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Publicado el 1 Noviembre, 2019 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

Siria, raíz para paz

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

María Victoria Valdés RoddaIndudablemente el Comité Constitucional para Siria significa una mayor transparencia de la democracia, una que involucre a todos los actores de esa sociedad, exceptuando a los grupos terroristas. Y justo aquí deseo detenerme.

Si bien la iniciativa, auspiciada por la ONU y avalada por su secretario general, António Guterres, supone un elemento fiable para la solución política interna nunca llegará a ningún puerto seguro mientras desde afuera se siga apertrechando con armas y financiamientos al terrorismo.

Las evidencias son innegables y testimonian a las claras que Israel no entiende de paz. Tampoco Washington, a pesar de su cacareada retórica sobre sus esfuerzos y sobre la valía de mantener algunas tropas en la región como garante de seguridad.

En una red de túneles en la ciudad siria de Qurrieh de la provincia Deir Ezzor, donde se refugiaban miembros del Estado Islámico, fueron encontrados armas de fabricación israelí así como misiles antiblindados TOW Made Usa. Entonces, de qué voluntad política estamos hablando. Como siempre, el Imperio se disfraza de demócrata cuando le conviene y aunque el mentado mecanismo es una iniciativa siria y de la comunidad internacional, los EE.UU lo aplauden pero solapadamente caldean la región.

De cualquier manera es justo reconocer que este Comité Constitucional tiene un gran futuro si mantiene el impulso inicial: el Gobierno y la opositora Comisión de Negociaciones de Siria, junto con la sociedad civil, se acaban de reunir, lo cual supone un primer peldaño de una escalera larga.

Hay que recalcar, sin embargo, que al amparo de la Resolución 2254 (2015) del Consejo de Seguridad, de lo que se trata es de que la nación árabe con todos sus hijos se comprometan a la soberanía, a la independencia, a la unidad y a la integridad territorial. Falta que hace que las potencias Occidentales, con el tío Sam a la cabeza sean consecuentes para que no medien distancias entre sus declaraciones oficiales y sus acciones concretas.

Ya va siendo hora de que alguien le diga ¡Basta! a Israel porque mientras este tenga impunidad seguirá atentado contra la paz de sus vecinos, y no solo por la vía directa (en los Altos del Golán, usurpados a Siria) sino también con su apadrinamiento a los terroristas, de confesión islámica, religiosidad que les importa un bledo cuando se trata de desestabilizar: su objetivo supremo es el colonialismo. Siempre lo ha sido, desde 1948, pretendida época de justicia ¿para quién, para el sionismo?

Que nadie se llame a engaño, el Comité Constitucional para Siria es sumamente importante, pero por sí mismo no garantizará la paz nacional: los movimientos decisivos, hasta ahora, vienen de la injerencia extranjera, y esa es la raíz del problema.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda