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Publicado el 12 Noviembre, 2019 por Prensa Latina en Opinión
 
 

Nuevo impulso a fuerzas progresistas en Latinoamérica: Grupo de Puebla

Maylín Videl, periodista PL

(Foto: video PL)

Por Maylín Vidal *

Buenos Aires (Prensa Latina) De festejar la libertad de Lula a la condena del golpe de Estado en Bolivia, la reunión del Grupo de Puebla ratificó la imperiosa necesidad de la unidad de las fuerzas progresistas frente a los desafíos de América Latina.

Con apenas seis meses de creado en la ciudad mexicana de Puebla, de donde toma su nombre, este espacio cobra impulso de la mano de 32 líderes de 12 países, entre ellos varios exmandatarios y excandidatos presidenciales, quienes apuestan por el desarrollo integral de los pueblos latinoamericanos analizando sus desafíos comunes y trazando iniciativas conjuntas.

Siempre, desde el respeto a las preferencias partidarias de sus participantes, el Grupo teje y articula propuestas en tiempos muy convulsos para América Latina, como un hálito de esperanza en busca de hacer de la región un mejor lugar para todos y todas, como apuestan sus padres fundadores.

El momento apremia en medio de ‘las decisiones de los gobiernos neoliberales, que destruyen, al mismo tiempo que nuestros Estados, nuestra convivencia y nuestro buen vivir, persiguiendo a nuestros líderes y endeudando a nuestros pueblos’, señalaron sus creadores en el encuentro que transcurrió en el hotel Emperador de esta capital.

Mientras se conocía en Brasil la noticia de la excarcelación del exmandatario Lula da Silva después de 580 días de prisión, y al interior del cónclave se trazaban estrategias para lograr ese anhelado deseo de un mejor vivir, de un continente donde quepan todos, en Bolivia se fraguaba un golpe de Estado, como advertía su presidente Evo Morales. Gestado por el excandidato presidencial chileno Marco Enríquez-Ominami y el ahora presidente electo de Argentina Alberto Fernández, el colectivo, muy distante del Grupo de Lima, dejó varios mensajes en Buenos Aires, más que nada el hacer frente al momento complejo que atraviesa Latinoamérica con la mira en poner fin al mayor flagelo del continente, la desigualdad.

‘El Grupo de Puebla será la voz que se levante en el mundo para contar lo que pase en el continente, de donde salgan los dirigentes que van a poner de pie a América Latina’, señaló en la jornada inaugural Fernández, tras apuntar que vivir en un continente más igualitario no es una utopía.

Este mecanismo nace con un gran deseo, de confianza personal, de amistad, de gente que compartimos ideales para un proyecto de Latinoamérica de inclusión, destacó por su parte la exmandataria brasileña Dilma Rousseff.

Contundente, el expresidente colombiano y también exsecretario de la Unión de Naciones Suramericanas Ernesto Samper señaló que hoy hay dos opciones: integrarnos todos o desintegrarnos definitivamente, nosotros estamos por la integración, dijo.

‘No hay que pensar solo en el desarrollo ni el crecimiento, hay que entrar a pensar en la felicidad humana, que no se lucra por decreto, pero tiene que ver con el tiempo humano gastado en el cultivo de los afectos’, expresó un día antes de la apertura, en una cena de bienvenida, el expresidente uruguayo José Mujica, quien no estuvo presente en los debates para poder viajar a ver a Lula en Brasil.

Luchar para defender la democracia, contra la persecución política y por el derecho de los pueblos, fueron premisas del foro, que tocó también en diversos paneles -a puertas cerradas- temas como la integración productiva, el progresismo y la izquierda frente al impacto de la tecnología en el empleo o el rol de las mujeres.

Con el gesto de la V, de volvimos en representación de la fuerza política reflejada en la figura de Alberto y Cristina Fernández, y la L de Lula multiplicada en los dedos de los presentes, en la cumbre se analizaron temas urgentes a resolver en la región en dos jornadas que terminaron con un mensaje de apoyo a Evo Morales.

Dos comunicados, uno antes del golpe de Estado al mandatario boliviano, en el que llamaban a respetar la democracia en ese país, y otro aún más contundente sobre lo sucedido casi al filo de la tarde noche del domingo 10 de noviembre, marcaron el cierre.

El Grupo resaltó que una vez más la constitución y el Estado de derecho de Bolivia fueron violados interrumpiendo un mandato constitucional y exigió el respeto a la integridad física de todos y cada uno de los miembros del Gobierno de Evo. ‘Es inaceptable la violencia a la que ya muchos fueron sometidos’, sostuvo.

Asimismo, se solidarizaron con el pueblo boliviano y reclamaron la continuidad del proceso electoral transparente y sin restricciones tras exigir a los Órganos Internacionales de Derechos Humanos garantizar el esclarecimiento de los actos de violencia cometidos, el juicio y castigo a los responsables.

Uno de los más importantes saldos de esta segunda convocatoria fue la puesta en marcha del Clajud (el Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia), ‘con el objetivo de estudiar y combatir la utilización de la justicia como arma de guerra política y sus efectos devastadores en la gobernanza y la institucionalidad democrática de la región’.

Esta propuesta, encabezada por 20 juristas de siete países, bajo la conducción de la brasileña Carol Proner y el juez español Baltasar Garzón, enfrentará la ofensiva desde poderes fácticos que, entre otros subterfugios, utiliza el sistema de justicia con el propósito político de atacar las experiencias progresistas de los gobiernos, sus partidos y líderes, enfatizaron.

Su misión será acompañar, observar y combatir la guerra jurídica o lawfare, apuntó a la prensa acreditada a la cita el chileno Marco Enríquez-Ominami, tras subrayar que trabajará para actuar jurídicamente en casos que son inaceptables en países donde hoy se utiliza la ley para quitar políticos.

También se dio vida a la conformación del Centro ‘Marco Aurélio García’, espacio de reflexión y elaboración de propuestas progresistas de políticas públicas dentro de este mecanismo.

Desde ese lugar, se promoverá ‘que nuestros sueños de una patria grande, justa y soberana, se expresen en propuestas concretas que aporten al desafío de avanzar en un nuevo modelo de desarrollo’.

BLOQUEO A CUBA, LIBERTAD DE LULA Y SITUACIÓN EN LA REGIÓN

Con la alegría de la libertad de Lula, quien en un mensaje enviado al encuentro sostuvo que hoy tiene un objetivo en la vida, ‘constituir una integración regional latinoamericana muy fuerte’, y la fortaleza de seguir luchando más allá de los obstáculos, en el cónclave se analizó profundamente la coyuntura que vive la región.

De las múltiples propuestas quedó una declaración final de 16 puntos, con la meta en promover la integración latinoamericana y caribeña y el rol de sus distintos espacios de convergencia y organismos.

Para los miembros del Grupo, la integración desde organizaciones como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) o la Comunidad de Estados Latinoamericanos (Celac) son fundamentales para consolidar el espacio regional.

Estos mecanismos, señalaron, ‘constituyen una fortaleza para seguir con el intercambio de experiencias exitosas de políticas públicas, consolidación de nuestras democracias, defensa de soberanía y seguridad, promoción del comercio intrarregional, protección del medioambiente, la igualdad de derechos e inclusión de las mujeres’.

Tras celebrar la elección de México para la presidencia pro tempore de la Celac a partir de 2020, sus participantes manifestaron la confianza que significará un nuevo reimpulso a la integración.

En uno de los puntos de la declaración, urgieron a la comunidad internacional a ‘rechazar la articulación del poder judicial con los medios de comunicación que, en muchos de nuestros países, persiguen arbitrariamente a líderes y lideresas progresistas para obstaculizar sus proyectos políticos’.

También convocaron a las fuerzas progresistas del mundo a prepararse para dar respuesta a una demanda actual: la ciudadanía global.

Debemos considerar el concepto de la migración como un derecho humano. El progresismo debe proponer pasar de la migración como un problema de seguridad, a la migración como un principio de solidaridad, destacaron.

En el texto del cierre, hubo una firme condena al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, a pocos días de que en Naciones Unidas se votara la resolución sobre la necesidad de poner fin a este cerco económico, financiero y comercial que data de hace casi seis décadas.

‘Saludamos la nueva condena de Naciones Unidas y el llamado a ponerle fin (al bloqueo), con una mayoría abrumadora de 187 países’, señaló el Grupo de Puebla tras lamentar el voto en contra de Brasil y la abstención de Colombia.

Por otro lado, los líderes progresistas que conforman el Grupo manifestaron su preocupación por el asesinato de más de 600 líderes sociales y 160 reincorporados desde la firma del acuerdo en noviembre de 2016 en Colombia.

En las conclusiones, ratificaron además el reclamo del pueblo chileno a protestar frente a las desigualdades y las injusticias y rechazaron la violenta represión de la movilización social y las violaciones a los derechos humanos.

‘Hacemos un llamado a las autoridades a escuchar la principal demanda del pueblo chileno, que aspira a un nuevo modelo de desarrollo y a la viabilización de una nueva constitución que se construya de forma democrática y participativa’, subrayaron.

El tema de Ecuador también estuvo presente. Al respecto, los participantes abogaron por enviar una delegación del Grupo de Puebla para abrir un diálogo con el gobierno de Quito tras expresar la preocupación por la persecución política y judicial de los dirigentes de la oposición.

Asimismo, se pronunciaron por la grave situación en Haití tras apuntar que la prensa y la política internacional no están poniendo atención sobre el estancamiento de las posibles salidas y abogaron por promover negociaciones necesarias para resolver el grave conflicto que adquiere dimensiones de crisis humanitaria.

Respecto a Venezuela, apostaron por un diálogo efectivo de Latinoamérica con esa nación hermana, en la búsqueda de una salida pacífica y democrática a la grave crisis política, económica y social por la que atraviesa.

Con la apuesta a hacer el vehículo de diálogo para que la región construya un camino propio de convivencia, desarrollo sostenible, cooperación e integración, el Grupo de Puebla cerró un histórico encuentro en Buenos Aires camino ya a su tercera cita, que se celebrará dentro de seis meses en Colombia.


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