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Publicado el 28 Febrero, 2020 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

China lucha también contra una campaña de desinformación

María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Ojalá que cuando esta edición circule ya al Coronavirus Covid-19 se le enfrente con una eficaz vacuna y que la enfermedad haya pasado a ser una más, prevenible y curable. Pero de momento sigue siendo letal y se expande por el mundo con rapidez, golpeando con fuerza a Europa y a Asia. Y aunque en otras latitudes hace estragos, es en estos dos lugares donde se registran los mayores índices. China, al cierre de la edición, iba a la cabeza, con 80 000 casos. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la epidemia en esa nación asiática “alcanzó su punto máximo entre el 23 de enero y el 2 de febrero”, pero ha ido disminuyendo desde entonces.

Y sin que esta comentarista vaya a caer en los optimismos ramplones, unos 29 775 pacientes han rebasado el umbral del peligro y se han incorporado a la vida gracias a los cuidados que se les prodigan en las instituciones sanitarias del gigante asiático, a pesar de los despachos mal intencionados de la gran prensa. Y aquí puedo citar a la británica BBC o a la alemana Deutsche Welle. Este último fue tomado como referencia por el analista Ferrán Pérez Mena, quien repara en el énfasis que se le ha dado a una supuesta relación entre “la naturaleza autoritaria del Gobierno chino con la expansión del virus. Sin embargo, los medios de comunicación occidentales se han olvidado de poner en portada las 10 000 muertes por gripe en los Estados Unidos –el gran baluarte de la democracia liberal– entre 2019 y 2020”.

Este autor se muestra suspicaz ante lo que él mismo califica de “militarización” del coronavirus promovida por los medios de comunicación, cuyo ataque hacia China intenta generar “un cuadro de desorden que cuestione la gestión de la crisis sanitaria interna”. Mientras que el The Wall Street Journal, en un texto titulado “China es el hombre enfermo de Asia”, confía peregrinamente en que a largo plazo el coronavirus desmonte, como tendencia global, que las compañías del orbe “deschinicen” sus cadenas de suministros. Para decirlo en español: saquen a China de la globalización.

En un comentario anterior BOHEMIA elogió las sistemáticas reuniones del Comité Permanente del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) sobre la efectividad del enfrentamiento a la epidemia, donde siempre su secretario general, Xi Jinping, exhorta a trabajar incansablemente con el “gran esfuerzo de todas las partes”.

Los enemigos de la República Popular China no han desaprovechado la oportunidad para, como reza el refrán, “a río revuelto, ganancia de pescadores”: los supermercados de Europa, las farmacéuticas del llamado Viejo Continente y las de los Estados Unidos están haciendo su agosto ante las masivas compras de los consumidores, temerosos de salir a las calles. Incluso hasta se habla de niveles altos de consumo de vídeojuegos ya que la familia prefiere tener a los chicos en casa, no vaya a ser que contraigan el Covid-19.

Muchos gobiernos occidentales se han encargado de difundir las acciones de rescate de sus ciudadanos en China con el argumento de que las cosas van de mal en peor y que la economía allí se vendrá abajo. Pero a pesar de ese sueño trasnochado, el PCCH tiene sus objetivos bien definidos; además, lo más importante: hay un país completo abocado a resolver la situación.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda