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Publicado el 28 Mayo, 2020 por Prensa Latina en Opinión
 
 

Relato de un fracaso para EEUU: Covid-19

Logo Prensa latinaUna combinación fatal de liderazgo errático, alertas ignoradas durante meses y falta de recursos rompieron las costuras del ideal de potencia de Estados Unidos, que contabiliza hoy 102 mil 556 muertos por la Covid-19, advierten expertos en el tema.

Lejos ya están las cifras de decesos de los 60 mil que la Administración calculó en sus pronósticos más optimistas o de los 58 mil caídos en la Guerra de Vietnam, un trauma grabado en el imaginario colectivo estadounidense como vara de medir las tragedias, recordó un artículo del diario The New York Times.

Más de 1,7 millones dieron positivo en pruebas de diagnóstico, mientras la pandemia retrata la brecha racial y social del país, de acuerdo con especialistas como Joel Naroff, economista jefe de Naroff Economics.

Para Naroff, la crisis ataca con más dureza a los pobres y las minorías, y refleja el repliegue internacional de Estados Unidos.

El presidente Donald Trump comparó este desafío con la Segunda Guerra Mundial, pero la nación salió de ese conflicto robustecido como líder global, como un guardián mundial de las libertades.

Esta vez, mientras acelera en la carrera mundial por la vacuna, no ha podido mucho más que ayudarse sí mismo, en opinión de observadores.

Para el comentarista Pablo Guilmón, la pandemia sacó a relucir como pocas otras crisis anteriores la naturaleza federal de Estados Unidos.

Trump permitió a los gobernadores de los Estados recuperar un músculo ejecutivo que había estado atrofiándose durante décadas de acumulación de poder por parte de los presidentes.

Así, los Estados se han convertido en inesperado contrapeso del Ejecutivo federal y los gobernadores se ven obligados a enfrentarse a una devastadora crisis global que nunca se habrían imaginado entraría en sus competencias.

La falta de una estrategia federal coordinada y eficaz dio lugar a batallas abiertas por conseguir material médico, adentrándose, cada Estado a su suerte, en un enloquecido mercado global, refirió Guilmón.

‘Me di cuenta que tendríamos que montar, en nuestro centro operativo de emergencias estatal, una oficina de compras que iba a competir con el mundo’, dijo la demócrata Gretschen Whitmer, gobernadora de Michigan.

‘Es una locura’, precisó el gobernador de Washington, el demócrata Jay Inslee, ‘es como estar en la Segunda Guerra Mundial y que el Gobierno federal no fabrique las botas’.

Mientras, el número de solicitantes de beneficios por desempleo en Estados Unidos ronda los dos millones por décima semana consecutiva, en medio de despidos en oficinas gubernamentales cuyos presupuestos menguan ante la lucha contra la Covid-19.

De acuerdo con el diario The New York Times, viene además una segunda ola de cierres de puestos de trabajo en el sector privado.

Las informaciones sobre el tema dadas por el Departamento del Trabajo fueron replicadas por medios de prensa, que alertan a su vez sobre una contracción de la economía estadounidense a un ritmo anual del cinco por ciento en el primer trimestre de 2020 por los efectos de la enfermedad.

Ello constituye la primera caída trimestral registrada desde la crisis financiera de 2008.

‘Me preocupa que estemos viendo una segunda ronda de despidos en el sector privado que, junto con un número creciente de recortes en el sector público, está aumentando la cantidad de personas desempleadas’, dijo Joel Naroff, economista jefe de Naroff Economics. ‘Si ese es el caso, dado el ritmo de reapertura, podríamos tener un período prolongado de alto desempleo extraordinario. Y eso significa que la recuperación será más lenta y tomará mucho más tiempo’.

Expertos consideraron que la atención debería centrarse en la cantidad de personas que todavía reciben beneficios de desempleo para tener una idea clara de la salud del mercado laboral.

Los llamados reclamos continuos se informan con un retraso de una semana y se están observando para evaluar qué tan rápido se recuperará la economía a medida que las empresas se reabran y la eficacia del programa de protección de salarios del gobierno.


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