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Publicado el 13 Diciembre, 2019 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

Río revuelto…afianza el colonialismo

María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Tal como establece el Derecho Internacional Humanitario que rige en el territorio palestino, y según el IV Convenio de Ginebra en su artículo 49, se le prohíbe al poder ocupante trasladar parte de su población al territorio ocupado. El número de colonos israelíes en Palestina crece cada día, lo cual es ilegal, a pesar de que recientemente Donald Trump haya sentenciado que no, legitimando nuevas construcciones, por obra y gracia del mesianismo característico de los presidentes estadounidenses.

Y aunque el sionismo no necesita de autorización para hacer lo que le venga en ganas, sin dudas este espaldarazo moral incentiva los planes colonialistas del régimen, expresados en el anuncio de obras en la ciudad árabe de Hebrón, en el sur de la Cisjordania ocupada. La noticia fue dada nada menos que por el ministro israelí de Defensa, Naftalí Bennett. ¿Y por qué no por el titular de la construcción? Claramente porque de pacíficos estos enclaves solo tienen la sombra de una falsa declaración pública de que Israel es víctima del terrorismo palestino, cuando en realidad es al contrario: el terrorismo de Estado hebreo es connotado, mayúsculo y sistemático.

A propósito del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino (29 de noviembre), el secretario general de la ONU, António Guterres, reiteró que la construcción de asentamientos en los territorios palestinos ocupados, incluida Jerusalén Oriental, carece de validez jurídica y constituye una flagrante violación del derecho iInternacional. “Esas acciones amenazan con socavar la viabilidad de establecer un Estado palestino sobre la base de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas”, manifestó Guterres. Sin embargo, hay tibieza en las acciones porque Israel hace y deshace a su antojo con manías de grandeza, y a la larga no pasa nada… y hay que ponerle un freno efectivo, ya que la tendencia “natural” de Tel Aviv es la beligerancia hacia sus vecinos y el poco respeto a la vida ajena si está arropada por un hijab (velo musulmán para las mujeres) o por una kufiya (pañuelo tradicional para los hombres), mundialmente famosa a partir del simbolismo del líder palestino Yaset Arafat.

Otra bofetada a la armonía regional

La ocupación israelí de los Altos del Golán fue condenada este 3 de diciembre por la Asamblea General de la ONU, que adoptó una resolución sobre el hecho. Pero al igual que lo que ocurre con el pueblo palestino, la comunidad mundial no es muy firme, porque solo exhorta y nunca aplica normativas en su poder que sí utiliza en otros casos de menor evidencia criminal. Y la desfachatez crece día a día: desde 2009 la empresa israelí Eden Springs Ltd. embotella el agua de los recursos hídricos de la zona que por derecho propio pertenece al pueblo sirio.

Aun así, Israel se está convirtiendo en el rey de los artificios en el Oriente Medio. No esconde su animosidad contra la República Islámica de Irán ni contra la resistencia palestina, a los cuales utiliza de comodín para justificar cualquier maniobra bélica, e incluso sus supuestos ataques defensivos ya son habituales en la cotidianidad levantina. Esta comentarista considera que un conflicto de “baja” intensidad no es del todo una posibilidad descabellada, teniendo en cuenta que esta es una actitud beligerante asumida en tiempos de crisis, para marcar posiciones geoestratégicas y para afianzar gobiernos, como ocurre en estos momentos a partir de la indefinición de una nuevo Ejecutivo israelí, liderado o no por Netanyahu.

Israel lo hace por varios motivos, pero resulta principal acicate para su beligerancia el temor a que Irán y Siria escalen simpatías regionales. Y “la mesa está servida”, porque su gran compinche, los Estados Unidos, redistribuyó fuerzas para perpetuarse (también en contra del derecho internacional) en las zonas petroleras en el oriente de las provincias sirias de Hasaka y Deir Ezzor. Reportes de Prensa Latina, al cierre de esta edición, explicaban que de las 12 bases establecidas en el norte de las provincias de Alepo, Hasaka y la frontera con Irak, la mayoría permanece, en un evidente ejercicio pirata de los recursos naturales ajenos… Filosofía calcada por el gobierno sionista.

¿Paz?

Con esos truenos es hipocresía hablar de paz en un área geográfica que atraviesa problemas endógenos: en los últimos días se han  divulgado imágenes recurrentes de miles de libaneses en las calles de Beirut con demandas de transparencia gubernamental. Este reclamo viene subiendo de tono desde el mes de septiembre, y se desborda con cada hora que pasa. Pero no seamos ingenuos. En el llamado País de los Cedros, las exigencias populares –de verdadera raíz justiciera– pueden haberse sobredimensionado, a partir de las ganancias políticas de los Estados Unidos, de Occidente y de Israel.

Paranoias aparte, el Servicio de Inteligencia de Israel (Mossad) se desempeña a fondo en el Oriente Medio, en lo que considero es otra manera de ejercer su terrorismo. Así, las autoridades libanesas detuvieron en Beirut a Tabet Tabet por presuntos delitos de espionaje. El sitio HispanTV no descarta que esta sea parte de una maniobra mayor de Israel para echarle más leña al fuego del Líbano.

De atenernos a la teoría y la práctica del “caos constructivo”, propugnadas por los neocons yaquis, el verdadero poder en los Estados Unidos incide en el mundo a través de la fuerza para destruir toda forma de resistencia. Y precisamente de eso se trata: Líbano es una economía capitalista, con aplicaciones neoliberales, pero en política ejerce el nacionalismo, expresado en un patriotismo antisionista y antinorteamericano.

Algo similar pudiera estar tras bambalinas en las protestas populares de Irak, que en momentos de redactarse este texto han dejado más de 400 personas asesinadas por la Policía. El pueblo iraquí reclama mayor transparencia gubernamental y mejores condiciones de vida. He aquí el saldo de la ocupación yanqui desde 2003. Ahora, no puede perderse de vista en el análisis, en una mirada a la geopolítica, que la idea de elementos infiltrados no es cosa de película: “El aumento de las relaciones entre Irak, por un lado, Rusia y China, por el otro, ayudará a Bagdad a liberarse de las garras de EE.UU.”, declaró a la agencia libanesa Al Manar, el portavoz principal del movimiento Al Nuyaba de Irak, Nasr al Shammari. En opinión de este líder, “los norteamericanos no van a luchar contra su propia criatura. Ellos quieren usar los residuos de este grupo terrorista (Estado Islámico) como palanca de presión para evitar un retorno de la estabilidad a Irak”.

Y en río revuelto ganancia… también de Israel.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda