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Publicado el 12 Diciembre, 2019 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Venezuela: afanes militaristas derrotados

Mike Pompeo reconoce que una opción militar tendría riesgos significativos para Estados Unidos

Por LAZARO BARREDO MEDINA

La resistencia del pueblo y el fortalecimiento de la unión cívico-militar en la patria de Bolívar han derrotado los afanes militaristas de Estados Unidos, según las declaraciones del secretario de Estado Mike Pompeo, quien reconoció que usar la fuerza militar en Venezuela tendría riesgos significativos, lo que representa un cambio sustancial en la postura que hasta ahora ha defendido el Gobierno de Donald Trump sobre una opción castrense.

“Hemos visto a gente pidiendo un cambio de régimen mediante medios violentos y, desde enero, hemos dicho que todas las opciones están sobre la mesa para ayudar al pueblo venezolano a recuperar la democracia y la prosperidad. Eso es desde luego todavía verdad, pero hemos aprendido de la historia que los riesgos de usar la fuerza militar son significativos”, expresó Pompeo durante un discurso sobre América Latina en la Universidad de Louisville, en Kentucky.

El jefe de la diplomacia estadounidense destacó la importancia del “realismo” en las acciones de Washington hacia la hermana nación sudamericana y habló de una “política para Venezuela mezclada con moderación”, lo que supone que el equipo de Trump persistirá en las crueles presiones que provocan hambre y enfermedades entre la población venezolana.

Cual mal intencionado gurú, Pompeo aseveró que “el fin de Maduro se acerca también. Solamente no sabemos qué día”, afirmación que llama la atención, porque no se sabe que asidero puede tener cuando la oposición violenta que encabeza el ilegítimo Juan Guaidó está en franca crisis, algo probado con sus debilitadas convocatorias movilizativas, que han tenido pobres respuestas, las denuncias de corrupción contra varios de sus diputados aliados y el  cada vez más amplio respaldo al proceso de diálogo nacional auspiciado por el Gobierno bolivariano con otros sectores.

Pompeo en Louisville habló sin tapujos de que América Latina es el traspatio de la superpotencia y dijo que Washington continuará ayudando a evitar que las protestas que están sucediendo en América Latina se conviertan en disturbios alentados por Cuba y Venezuela, pues Estados Unidos no puede tolerar a los regímenes que considera insatisfactorios en la región. En el marco de la Doctrina Monroe, agregó que estaba suficientemente justificado que Estados Unidos pueda participar en los esfuerzos antidisturbios, pues es “el mejor ejemplo de democracia en la historia del mundo”.

Es significativo que al día siguiente de hablar Pompeo se reunieran en Colombia un grupo de cancilleres del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y acordaran estrechar el cerco contra el Gobierno Bolivariano, adoptando una lista con los nombres de 2 000 personas –que encabeza el presidente Nicolás Maduro–, a quienes se les prohibirá el ingreso en las naciones firmantes y hasta podrían ser sancionadas.

Es vergonzante que el mandatario colombiano, Iván Duque, arguyera como elemento justificativo de esa decisión: “Estamos ante una estructura de poder que lo que pretende es entronizar al narcotráfico en uno de los países del hemisferio”. Sobran los comentarios.

Como dijo el canciller Jorge Arreaza, “Washington y sus países satélites ya no hallan qué inventar”.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina