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Publicado el 19 Febrero, 2020 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

China, un país capaz de sobreponerse

María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

En una de las ya habituales reuniones del Comité Permanente del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) sobre la efectividad del enfrentamiento sanitario a la epidemia de neumonía causada por el nuevo coronavirus: COVID-19, se reconoció la relativa mejoría de la situación epidemiológica que, al decir de Xi Jinping, secretario general del Comité Central, ha mostrado cambios positivos debido al “gran esfuerzo de todas las partes”.

La letal enfermedad se ha cobrado la vida en China de dos mil personas y contagiado a otras decenas de miles y, desafortunadamente, se ha extendido hacia el mundo allende las fronteras de la localidad de Wuhan (centro del país). No obstante, la dramática realidad, son encomiables las acciones acometidas por el Gigante asiático.

Entre asombrada y deslumbrada, la comunidad internacional ha visto la construcción de un hospital en tiempo récord de 10 días, dotado de la más moderna tecnología, y en una articulación solidaria nacional. La instalación habla a las claras de la superioridad del socialismo, porque la principal prioridad de este sistema es el ser humano. Cuando Fang Xiang supo que él y su equipo constructivo tenían que terminar el hospital en Wuhan en ese plazo, creyó que se trataba de una “misión imposible”.

Incluso la amistad de Cuba se patentiza de nuevo ahora, de forma concreta, ya que desde el 25 de enero la planta mixta ChangHeber, ubicada en la provincia china de Jilin, empezó a producir el antiviral Interferón Alfa 2B recombinante (IFNrec), el cual se está utilizando con efectividad contra el coronavirus.

Por eso, a contrapelo de la animosidad de los enemigos de China, el país asiático ha demostrado eficiencia en sus acciones, con el distingo de sus reservas, tanto materiales como morales, y con el apoyo internacional recibido. Junto a la “normal” alarma mundial que genera un episodio como este, también se ha aprovechado la ocasión para impulsar una falsa crisis que pudiera afectar el desenvolvimiento chino. Pero eso es solo un sueño trasnochado.

El Instituto de Shanghái para Estudios Internacionales, en un informe difundido por el rotativo Diario del Pueblo, puntualiza que es imposible “subestimar la importancia de la resiliencia como factor clave”. Por su parte Xu Dingbo, de la Escuela de Negocios Internacionales China-Europa, considera que la enfermedad “no conducirá a un aumento sustancial de los riesgos económicos de China, lo cual se debe a las oportunas medidas de intervención de las autoridades centrales”.

En ese sentido, el Banco Popular de China presentó una serie de medidas para estabilizar la economía, y flexibilización del crédito, así como inyección de liquidez para las empresas privadas, pequeñas y micro y las manufactureras. Xu Gao, economista jefe del Banco China International Ltd, es por ende optimista. En su opinión, el potencial de crecimiento de la economía de China “aún no se ha liberado totalmente, y aún quedan muchas políticas que el gobierno puede implementar”.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda