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Publicado el 8 Junio, 2020 por Pastor Batista en Opinión
 
 

Evento que se ha tornado recurrente

Por PASTOR BATISTA VALDÉS

Pareciera que los tornados y tormentas locales se quieren tornar tormentosos para determinadas zonas de nuestro país.

Aparenta un juego intencionado de palabras, pero la afirmación tiene total sentido y actualidad.

Testigos hemos sido, en los últimos tiempos, de reiterados eventos atmosféricos asociados a fuertes vientos en forma de remolino sobre determinada área, en la que no suele quedar una huella precisamente grata.

Imposible olvidar el fenómeno atmosférico que en enero del pasado año vapuleó a los municipios capitalinos de Regla, Diez de Octubre, Cerro, San Miguel del Padrón, Guanabacoa y Habana del Este, con un saldo que todavía mantiene cicatrices sobre la piel arquitectónica o urbanística, social y económica allí.

En fechas más recientes, los registros inscriben acontecimientos de similar naturaleza en Florida, Camagüey (con más de 400 afectaciones en viviendas); Ceballos, Ciego de Ávila, con daños apreciables en viviendas, casas de cultivo y plantaciones; Caibarién, Villa Clara; Maisí, Guantánamo; entronque de Guasimal, Sancti-Spíritus…

En la noche de este 4 de junio otro tornado arremolinó saña contra el poblado de Colorado, en la central provincia avileña.

Si bien no fue devastador, dejó fatal efecto sobre el techo de 78 modestas viviendas (13 de ellas con daños totales en cubierta), además de estragos en otras instalaciones sociales de la comunidad, líneas eléctricas y más de 25 mil matas de plátano.

Como en otros parajes del Archipiélago cubano, rápidamente se presentaron allí las autoridades políticas y gubernamentales del territorio, vecinos del lugar se movilizaron en función de cooperar en todo lo posible, obreros y especialistas del sector eléctrico trabajaron sin descanso resto de la noche y madrugada para restablecer el servicio…

Tal y como explican Yamilka González Riverón y Anisley Gómez Rodríguez, Presidenta y Vicepresidenta, respectivamente, del Consejo de Defensa Municipal, sobre la base de algunos recursos disponibles, sobre todo para solventar emergencias de techo,  comenzó a concretarse la respuesta que necesitan y merecen las familias damnificadas.

Las próximas horas deben ser de continuidad en esas labores.

Sin pérdida de tiempo fueron acopiados unos 1 500 quintales del plátano derribado en la Cooperativa de Créditos y Servicios Manuel Piti Fajardo. Por el insuficiente desarrollo de las plantaciones afectadas solo alrededor de 300 quintales podrán ser aprovechados en consumo humano. El resto, para alimentación animal.

Ante tales eventos, no se hace otra cosa que lo estudiado y practicado en ejercicios organizados por la Defensa Civil cubana, porque también en ese terreno conserva total vigencia el concepto de Fidel acerca de que “la hora del combate no es la hora de aprender”.

De acuerdo con expertos, el tornado es un gigantesco embudo o masa de aire que sopla en espiral ciclónica hacia arriba, a modo de torbellino, con alta velocidad angular; cuyo extremo inferior está en contacto con la superficie terrestre y el superior con una nube. Aunque no suelen tener una larga duración ni amplia traslación, pueden ocasionar severos daños en viviendas,  instalaciones sociales, económicas y plantaciones agrícolas.

La posibilidad de que nos azoten late todo el tiempo. La capacidad de enfrentarlos y superar con éxito sus consecuencias, también.


Pastor Batista

 
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