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Publicado el 24 Mayo, 2020 por Maryam Camejo en Opinión
 
 

BOLIVIA. Entre críticas, Covid-19 y juegos por el poder

Maryam CamejoPor MARYAM CAMEJO

En medio de una tormenta de críticas constantes desde dentro y fuera del país, el Gobierno de facto de Bolivia malmaneja la crisis por la pandemia del Sars Cov-2. La debacle en términos sanitarios ha agudizado la crisis política que implicó atrasar las elecciones y, como colofón, el ministro de Salud fue detenido un día después de iniciada una investigación en su contra, debido a la compra en España de respiradores que resultaron ineficientes para el tratamiento del coronavirus y su uso en terapia intensiva.

La administración de Jeanine Áñez carece de una estrategia sanitaria para enfrentar la actual situación. Expertos señalan la baja o inexistente realización de tests de control, la falta de medios básicos de atención, como equipos de bioseguridad para los trabajadores de la salubridad, además de la descoordinación y las contradicciones entre las instancias del Ministerio de Salud y los servicios departamentales del sector.

El expresidente Evo Morales, líder del Movimiento al Socialismo (MAS), y y hasta los candidatos de la extrema derecha Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho, rivales de Áñez en los próximos comicios generales, condenaron la irresponsabilidad del Gobierno por permitir un hecho de corrupción en un momento como este.

A través de la red social Twitter, Evo apuntó que “en el caso de respiradores con sobreprecio hay una decisión política por la emergencia de la pandemia que involucra a comités de asesores y al ‘embajador científico’ que han recomendado la compra y, finalmente, a autoridades que han avalado y firmado, no a chivos expiatorios”.

A la polémica se sumaron varias empresas y hasta universidades como la Católica Boliviana (UCB), las cuales revelaron que en los dos últimos meses habían desarrollado y presentado al Gobierno, sin recibir respaldo, proyectos de fabricación local de aparatos respiradores de mejores prestaciones que los importados.

Esas entidades, que tras varios experimentos aislados se unieron en una  iniciativa denominada MAMBU, dijeron que podían fabricar los aparatos a un costo unitario de aproximadamente mil dólares, frente a los 27 mil 687 dólares que supuestamente se pagaron por los respiradores. Pese a ello, la administración de Áñez anunció en un comunicado la llegada de nuevos equipos y evitó mencionar las propuestas locales.

Más allá de las críticas, el descalabro político

Sin embargo, el aplazamiento de las elecciones no responde solo al escenario de pandemia, sino también al interés de la oligarquía de mantenerse en el poder el mayor tiempo posible, en aras de implementar las contrarreformas neoliberales, desmontando el proyecto nacional-popular de Evo y el MAS y, por supuesto, buscando apuntalar la candidatura oficialista cuando el binomio del mencionado partido de izquierda lidera la intención de voto.

El sociólogo Eduardo Paz Rada explica que estamos frente a un Gobierno “que pretende implementar la Restauración Neoliberal con el apoyo del imperialismo norteamericano y las oligarquías locales, lo cual ya se ha comenzado a ejecutar con la total liberalización de las exportaciones agrícolas, el pedido de dotación de tierras a los grandes terratenientes (de la soya principalmente), la autorización al uso de transgénicos, la deuda de 350 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI) –que impone condiciones neoliberales–, la oferta de privatización de la explotación e industrialización de litio, las concesiones mineras, el anuncio de nuevas normas favorables a las transnacionales petroleras, la paralización de la planta industrializadora de urea y fertilizantes con fines de privatización y el dudoso manejo de las empresas de telecomunicaciones ENTEL, de la aérea BOA y de la de energía ENDE”.

Conforme al estudioso, como parte de esta línea, la actual administración emitió un decreto que abre la puerta a semillas transgénicas (maíz, soya, trigo, caña de azúcar, algodón), “con los enormes riesgos que eso supone”. No en balde. El recientemente nombrado ministro de desarrollo productivo es un notorio delegado del agropoder de Santa Cruz, y ha declarado que “los transgénicos son los que reactivarán la economía”, dando pie al debate.

Sin embargo, la crisis político-social generada por el coronavirus ha llevado a varias comunidades a protestar con bloqueos de carreteras. Entre sus demandas se encuentran levantar las medidas de confinamiento (por la falta de condiciones), la destitución de Áñez y la celebración de nuevos comicios. Ante las peculiares protestas, que acumulan basura en las calles para bloquear el flujo hacia determinados territorios, el Ejecutivo acusa al MAS de estar incentivando la violencia y este tipo de iniciativas. Arturo Murillo, ministro de Gobierno, se atrevió a decir incluso que el candidato por el MAS,Luis Arce, estaría realizando “una acción política (que) es cuestión de dinero, chantajes, extorsiones que le hacen a la gente”.

“Tienen claro que, si hay una elección mañana o hay elecciones el domingo, quien va a ganar es la señora Jeanine Áñez –considera Murillo, desconociendo lo que apunta la intención de voto–, lo tienen claro, por eso ahora buscan desestabilizar el país”, dijo en conferencia de prensa, poco después de que varias de las principales organizaciones sindicales del país emitieran un comunicado en el que exigían al Tribunal Supremo Electoral que fije lo más pronto posible la fecha de las elecciones. Agregó que los pedidos de renuncia de la autoproclamada presidenta que surgieron de algunos puntos de bloqueo serían parte de la misma estrategia del MAS.

Entre las organizaciones que exigieron la fijación de la fecha de la votación —que debería realizarse máximo hasta el 2 de agosto según una ley promulgada por el Parlamento— figuran las federaciones de mineros, de campesinos y de mujeres campesinas, una vecinal de El Alto y sindicatos de transportistas, además de varios dirigentes de la Central Obrera Boliviana.

Dichas organizaciones sociales manifestaron su “pleno respaldo” a las medidas de presión, como los bloqueos de calles y carreteras iniciados por pobladores de un sector popular de la ciudad de Cochabamba (centro). Paralelamente, los medios de prensa reportan obstrucciones de vías en la región agroindustrial de Yapacaní, departamento de Santa Cruz (este), con las mismas demandas.

A pesar de la escalada en las cifras de infectados y de muertes, el Gobierno de facto emplea más energía en acusaciones contra el MAS que en crear una infraestructura de lucha contra el nuevo coronavirus. Y, por si fuera poco, está usando el difícil escenario actual para permanecer en el poder contra los reclamos de la mayoría de los bolivianos.


Maryam Camejo

 
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