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Publicado el 24 Octubre, 2019 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

Oriente Medio, diana del Terrorismo de Estado yanqui

María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Desde guerras, amenazas de intervención, genocidio, racismo y efectos desestabilizadores por la económica neoliberal, Oriente Medio anda de mal en peor. Aunque focalizada la atención mundial en los últimos acontecimientos en Siria lo cierto es que el Levante en su totalidad es un desbarajuste, lo cual nos recuerda el “caos constructivo” propugnado por los neocons yaquis, el verdadero poder, el que dicen se ejerce mediante la destrucción de toda forma de resistencia.

La política exterior de EE. UU desde la Segunda Guerra Mundial, tiene un objetivo muy bien definido: reconfigurar el mapa de un nuevo orden mundial donde Washington tendrían el predominio hegemónico. La caída de la URSS parecía que había puesto en bandeja de plata esos anhelos. Solo que la historia es sumamente compleja y la docilidad no está acuñado en el ADN planetario. Frente esto Zbigniew Brzezinski en su libro “El gran tablero mundial. La supremacía estadounidense y los imperativos geoestratégicos” previa la emergencia de China, Rusia e Irán. A añejas teorías occidentales que definen a Eurasia como el “corazón”, este discípulo del filósofo Lev Strauss, y otros como Steven Mann, consideran que una vía expedita para el éxito se asienta en cercar geográficamente a los rivales posibles a través de un “cordón sanitario” de países hostiles; de instalación de bases militares; inducción de zonas de caos y violencia en el “vecindario”.

Ejemplos sobran

Al observar entonces esta región es posible percatarse de esos diferentes eslabones. El imperio tiene su lógica de dominación y Donald Trump responde a ese guion, aunque no lo parezca. El pasado mes, a raíz de los ataques con drones, reivindicados por el grupo yemení hutíe, contra dos refinerías sauditas, pertenecientes a la petrolera más grande del mundo, Aramco, la Casa Blanca aplicó nuevas medidas coercitivas contra la República Islámica de Irán y anunció el despliegue de nuevos efectivos en el Levante al tiempo que aceleraría el proceso de entrega de armamento a Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Asimismo, Mike Pompeo declaró que pese a “la retirada” estadounidense de Siria, Israel tiene “el derecho fundamental” para actuar en la zona ante la conjeturada amenaza iraní.

¿Y qué hizo la Casa Blanca cuando el 9 de octubre, tropas turcas y las milicias turcomanas sirias penetraron la franja de territorio árabe de 32 kilómetros de profundidad a partir de la frontera común, bajo control de las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias y las Unidades de Autoprotección, las YPG kurdas? Abandonó a los kurdos sus supuestos aliados contra el terrorismo islámico. Trump mandó retirar sus tropas mientras anunciaba, el día 14, sanciones contra Turquía, que según el analista político internacional Thierry Meyssan, son “puramente simbólicas que permiten a Ankara ‎continuar su operación militar ignorando las críticas”.

Hay mucho de pantomima aquí porque EE. UU sí mantiene sus bases en el noreste de Siria cerca de la frontera con Iraq. A lo que la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, lanzó una alerta: “un día la coalición estadounidense aumenta su presencia en Siria, otro día se va, luego se queda y nadie se entera”. ¿Tendrá que ver con otra batalla más grande por el rediseño del ‎Medio Oriente ampliado?


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda