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Publicado el 21 Junio, 2020 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Los cipayos quedarán aislados

Lázaro BarredoPor LÁZARO BARREDO MEDINA

La mayoría del pueblo venezolano no quiere violencia, sino soluciones mediante el sufragio y el respeto a la Constitución. Por eso hay un gran respaldo a la designación de las nuevas autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE), directiva que es el resultado de acuerdos políticos y con una composición diversa, para celebrar los comicios parlamentarios de este año, y otros en el 2021, como los de gobernadores y alcaldes, por ejemplo.

“Una buena parte de la oposición en bloque ha anunciado que participará en las elecciones parlamentarias. ¡Bienvenida!. Se están dando garantías extraordinarias para la participación de todos. Bienvenidos, vamos al juego electoral y que gane el que tenga que ganar”, instó el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro.

En el actual escenario del país hay un sector oposicionista que apuesta por construir alternativas constitucionales democráticas y buscar definiciones en las elecciones de manera pacífica, deslindándose de los “exaltados” que desconocen de manera apátrida  la institucionalidad vigente, no solo cumpliendo las directrices de Washington para que no se relaje el clima de confrontación, sino también porque saben que han perdido, incluso a  los ojos de algunos de sus seguidores, la capacidad para disputar la política en el terreno legal. Saben que no vencerán en las urnas.

Conforme a muchos entendidos, ha quedado al descubierto la doble moral de sectores que han estado boicoteando la posibilidad de constituir el Colegio Nacional Electoral,  y, cuando por mandato constitucional esa decisión la asume el Tribunal Supremo de Justicia tras una negociación democrática consensuada, se parapetan en el cuestionamiento leguleyesco para favorecer la intervención  extranjera en los asuntos internos.

El reconocido constitucionalista venezolano Hermán Escarra ha subrayado que la decisión del órgano superior de justicia responde a lo establecido en la Carta Magna y ha recordado cómo en los últimos años esas fracciones entreguistas en la Asamblea Nacional obraron en desacato y se dedicaron a estimular golpes de Estado y rupturas institucionales, a pesar de los reiterados llamados al diálogo de Maduro.

Países de la Unión Europea y del llamado Grupo de Lima volverán a quedar “colgados de la brocha”, para decirlo en buen cubano, con la subordinación a la política de Trump, cuyos designios e intereses han quedado desnudados en los testimonios ofrecidos por John Bolton en su explosivo libro. Ni siquiera han tenido el pudor de esperar a ver cuáles son las reglamentaciones que habrá de elaborar y aprobar el órgano electoral, para cuestionar todo el proceso.

Contrariamente a la injerencia, no pocas fuerzas opositoras que  están rompiendo con quienes responden a las directrices de Estados Unidos han encomiado la sentencia ejecutada por el Tribunal Supremo de Justicia, porque abrirá las compuertas de la participación y de la reconciliación nacional.

Las broncas internas en la oposición, como las que está ocurriendo dentro de los adecos contra la intolerancia de caciques como Henry “Espoleta” Ramos Allup, prueban el nivel de aislamiento que les espera a los cipayos subordinados a Washington.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina