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Publicado el 5 Junio, 2020 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Racismo que no desaparece

Lázaro Barredo Medina

Lázaro Barredo Medina

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Conmoción causó en la opinión pública mundial el video de casi 10 minutos donde se aprecia al policía Derek Chauvin  como ahoga al afroamericano George Floyd en Minneapolis, tras apretar su cuello con la rodilla, mientras se escucha a la víctima pedir auxilio por la dificultad para respirar ante la desfachatada actitud de su victimario  que lo asfixia y la complacencia de los otros tres policías que lo acompañan.

La falta de acciones contra los cuatro agentes desató en Estados Unidos una repulsa  masiva  que obligó a establecer el toque de queda en al menos 40 grandes ciudades por los graves disturbios durante las jornadas de protestas contra el racismo y la violencia policial, agravados  en el transcurso de la gestión del presidente Trump, especialmente por su discurso racista y supremacista.

La respuesta de Trump: ha echado más leña al fuego desde Nueva York hasta Los Ángeles al calificar  el repudio popular como “terrorismo” interno y culpar de este nuevo estallido social a los “antifascistas” y los grupos de “extrema izquierda”, mientras militariza la respuesta a las protestas. Junto a los nuevos muertos durante los enfrentamientos con la policía y decenas de heridos, hubo varios miles de personas detenidas y con el ejército en las calles se esperaba que la represión fuese mayor

El desprecio mostrado por estos cuatro policías  parecía que inicialmente quedaría impune, pero las protestas obligaron a las autoridades a enmendarse y detenerlos, lo cual no es nada nuevo en Estados Unidos. Miles de personas negras han muerto a manos de las fuerzas de seguridad y sus victimarios no responden por ello. .

Un estudio de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences publicado en 2019 estableció que las agresiones de la policía eran una de las principales causas de muerte de hombres jóvenes negros. De hecho, según la publicación, uno de cada 1000 hombres afroamericanos puede esperar morir a manos de las fuerzas de seguridad -más del doble de probabilidad que con sus iguales blancos-, dado que resultan frecuentes los disparos y abusos brutales contra ellos.

Un relator especial de la ONU calificó estas disparidades raciales como un vestigio de la esclavitud y la segregación racial. El 88 por ciento de la población negra cree que recibe un trato injusto de la policía y el 68 por ciento de los afroamericanos opinan que el sistema de justicia criminal tiene un sesgo racial , pues los adultos negros  tienen 5,9 veces más probabilidades de ser encarcelados que los blancos

Lo que hoy sucede es una condición permanente en la sociedad estadounidense donde nunca desapareció la  humillación racial, tal y como lo visionó nuestro José Martí en su sustancioso artículo publicado en marzo de 1894 bajo el título La verdad sobre los Estados Unidos y entre cuyas ideas subrayó:

“No augura, sino certifica, el que observa cómo en los Estados Unidos, en vez de apretarse las causas de unión, se aflojan; en vez de resolverse los problemas de la humanidad, se reproducen; en vez de amalgamarse en la política nacional las localidades, la dividen y la enconan; en vez de robustecerse la democracia, y salvarse del odio y miseria de las monarquías, se corrompe y aminora la democracia, y renacen, amenazantes, el odio y la miseria”.


Lázaro Barredo Medina

 
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