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Publicado el 10 Junio, 2020 por Prensa Latina en Opinión
 
 

Encrucijada del turismo cubano

Logo Prensa latinaPor Roberto F. Campos *

Cuba como el resto del mundo, se encuentra ante una encrucijada en muchas esferas económicas, pero una de las más afectadas por la pandemia de la Covid-19 es el turismo.

El catedrático José Luis Perelló opina que las playas de Cuba, por su estado de conservación y características, podrían ser escenario ideal para una fase paulatina de recuperación del turismo insular y global.

Investigador y asesor cubano, Perelló sigue de cerca los diferentes procesos relacionados con la industria de los viajes en diferentes ámbitos.

Señaló que en el momento de manifestarse la expansión de la Covid-19, esta nación se encontraba en perfectas condiciones de recuperación del sector e incrementaba su infraestructura y servicios.

Antes de la pandemia, en 2019, viajaron a la isla cuatro millones 275 mil 561 visitantes extranjeros, dato que representó un decrecimiento del 9,3 por ciento comparado con el año precedente.

La suspensión de los cruceros hacia este país por parte del gobierno de los Estados Unidos, a partir de junio del pasado año, constituyó una de las causas principales en el decrecimiento de las llegadas de visitantes del país vecino, una desaceleración del 49 por ciento comparada con 2018. Pese a ello, el experto apuntó un incremento del turismo de estancia con 10 mil 203 turistas por encima de 2018, a pesar de las trabas de Washington, cuando viajaron desde el país norteño un millón 51 mil 433 residentes en el territorio vecino.

De esa cifra, 552 mil 895 fueron cubano-americanos y 498 mil 538 estadounidenses propiamente. Fue asimismo momento de incertidumbre con decrecimiento desde 2018 de todos los mercados europeos hacia Cuba.

Por demás, la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) ocasionó pérdidas en líneas aéreas y turoperadores, como el desplome de Thomas Cook -el grupo de viajes más antiguo de Londres-, que provocó quebrantos a varias transportistas y la cancelación de 8,3 millones de asientos de avión en el último trimestre de 2019.

Cuando se expandió la Covid-19 en países europeos de manera drástica, el impacto en el turismo cubano resultó decisivo.

Sin embargo, en los dos primeros meses de 2020 se apreció una discreta mejoría para Cuba en el indicador del arribo de turistas, con crecimientos en cuanto a estancias en 17 de los 20 principales mercados para el país.

Decrecieron Estados Unidos, Reino Unido y Colombia, mientras las mayores alzas fueron en el primer mes de Rusia, Canadá, Italia, Francia, México y los cubanos residentes en el exterior.

Al detectarse los primeros casos de la enfermedad en Cuba, el 11 de marzo, la isla por turistas-día extranjeros tenía 1,3 por ciento por encima de igual período de 2019.

Para la fecha el archipiélago alcanzó 74 mil habitaciones hoteleras de sus cuatro empresas de alojamiento (Cubanacán, Gran Caribe, Gaviota e Isla Azul), y de ellas, 44 mil en 88 hoteles administrados por 19 gerencias foráneas.

Ahora, durante el espacio de aislamiento social y la interrupción del turismo por la Covid-19, Cuba exhibe sus 241 playas revisadas, recuperadas algunas, en polos tan reconocidos como Varadero, cayos del norte de Villa Clara, Jardines del Rey y norte de Holguín.

De la infraestructura hotelera mencionada, el 74 por ciento de las habitaciones están dedicadas a la modalidad de Sol y Playa, en esa planta también se concentran los establecimientos cuatro y cinco estrellas, la mayoría administrados por firmas extranjeras de renombre.

Estos datos son los que apoyan el criterio de Perelló de la amplia posibilidad del escenario cubano de playas, sobre todo para una recuperación turística, teniendo en cuenta, además, la situación sanitaria del país y la experiencia médica.

La actual coyuntura exigirá un esfuerzo inclusivo que garantice la sustentabilidad mediante la innovación constante

Opiniones, augurios y noticias inundan el panorama del turismo mundial, y Cuba no escapa a ello, aunque con ciertas certezas de expertos como el investigador Perelló.

En sus evaluaciones de la situación actual, incluso publicados en revistas europeas, el entendido cubano aprecia la situación para cuando la pandemia de la Covid-19 termine, como una mezcla de dificultades por enfrentar y el dinamismo propio de este país.

Planteó Perelló que se trata de transitar con independencia y soberanía en medio de un año muy turbulento como lo es el 2020.

Actualmente, especificó, el turismo y los turistas son otros; el concepto de las vacaciones varió, la forma de disfrutarlas es diferente.

Sentenció que la explosiva aceleración de las altas s está presente en todas las etapas del viaje y marca los derroteros que deberán seguir los destinos turísticos de cada territorio, apoyados por las políticas gubernamentales.

Para el sector turístico cubano, el 2020 representará un año colmado de grandes obstáculos y retos: con una intensificación constante en las restricciones impuestas por el bloqueo (trabas económicas, comerciales y financieras desde hace más de 50 años) y la política estadounidenses.

Por demás, apuntó el enfrentamiento a la pandemia, cuyas consecuencias afectarán los flujos normales de visitantes internacionales, la adaptación al cambio climático y otros fenómenos meteorológicos, a lo cual se suma la falta de recursos financieros para continuar proyectos del plan de desarrollo.

La posibilidad que tiene el sector turístico cubano de apropiarse de los beneficios de la actividad depende de varios factores internos, y valoró que uno de estos es la competitividad de la industria local y su capacidad para proveer a las empresas de ese ámbito en la tan necesaria sustitución de importaciones.

Ningún país puede tener éxito en su desarrollo turístico alejándose de la esfera de la producción endógena. Señaló al respecto que la inversión en la infraestructura resulta indispensable en el proceso de auge del sector.

Pueden hacerse grandes hoteles, magníficos puertos, aeropuertos y carreteras, pero el real aporte al desarrollo se materializa en la medida que los sectores productores de alimentos, bienes y servicios incrementen aceleradamente sus acciones y producciones, acotó.

De esta suerte tales segmentos facilitarían el aprovechamiento eficiente de las infraestructuras.

La actual coyuntura exigirá un esfuerzo inclusivo que garantice la sustentabilidad mediante la innovación constante, comentó el entendido. (PL)


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