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Publicado el 12 Marzo, 2020 por María de las Nieves Galá León en Opinión
 
 

Acaparamiento al por mayor

Por MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

Pueden encontrarse en cualquier lugar de Cuba. Como el marabú, los acaparadores han ido tomando auge, incentivados por las carencias de productos y la permisibilidad de todos. En los portales de las tiendas, a toda voz por cualquier barrio; o con un simple susurro, conscientes de que es algo prohibido, usted puede recibir la propuesta de un jabón de baño o de un cuadrito de pollo con tomate, por supuesto, a precio más elevado de lo que está en el mercado.

Y es que a los revendedores les da lo mismo adquirir cualquier cosa porque si no es para hoy, puede ser para mañana. Hace poco, una amiga estaba en una cola, gran cola, mejor dicho, para comprar un pomo de aceite. Delante de ella vio cómo adquirían cinco, diez pomos y hasta cajas completas.

Ella, estresada, decía para sus adentros: “Por favor, que pueda alcanzar. ¡Yo solo quiero uno!” Al ver que seguía el desenfreno, convocó a los empleados de la tienda a que se regulara la venta, pero el pretexto fue que nadie lo había orientado.

Ciertamente, en muchos establecimientos se ha dictaminado la cantidad de productos que se pueden adquirir, ya sea jabón, papel sanitario o paquetes de pollo. No obstante, los “aprovechados”, hacen caso omiso: marcan una, dos, tres veces y hasta traen a alguien que les sirve de pala.

Para las personas que trabajan –una gran mayoría– el dilema es aún más complejo, pues se tiene ante sí la disyuntiva de dejar la jornada laboral a media e ir a resolver el problema porque no hay otra manera de obtener el producto; o finalmente, caer en manos de esos taimados.

Todos sabemos que las tensiones financieras creadas en el país, a partir del recrudecimiento del bloqueo estadounidense contra el pueblo cubano, ha tenido un impacto en los niveles de abastecimiento a la población.

En este escenario, muchas personas se preguntan si no sería más adecuado por parte del Ministerio de Comercio Interior (Mincin), ubicar productos de higiene y aseo en las bodegas para que cada núcleo los adquiera, al precio previsto. De esa manera, se frenaría un poco el tan llevado y traído acaparamiento. ¿Será esta la medida ideal?

Recientemente, en declaraciones publicadas en el periódico Granma, Betsy Díaz Velázquez, ministra de Comercio Interior, explicó que “el aseo no puede incluirse en la canasta básica familiar, pues pasaría a ser un producto controlado y, por tanto, derecho adquirido.

“Si no tenemos la cantidad suficiente para poner, por ejemplo, un jabón per cápita, y asegurar que este llegue según los ciclos establecidos a la población, no podemos asumir entonces medidas de control en el registro de consumidores”, subrayó.

Como buena nueva, la titular del ramo, dijo que “a partir de las condiciones actuales que tiene la industria nacional, lo conciliado en materia de producción y los financiamientos asignados, los artículos de aseo –dígase jabón, crema dental, detergente líquido y otros que se expenden en la red de comercio minorista–, deben empezar a mostrar una mayor disponibilidad en el mercado”.

Pero como expusimos al inicio del comentario, los revendedores lo acaparan todo, no solo productos de higiene, y la cadena no solo implica a esos sujetos, sino a quienes les facilitan la información sobre la venta de los recursos. Este 4 de marzo, mientras transitaba por la avenida Salvador Allende, en La Habana, me llamó la atención que no había ni uno solo sentado en los portales, exponiendo su mercancía. Evidentemente, hubo alguna acción preventiva de las autoridades que los alejó del lugar.

No cabe dudas de que cuando se controla y supervisa, hay disciplina. La observancia de la legalidad es un mandato. En estos tiempos, imprescindible. A las autoridades competentes les corresponde desempeñar su misión para que el orden prevalezca; y al pueblo velar y ejercer el control popular, para juntos evitar que lo que llega a nuestros mercados y tiendas no enrumbe por el cauce equivocado, ni pase a manos inescrupulosas que pretenden abusar de la mayoría.


María de las Nieves Galá León

 
María de las Nieves Galá León