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Publicado el 10 Mayo, 2020 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Escandalosa maniobra mercenaria

Lázaro BarredoPor LÁZARO BARREDO MEDINA

Cuando Playa Girón, el  presidente John F. Kennedy popularizó una frase napoleónica: “La victoria tiene muchos padres, la derrota es huérfana”, si bien él, que heredó todo el plan de la brigada mercenaria, asumió completamente la responsabilidad por el descalabro. Eso es lo mismo que estamos viendo ahora con la estrepitosa derrota del grupo mercenario en Venezuela, solo que Donald Trump y Mike Pompeo le han zafado el cuerpo, como aquello de “la gatica de María Ramos, que tira la piedra y esconde la mano”.

Habrá que esperar quizás a que se desclasifiquen documentos secretos para enterarnos de los chismes de esta peligrosa aventura, aunque al parecer a Pompeo se le olvida que a finales de abril, durante una teleconferencia con un grupo reducido de periodistas, anunció que en los próximos días habría noticias sobre Venezuela y Nicolás Maduro e izarían la bandera norteamericana en la embajada en Caracas, a la vez que aseguró que “el cambio está llegando” y “contamos con el Ejército” (refiriéndose a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana), mientras el mandatario creyó que desaparecería su pesadilla y anunció la decisión de nombrar un embajador.

Trump y Pompeo niegan cualquier participación en esta nueva intentona, cosa risible después de escucharles decir que todas las opciones estaban sobre la mesa, pero los hechos en sí mismos prueban que están mintiendo a la comunidad internacional.

¿Cómo es posible que con el desplazamiento de tanta fuerza militar hacia las fronteras venezolanas bajo el pretexto de enfrentar el  narcotráfico y la intensa actividad de inteligencia desplegada hayan podido ignorar las acciones de este grupo de mercenarios dirigido directamente por dos ex “rambos” de las fuerzas especiales estadounidenses, y coordinado por otro que reside en EE.UU. y ha hablado más que una cotorra, vinculando incluso a funcionarios y empresarios cercanos a Trump y a la CIA?

Detalles de la escandalosa operación comienzan a conocerse. Luke Denman, uno de los dos norteamericanos capturados, dijo que  la tarea era controlar el aeropuerto de La Carlota, en  Caracas, y secuestrar a Nicolás Maduro para llevarlo en avión a Estados Unidos. “Tenía que encontrarme con venezolanos en Colombia, entrenarlos y venir con ellos a Venezuela a la ciudad de Caracas y asegurar el aeropuerto aquí, para usarlo”, aseguró en una grabación divulgada por la televisión de la nación bolivariana.  También manifestó que  la operación  había sido contratada a través de la firma de seguridad privada Silvercorp USA con el autoproclamado presidente Juan Guaidó.

Al cierre de esta edición, se divulgaban en Estados Unidos las declaraciones del director de esta agencia de seguridad privada, el ex boina verde Jordan Goudreau, quien comunicó que pasan a la misión secundaria de establecer campamentos de insurgencia con grupos mercenarios. “Ya están en los campamentos, están reclutando, y vamos a empezar a atacar objetivos tácticos”.

Pero Goudreau  también afirmó  durante una entrevista de prensa en Estados Unidos  con la escuálida Patricia Poleo que  ha tenido que hacerlo con un crédito bancario, pues existe un contrato suscrito por Juan Guaidó junto con otros dos personeros de la oposición,  Juan José (JJ) Rendón y Sergio Vergara,  quienes no han cumplido  con el pago de más de 212 millones de dólares a su empresa, Silvercorp USA. La trama de la llamada “Operación Gedeon” recién comienza. Ya veremos.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina