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Publicado el 30 Marzo, 2020 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

El colmo del descaro

Lázaro BarredoPor LÁZARO BARREDO MEDINA

La Revolución Bolivariana tiene una actuación sobresaliente en el control de la pandemia de COVID-19, y ha demostrado una capacidad de respuesta ejemplar en la protección de su pueblo a pesar del criminal bloqueo impuesto por los Estados Unidos, arreciado precisamente en estas graves circunstancias con la persecución de toda embarcación y aeronave que traslade alimentos y medicinas a Venezuela.

Mientras tanto, como señaló el canciller Jorge Arreaza, es “el colmo del descaro que Estados Unidos diga que sus sanciones no bloquean alimentos y medicinas”, como lo es también que la subsecretaria del Departamento de Estado tenga la desvergüenza de afirmar, según destacó la agencia AFP, que “la pandemia de coronavirus en Venezuela, con un sistema de salud colapsado y la mayoría de la población sin acceso continuo a agua y jabón, representa un peligro para toda la región si no es controlada”.

La ignorancia informativa de esta funcionaria es descomunal. Pasa por alto que en el manejo de la pandemia Venezuela ha logrado maniobrar adecuadamente con la situación y posee un escenario médico mucho mejor que casi todas las principales naciones sudamericanas, y ni hablar con respecto a EE.UU., que es la catástrofe personificada por la mala conducción de Donald Trump.

Indudablemente, se trata de hacer caso omiso a las demandas que han hecho numerosas naciones, personalidades e instituciones, incluido el secretario general de la ONU, para que las sanciones impuestas sean flexibilizadas o suspendidas por razones humanitarias, sobre todo el llamado del Gobierno bolivariano a 12 gabinetes a liberar los recursos financieros que se encuentran bloqueados en sus países (más de 5 500 millones de dólares), lo cual posibilitaría la compra inmediata de insumos.

Es evidente que Estados Unidos está desesperado por descalabrar el proceso revolucionario en Venezuela y, tras tantos fracasos, arrecia ahora su política agresiva con los preparativos para una intervención con el apoyo de Colombia y Brasil, a la vez que se incrementan los planes terroristas y de atentados contra los principales dirigentes.

Dadas la eficacia que han tenido la resistencia popular y la organización para desbaratar las conjuras y desarticular los planes entreguistas de la desprestigiada oposición violenta, conducida por “Juanito Alimaña” (léase Juan Guaidó), el equipo de Trump acudió a lo insólito: acusar a Nicolás Maduro y a varios funcionarios de su Gobierno de narcotráfico, terrorismo y corrupción, y ofrecer recompensas millonarias por la captura de los imputados.

Es la incitación a los mercenarios y asesinos a sueldo, que verán en esta oferta un aliciente, pero es también el pretexto para la agresión. Es la segunda vez en la historia que Estados Unidos acusa formalmente de narcotráfico a una persona que ocupa la jefatura de un Estado. La primera fue en Panamá en 1989, excusa para llevar a cabo la invasión y masacrar al pueblo itsmeño.

Esperemos que el sentido común prevalezca. La nación bolivariana ha demostrado cohesión y preparación defensiva. Mientras prevalezca la unión cívico-militar será un hueso duro de roer.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina