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Publicado el 22 Noviembre, 2019 por Maryam Camejo en Opinión
 
 

La izquierda estrecha sus alianzas

Por MARYAM CAMEJO

Nadie se atrevería a decir que la derecha hoy en América Latina está desorganizada. Incluso cuando existan mínimas guerras de índole ideológica entre los grupos que la conforman, estos tienen valores compartidos que los ubican como la antítesis constante de las aspiraciones de quienes buscan el desarrollo social general sostenido. Conforme a diversos analistas, a la izquierda le es imprescindible buscar las vías para construir un camino común de ayuda y soporte basado en estrategias con proyección a futuro y una agenda mucho más amplia que solo desarrollar los sectores vulnerables. Acerca de ello y otros asuntos se discutió en el Encuentro Antimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo, que sesionó recientemente en La Habana y reunió a más de 1 200 delegados de todos los continentes, en representación de unas 700 organizaciones, movimientos y partidos políticos.

Cientos de voces se unieron en el Palacio de Convenciones para exigir la liberación de Lula, apoyar a Cuba, a Venezuela, y denunciar las acciones estadounidenses por guiar el curso de la política –ergo, la economía– de la región. En declaraciones a Prensa Latina, el politólogo Atilio Borón apuntó que “se debe trazar una estrategia conjunta de todos los pueblos de nuestra América para luchar en contra del imperialismo”, lo cual “supone forjar estructuras unitarias de acción, de estrategias comunes para identificar los puntos débiles y buscar aliados a nivel internacional, incluso dentro de los propios Estados Unidos”.

Descolonización y cultura

Un momento importante del Encuentro fue el panel dedicado a la industria cultural y del entretenimiento. Los participantes concordaron en que se trata de un peligroso medio de dominación. Ya desde hace varias décadas destacados intelectuales señalaban los peligros de esta industria, y coincidían en que la cultura del entretenimiento vende no solo tiempo de ocio, sino también valores, aspiraciones, ideas sobre los que los sujetos se piensan, se sueñan y se construyen en términos de autoimagen o proyecciones.

Abel Prieto, director de la Oficina del Programa Martiano, advirtió que “la izquierda no le ha dado la prioridad que tiene a esta guerra cultural y estamos viviendo la desatención de esos frutos”. No es la primera vez que voces académicas y militantes avisan de la imperiosidad de que la izquierda construya sus propias narrativas y aprenda a renovarlas según las particularidades de los contextos. Sobre los resultados de esa dominación cultural actual, se refirió a la gestación del pobre de derecha, “una criatura que vota contra sí misma, contra su familia, contra el destino de sus hijos. A la hora de definirse políticamente se define por sus opresores”. El orador llamó a generar los antídotos ante la globalización y ser más activos en promover “nuestros símbolos de resistencia”.

Amauri Chamorro, comunicólogo ecuatoriano, sentenció que “tenemos que ser menos aburridos como izquierda. Innovar, ser vanguardia. No hemos modernizado nuestro discurso para disputar a ese público que tiene menos de 40 años”. Ignacio Ramonet recordó su última visita a Lula en prisión y las palabras de este: “No hemos sido capaces de elaborar una narrativa que provoque la adhesión de los ciudadanos por nuestra causa”. El pensador hispano-francés concluyó que la izquierda debe imponer su relato contra el de la derecha.

Tres líderes se reúnen

El general de ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y su homólogo de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, estuvieron presentes en la clausura del Encuentro Antimperialista de Solidaridad, donde este último afirmó que la Revolución Cubana es la prueba de que otro mundo es posible. “La vivienda decente, el trabajo garantizado, el derecho de los jubilados, los derechos sociales, la libertad. Un modelo alternativo que demuestra, como lo ha demostrado humildemente nuestra patria, que en tiempos de bloqueo se pueden garantizar los derechos sociales”.

“Buenos y mejores aires hay en América Latina –expresó el visitante–. Tengamos fe y optimismo que ha llegado el tiempo histórico de las ideas antineoliberales. Tengamos la unión suficiente para seguir empujando en nuestro tiempo, en nuestro siglo. Nadie nos lo quitará”. Por su parte, Díaz-Canel aseveró que a la vanguardia de las políticas imperiales avanzan siempre los tanques de la ofensiva cultural y simbólica orientada a legitimar las injusticias del sistema capitalista, a descalificar las alternativas políticas desde la izquierda y a destruir la identidad cultural de nuestras naciones, como paso previo a su desestabilización. “Fidel dijo muchas veces que la mentira era el principal adversario a derrotar en política y que decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario. He ahí una de nuestras misiones fundamentales como políticos revolucionarios. El primer enemigo a derribar es la mentira”.

El mandatario también hizo alusión a las recientes victorias de la izquierda en Bolivia –a la postre, objeto de un golpe de Estado– y Argentina, la heroica resistencia de Venezuela y Cuba al cerco económico total y las protestas anticoloniales que le han puesto un freno a las recetas del mercado. Aseguró que ninguna causa justa es ajena a la mayor de las Antillas y, como nación que debe parte de su existencia a la solidaridad, “jamás renunciaremos a su práctica, por convicción”. Con respecto al Plan de Acción aprobado en el Encuentro, afirmó que “nos confirma que los sectores progresistas están conscientes de la urgencia de la unidad si realmente queremos construir juntos un proyecto emancipador antimperialista, comprometido con la genuina y tantas veces postergada integración”.

Temas de este calibre deben integrar las agendas de los gobiernos de izquierda, sobre todo en momentos en que la derecha, tan bien acoplada cuando lo precisa, se estructura, se reinventa y se adapta con eficiencia y rapidez. El Encuentro Antimperialista en La Habana devino también un espacio de búsqueda de esas estrategias que requiere el sector progre para acompañar cualquier gestión de Gobierno, la cual conlleva la concientización de las nuevas condiciones contextuales no solo a nivel global –que sería simplificar la cuestión– sino atendiendo, con especial énfasis, a lo local y a cómo ciertos factores mutan infatigablemente.

En la declaración final, los movimientos sociales y organizaciones presentes se comprometieron a movilizarse en acciones permanentes y sistemáticas de alto impacto mediático, exigir el levantamiento del bloqueo impuesto a Cuba, denunciar a los ejecutivos que siguen los dictados del imperialismo y las acciones de Estados Unidos por desestabilizar la región, entre otros puntos medulares.


Maryam Camejo

 
Maryam Camejo