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Publicado el 1 Mayo, 2020 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

IRÁN- EE.UU: aventurerismo prohibido

María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Cada cierto tiempo los Estados Unidos arrecian su hostilidad contra la República Islámica de Irán, en procura de doblegar a sus autoridades y al pueblo que hace más de 40 años le dio la espalda al imperialismo yanqui. Como ocurre con un grupo de naciones soberanas, la persa es blanco de bloqueos económicos y financieros, sin importar que la humanidad atraviese ahora por una situación sanitaria anómala. La Casa Blanca continúa, de un lado, recrudeciendo las sanciones, y del otro, despliega sus portaviones en el Golfo Pérsico.

La administración de Donald Trump obligó al Fondo Monetario Internacional (FMI) a no conceder un préstamo a Teherán y desestimó la petición de una amplia mayoría de los miembros de la ONU de que se levanten las sanciones ante la escalada de la pandemia. El analista argentino de temas políticos Fernando Moragón va más lejos al denunciar que Trump ha seguido practicando sus políticas de acoso, destructivas contra Irán y contra aquellos que son sus enemigos, entre ellos China y Rusia, que junto con el primero son los “tres malos para EE.UU.”.

Estas fechorías concitan el máximo repudio, y muy especialmente dentro de Irán, que resiste con igual determinación con que lidia contra la planetariamente famosa enfermedad del Sars-CoV-2. A esa conclusión ha llegado la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras asegurar que, desde el 19 de abril, las empresas iraníes continúan produciendo material para la higiene del personal médico y kits de prueba para la detección del coronavirus, llegando a la autosuficiencia en este sector.

Christoph Hamelmann, representante de la entidad en Teherán, reconoció, a través de HispanTV, que “Irán ha actuado muy bien en la reducción del número de los infectados y fallecidos (con las mayores cuantías en el Oriente Medio) de la COVID-19, la que obligó a cerrar a cal y canto al país desde el 20 de febrero. Ahora poco a poco se vuelve a la “normalidad”, aunque las autoridades sanitarias no descartan nuevas medidas de aislamiento social si hubiera un repunte de la enfermedad.

Noticias encomiables si se toma en cuenta el encabezado de esta nota, donde se subraya el oportunismo político yanqui contra sus adversarios ideológicos, por el simple hecho de que se desee andar por camino soberano en beneficio de los humildes. Es en este contexto que la región y el mundo deben voltear la mirada a lo que sucede en estos momentos – específicamente este 29 de abril- en la zona: El comandante de la Fuerza Naval del Ejército iraní, el almirante Hosein Janzadi, en un artículo –con motivo al Día Nacional del golfo Pérsico, que recuerda la expulsión de las fuerzas portuguesas del estrecho de Ormuz en 1622- advierte a los EE.UU. “que está prohibido aventurarse en la región del Golfo Pérsico, foco de confrontación de Irán con la arrogancia mundial, así como en el centro de gravedad del poder naval del frente de la Resistencia Islámica contra dicha arrogancia”.

Con energía sostiene: “¡Los estadounidenses no traen nada a los países de la región, excepto las crisis (…) pero la República Islámica de Irán tiene la capacidad de controlarlas! ¡Por lo tanto, pasear por el golfo Pérsico y los mares alrededor de la República Islámica de Irán está prohibido! ¡Imponer arreglos de seguridad indeseables y crueles en la zona está prohibido!”. Y concluye con algo harto conocido por Washington: “Estamos decididos a mantener la paz y la seguridad colectiva duradera en la región, y no permitiremos que ningún factor extranjero desestabilice la zona”.

Y aquí se ajusta lo expresado por Moragón también a HispanTV sobre la postura yanqui en relación con área zona geográfica, de enorme trasiego comercial de hidrocarburos y emplazamiento estratégico. El experto duda de que Washington renuncie “a corto o mediano plazo a su presencia en estas aguas ni a sus amenazas contra Irán, porque considera esta región marítima fundamental para poder controlar el petróleo”. Nada, el leit motiv imperial de toda la vida. De ahí que los yanquis aprieten otra vez en el estrecho de Ormuz, ruta global de transporte que separa a los estados del Golfo e Irán.

Con el objetivo de aislar a Teherán, Trump apunta a sus exportaciones de petróleo (lo mismo hace con Venezuela). Tras retirarse de un acuerdo, de 2015, destinado a frenar el programa nuclear de la República Islámica, ha cortado todo diálogo y hace lo más fácil y grotesco: envía portaaviones. En 1898 a Cuba envió sus cañoneras, génesis de su manía de superioridad autoproclamada divina, no obstante basarse en algo tan pedestre como la ambición desmedida de los recursos naturales ajenos, fuente de la riqueza y el desarrollo de los Estados Unidos, que ahora hacen agua frente a la pandemia. Cosas de este mundo. No en  balde, en medio del susto mayúsculo por la COVID-19, el 30 de abril, a fin de mes, había 450 mil personas en Twitter “hablando” del asunto,porque la gente sabe que otra guerra no es lo más acertado cuando la existencia está en jaque por un nuevo coronavirus. Que este aventurerismo está prohibido.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda