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Publicado el 20 Febrero, 2020 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

La misma antigua política del Apartheid

María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

“El plan legaliza lo que es ilegal: los asentamientos, la confiscación y la anexión de las tierras palestinas (…) Me gustaría decirle al Sr. Donald Trump que su plan no puede conllevar la paz y seguridad, dado que cancela la legitimidad internacional (…) cancela todos los derechos de los palestinos (…) Si usted impone la paz, eso no durará, no puede durar para siempre”. Ante la legitimación del colonialismo sionista a través del Acuerdo del Siglo, Mahmud Abas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), respaldó con sus palabras a la heroica resistencia de su pueblo, que volcado en masa enfrenta con valor la brutalidad israelí.

Desde que el magnate yanqui hiciera pública su “iniciativa”, los hombres, mujeres y hasta los niños palestinos se movilizan contra lo que califican de burla grotesca que intenta pisotear la creación de un Estado soberano, y véase que no digo Patria porque precisamente esa es la que defienden desde que el sionismo se adueñó de sus tierras en 1948, agravado el hecho colonial en 1967.

De ahí que el líder actual de la ANP haya utilizado la tribuna del Consejo de Seguridad de la ONU para condenar una acción coercitiva condenada al fracaso pues, más temprano que tarde, la comunidad internacional deberá hacer frente común por una de las causas más nobles y justas del Planeta. Mucho se pudiera indicar sobre la validez del independentismo palestino, sin embargo, el objetivo de estas líneas es verter criterios autorizados acerca de la perfidia con que Washington apaña un crimen de lesa humanidad contra una de nuestras naciones hermanas.

Según Abas el plan fortalece al régimen de ocupación y de apartheid israelí. Sumamente indignado el viejo luchador se cuestionó sobre las prerrogativas que el propio Trump se ha dispensado: “¿Quién le ha dado el derecho a anexar estas tierras?” En referencia a uno de los puntos más álgidos, Abas se refirió a Al-Quds (Jerusalén) como “una tierra ocupada, por lo que nadie tiene derecho a cederla como regalo”. Al reproducir una nota del sitio digital iraní HispanTv recalcamos la denuncia del presidente palestino de que el régimen de Tel Aviv, sus tropas y sus colonos destruyen “todas las oportunidades” de alcanzar una paz en los territorios ocupados al expandir los asentamientos en tierras que no les pertenecen, lo cual contraviene el derecho internacional (y las resoluciones de la ONU).

Craig Murray, exdiplomático británico y académico de gran prestigio desde su condición de antiguo rector de la Universidad de Dundee es un hombre digno y no escatiman adjetivos fuertes contra el plan de marras al que califica de “bantustanes ínfimos para el Estado de Palestina” y que en su consideración “muestra que la solución de ‘dos Estados’ siempre fue una mentira”.

Y es asombroso que un británico así lo reconozca porque fue precisamente Gran Bretaña la que en 1917 aprobó el Plan de Partición de Palestina, el cual nos ha traído hasta aquí. “He leído las 181 páginas completas del llamado (nota de la autora) Acuerdo de Paz de Trump para Israel y es impresionante. No es solo que la solución que propone es ridículamente unilateral, -exclama Craig-, es todo el análisis del problema a resolver que se desvela como pura y llana propaganda sionista”.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda