “saquea la riqueza de Venezuela” para mantenerse a flote, “el dictador Maduro es una marioneta cubana protegida por guardaespaldas cubanos”, o pide “a los venezolanos atrapados en esta pesadilla” que no olviden que EE.UU. “está unido apoyándoles”, como si no fueran sus órdenes ejecutivas las que pretenden matar de hambre y enfermedades a nuestros pueblos y llenar de sufrimiento a nuestras familias.
Otro ejemplo que dejó pasmados a muchos delegados en la ONU sucedió en la Reunión Global para Proteger la Libertad Religiosa, cuando Trump (que ha negado “la sal y el agua” a los musulmanes y son antológicas sus políticas para restringir la entrada de refugiados) manifestó pomposamente que “Estados Unidos siempre será una voz para las víctimas de la persecución religiosa, en todas partes. No importa donde vayan, tienen un lugar en los Estados Unidos”.
Por lo pronto, son tantas sus faltas que cerca de 160 congresistas han formalizado una investigación para juicio político. El gobernante, que solo piensa en términos electoreros, está confiado en que ese proceso reforzaría el respaldo de sus votantes, que le creen y aplauden todas sus mentiras y ya ofreció un vistazo de su defensa con un tuit: “¡Acoso presidencial!”’.
Y ¿saben una cosa? Trump reclama que le otorguen un Premio Nobel (con el apoyo entusiasta de Jair Bolsonaro). No le hace falta, ya él tiene un gran Premio Nobel… por su destacada aportación a la mentirología.









Sr.Lázaro Barredo Medina
Saludos
Llegamos a Moscú en la madrugada y mi hijo
el mas joven,Papa,Papa mira hay un
instrumento nuevo que no conocíamos y
parece que Barredo tiene la Patente y me
dijo de forma seria y elocuente ““pinochómetro”..
Me he reído tanto,tu ya conoces como es
el Sr.Barredo,que es muy elocuente en
sus escritos y de una forma amena nos
va llevando al final.
Y le expresé leiste el final de su artículo?
Me Expreso si lo leí:
Y ¿saben una cosa? Trump reclama que le otorguen un Premio Nobel
(con el apoyo entusiasta de Jair Bolsonaro).
No le hace falta, ya él tiene un gran Premio Nobel…
por su destacada aportación a la mentirología.
Me interesó el tema y mira lo que encontré:
Mitomanía, mentira patológica o pseudología fantástica son tres
de los varios términos aplicados por los psiquiatras para nombrar
el comportamiento de los mentirosos compulsivos o habituales.
No se ganó el Premio Nobel,se ganó “la Consulta Gratis
con un Psiquiatra”
Es como expresa el mismo un desastre para el pueblo norteamericano
que ha leído y consultado sus Intervenciones en la ONU en estos
días y las Entrevistas que colateralmente ha dado.
Ya la última falsedad es que el no le dijo a su abogado personal
que lo ayudara con la Investigacion del candidato demócrata con el
presidente extranjero cuestión que lo está llevando a un juicio
político a una posible renuncia.
Sus mentira con las acusaciones contra Cuba,son ya de fantasmas
los representante de las Naciones no se lo creen.
Será Sr Barredo Medina
Que la Famoso Estandarte,a parte del número 2506, que se le agregaron
un pomo de compota,una latica de manteca,un bigote,un marco con
comejen tambien haya que poner una nariz de pinocho con la T arriba.
Que venguenza para el Pueblo Norteamericano.
JK