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Publicado el 22 Mayo, 2020 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

 VENEZUELA

Quizás otra Crisis del Caribe

Lázaro BarredoPor LÁZARO BARREDO MEDINA

Donald Trump necesita distraer la atención del público estadounidense y solamente un conflicto que desate el sentimiento patriotero puede hacer que sus errores sean pasados por alto a pocos meses de la contienda electoral.

Peligro que afronta la hermana República Bolivariana de Venezuela, sometida a intensa confrontación y presiones de todo tipo desde Washington y sus cómplices: algunos de los aliados europeos, y de la región, especialmente Colombia.

Hace unos días, Trump se jactó en una conversación telefónica con miembros de la comunidad hispana de que  tiene al Gobierno del presidente Nicolás Maduro “rodeado”, augurando incluso que “algo pasará” en Venezuela, en el marco de las acciones de la Casa Blanca para propiciar la caída del chavismo.

Ahora la paz en la región resulta más frágil, con la nueva escalada agresiva, consistente en amenazar con medidas de respuesta al envío a la nación sudamericana desde la República Islámica de Irán de cinco buques que transportan gasolina e insumos químicos catalizadores para utilizar en las refinerías, en la preparación de este derivado del petróleo.

Ello, cuando el bloqueo ha paralizado la producción de este vital elemento energético –pese a que Venezuela tiene las mayores reservas del hidrocarburo en el mundo–,  pues, para impedir el suministro a  PDVSA, EE.UU. ha presionado fuertemente a otras grandes empresas, como la española Repsol, la italiana Eni,  la india Reliance y  la rusa Rosneft.

Sin duda, el equipo de Trump pretende doblegar al pueblo venezolano con esa criminal política de desestabilización, a la que se han unido en las últimas semanas acciones como el desembarco de mercenarios para la ejecución de acciones violentas; continuos atentados terroristas contra la infraestructura eléctrica, gasolina, gas, el transporte, las turbinas gigantes que traen desde el Río Tuy el agua a la ciudad de Caracas;  el boicot  a medios de difusión (señaladamente  las transmisiones de Telesur); y el retiro de los servicios de DIRECTV de Venezuela, entre otros muchos actos de agresión.

El conflicto puede agudizarse como otra Crisis del Caribe, al estilo de la que ocurrió con Cuba en 1962, dado que una fuerza de navíos de combate estadounidenses patrulla aguas cercanas a Venezuela, bajo el subterfugio de la intercepción de drogas. Algunos funcionarios yanquis de alto nivel han dejado entrever que esos medios de guerra pueden bloquear a los supertanqueros.

En los momentos de redactar estas líneas, el Gobierno de Irán ha dado una respuesta clara y precisa: “Provocar alguna inseguridad a los buques petroleros y las rutas marítimas comerciales es una violación al derecho internacional y provocará una reacción de las instituciones internacionales y de otros países… no toleraremos ninguna afectación a nuestros buques petroleros”.

Mientras, el ministro para la Defensa, general Vladimir Padrino López,  anunció que “todos estos buques, cuando entren a nuestra zona económica exclusiva, serán escoltados por naves, buques y aviones de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), para darles la bienvenida y decirle al pueblo iraní: ¡gracias por tanta solidaridad y cooperación!”.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina