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Publicado el 21 Enero, 2020 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

El recurso del pataleo de Guaidó

Lázaro BarredoPor LÁZARO BARREDO MEDINA

Estados Unidos está absolutamente frustrado con Venezuela.  En el 2019 aplicó infructuosamente un arsenal de sanciones, amenazas, bloqueos, cercos diplomáticos, agresiones terroristas y la acostumbrada guerra mediática para ofrecer internacionalmente la visión que favorece y justifica su brutal acometida, mientras que aportó un gran capital financiero y político para apuntalar a su títere Juan Guaidó, quien pese a todo el apoyo de Washington resultó ser un incompetente en la aplicación de la estrategia de la Casa Blanca para desbancar a la Revolución Bolivariana.

Pese a las directivas de Pompeo y Elliot Abrams, el 2020 comenzó con el descalabro dentro de las fuerzas opositoras, una parte de la cual se rebeló contra Guaidó, tras denuncias de haber utilizado la presidencia del Parlamento como un proyecto personal para enriquecerse. Hay quienes aseguran que con el robo y el saqueo de  empresas petroleras venezolanas el autoproclamado se volvió millonario, al extremo que ha adquirido propiedades en Colombia y en España; en este último país le financió a su padre una línea de taxis, con una flota de vehículos completa.

Desde inicios de año se agudizaron en la Asamblea Nacional (AN) no pocas disputas intestinas e intereses sectarios. Guaidó sabía que no sería respaldado por la mayoría de los parlamentarios tras la reincorporación de la bancada chavista del Bloque de la Patria e inició entonces el cinco de enero su recurso de pataleo.

Como es conocido, los eventos de ese día estuvieron atravesados por la polémica, dado el no ingreso por decisión propia del diputado y presidente saliente del parlamento Juan Guaidó a la sesión, para luego armar un gran espectáculo al  intentar entrar en el hemiciclo saltando una reja, imagen que se hizo viral y portada de un supuesto boicot a su reelección.

De acuerdo con lo establecido en el ordenamiento jurídico venezolano, se desarrolló el procedimiento para elegir, mediante  votación,  a una nueva junta. De 167 parlamentarios que conforman la AN, 140 estuvieron presentes desde el principio (más tarde se incorporaron otros diez) y  81 de ellos, incluyendo al chavismo, votaron por la propuesta de nueva directiva, que quedó encabezada por Luis Parra (del opositor partido Primero Justicia).

Pero esa decisión, tomada en la sede de la Asamblea en horas de la tarde, fue seguida por otro hecho inesperado en la noche. Tras las directivas de Washington, los diputados de la derecha que no reconocieron la elección de Parra realizaron una sesión en la sede del periódico El Nacional donde ratificaron a Guaidó al frente del legislativo. Muchos ni siquiera estaban presentes y se les reconoció el voto electrónico.

Estados Unidos, por supuesto, de inmediato revalidó el mandato de su agente, mientras la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) destinó 128 millones de dólares para apoyar las tareas de Guaidó en Venezuela. El propio Elliott Abrams reconoció en el Congreso que Trump envió dinero a Guaidó para el mantenimiento de su caricatura de Parlamento, además de ser usado  para pagar a periodistas y medios de comunicación.

Los ataques hacia los opositores que se resisten a la injerencia yanqui y los intentos de Guaidó para apropiarse del Palacio Legislativo han dominado la escena caraqueña en los últimos días. Pero lo cierto es que la descomposición y la pérdida de credibilidad en las filas opositoras ya no provocan nutridas marchas. La población venezolana dejó saber que quiere vivir en paz;  está cansada de esos llamamientos que incitan al odio, a la confrontación.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina